La realidad hondureña
Al llegar a Tegucigalpa, el conductor del auto que me esperaba, me dijo: ¨Yo soy liberal pero voy a votar con Pepe¨, ¿por qué va a hacer eso?, le pregunté y me respondió: ¨Porque los liberales han endosado su querella interna a todo el pueblo hondureño y han creado una muy mala imagen de Honduras en el extranjero¨, y terminó diciendo: ¨Las elecciones son para acabar con el pleito liberal entre Mel, Elvin, Micheletti y los otros, esta es una pelea que ellos llevaban hacía muchos años y reventó ahora y nosotros los liberales pobres en su gran mayoría, los vamos a castigar votando con Pepe Lobo¨, ¨porque si gana Elvin seguirá la pelea entre ellos y nosotros ya no queremos más eso¨.
Sabias palabras la de ese genuino miembro del pueblo hondureño. Un hombre sencillo pero muy nítido en sus pensamientos. Todos los días aprendemos algo nuevo.
En su reciente discurso de cierre de campaña del partido Nacional, Pepe Lobo Sosa, dijo claramente, que no hay una Honduras nacionalista, una liberal, una de ricos, una de pobres, una de izquierda y una derecha…. ¡Hay una sola Honduras!
Lo sustancial es que el partido Nacional (¨Cachurecos¨) es el que mejor partido a sacado de esta crisis política-social actual, toda vez, que ha hecho evolucionar su fundamento ideológico operativo logístico hacía un Centro Humanista Popular. En corto tiempo se ha convertido en el partido de la Convergencia Nacional, bajo el liderazgo de su candidato a la Presidencia de la República, Porfirio ¨Pepe¨ Lobo Sosa.
Para lo que hemos seguido de cerca las acciones del partido Nacional desde el 2004, miembro de UPLA e IDU y que apadrinó al partido Panameñista en su calidad de invitado observador a esas organizaciones humanistas, debemos constatar que el Directorio Nacionalista ha logrado un excelente trabajo en estos últimos cinco años. Un trabajo enriquecedor, para todos aquellos que desean aprender de política latinoamericana.
Los resultados del domingo próximo serán el mejor testimonio, de que los políticos no deben pelear públicamente, que se deben comportar para ser ejemplos de la sociedad, que los juzga con su voto popular, cada cierto tiempo.
Siempre las cuentas serán saldadas por el pueblo, aunque los políticos sean cínicos, bandidos y atrevidos.