La rebelión de las piedras
El pueblo palestino vive una historia muy parecida a la del pueblo panameño. Todos los que aún tenemos la memoria fresca, podemos recordar el ejercicio físico de dominación colonial que vivimos con la llamada "Zona del Canal", con su gobernador, con su policía, con sus "zonians", con su ejército. Recordamos también las jornadas heroicas del pueblo panameño en reclamo de su soberanía y la inolvidable gesta del 9 de enero. La intifada panameña de piedras contra balas reclamando el territorio nacional y la salida de los civiles y militares extranjeros que impedían la plena integración y consolidación del Estado nacional panameño.
El surgimiento del Estado de Israel, en mayo de 1948, ha sido y sigue siendo para los panameños el cumplimiento del derecho de la nación hebrea a establecerse por fin en un territorio, después de los históricos sacrificios sufridos por ese pueblo. Pero también y paradójicamente ese célebre acontecimiento significó la expulsión de miles de familias palestinas de la tierra que les vio nacer. Tras las expropiaciones y expulsiones se produjeron las matanzas y campañas de terror, con el fin de incitar a los palestinos a la fuga. Estos actos obligaron al entonces Ministro de Agricultura de Israel, y miembro del partido, Mapam Aharón Cizling, referirse al tema en una reunión del Gabinete israelí: "A menudo me opuse a que se tratara de nazis a los ingleses. No he querido utilizar ese término, incluso, cuando los ingleses cometían crímenes nazis. Pero he aquí que los judíos, ellos también, actúan como nazis y esto me ha conmovido en todo mi ser". Nunca ocurrió un éxodo voluntario de los palestinos. Fueron expulsados.
Medio siglo después, muy poco ha variado la situación. Los palestinos viven aislados en asentamientos no continuos, rodeados por el ejército israelí y enclaves judíos que crecen numéricamente (hay 200 mil judíos israelíes asentados en Jerusalén, Gaza y Cisjordania sólo en los últimos 7 años). Son guetos aislados unos de otros acosados por sus vecinos y aplastados por una propaganda internacional que los desfigura y les promueve como "fanáticos religiosos", "fundamentalistas", "terroristas salvajes", "antisemitas radicales" y otra serie de epítetos con los que se pretende disfrazar la ocupación y el expansionismo.
La ola de violencia que se desencadenó el pasado 28 de septiembre, cuando el líder ultraderechista Ariel Sharon visitó con 3 mil soldados israelitas la Explanada de las Mezquitas de Jerusalén, ya había sido advertida con anticipación por el presidente de la Autoridad Palestina, Yasser Arafat al primer ministro israelí, Ehud Barak, pidiéndole que no le permitiera a Sharon, jefe del partido Likud, ir a los lugares santos de los musulmanes.
La solicitud no fue atendida. El asesinato de fieles musulmanes que rezaban en Al Aqsa, fue la chispa provocadora de Sharon que ha dejado un saldo de 134 muertos, de los cuales sólo 8 no son árabes, y millares de heridos. Al general Ariel Sharon se le acredita también como el autor intelectual de la masacre en los campos de Sabra y Shatila en septiembre de 1982, en donde fueron asesinados 3,500 palestinos, incluyendo niños, mujeres y ancianos.
La precaria tregua lograda a empujones por el presidente Bill Clinton en el balneario egipcio de Sharm el Sheik, sede de la cumbre de emergencia palestino-israelí, no cierra del todo la espiral de violencia, ya que diariamente se producen enfrentamientos. La situación motivó a la organización de defensa de los derechos humanos Amnistía Internacional a emitir un comunicado de condena a Israel, cuando una comisión investigadora de esta organización concluyó en que "La impunidad en beneficio de quienes violaron los derechos del hombre y la ausencia de investigación sobre tantas personas muertas por las fuerzas de seguridad han llevado a una ruptura del estado de derecho".
Los preparativos bélicos son inevitables. En los territorios ocupados siguen produciéndose manifestaciones de civiles palestinos que protestan. Por su parte, el semanario estadounidense "Newsweek", en su edición del 23 de octubre, aseguraba que el ejército israelí tiene un plan llamado "Campos de Espinas" para volver a ocupar amplios sectores de territorios bajo control palestino y utilizarlos como "monedas de cambio" en futuras negociaciones con la Autoridad Nacional Palestina de Yasser Arafat. En tanto, el ejército israelí aseguró que sus soldados están autorizados a disparar contra civiles si estos los atacan con armas de fuego.Israel dispone de 700 aviones, mientras que los palestinos tienen apenas dos helicópteros. Israel cuenta con 2,800 blindados y miles de batería, mientras los palestinos carecen de ese tipo de armamento. Israel tiene movilizados 600 mil hombres y la Autoridad Palestina sólo 40 mil. Lo peligroso es que, en solidaridad, el mundo árabe declare una guerra santa contra Israel que potencie la violencia a exponentes inimaginables. No obstante, la paz es posible si se respetan los derechos del pueblo palestino. El cese del fuego y el cese de las piedras en ambas partes, es sólo el inicio y que Jehová y el Profeta Mahoma iluminen sus pueblos.
El surgimiento del Estado de Israel, en mayo de 1948, ha sido y sigue siendo para los panameños el cumplimiento del derecho de la nación hebrea a establecerse por fin en un territorio, después de los históricos sacrificios sufridos por ese pueblo. Pero también y paradójicamente ese célebre acontecimiento significó la expulsión de miles de familias palestinas de la tierra que les vio nacer. Tras las expropiaciones y expulsiones se produjeron las matanzas y campañas de terror, con el fin de incitar a los palestinos a la fuga. Estos actos obligaron al entonces Ministro de Agricultura de Israel, y miembro del partido, Mapam Aharón Cizling, referirse al tema en una reunión del Gabinete israelí: "A menudo me opuse a que se tratara de nazis a los ingleses. No he querido utilizar ese término, incluso, cuando los ingleses cometían crímenes nazis. Pero he aquí que los judíos, ellos también, actúan como nazis y esto me ha conmovido en todo mi ser". Nunca ocurrió un éxodo voluntario de los palestinos. Fueron expulsados.
Medio siglo después, muy poco ha variado la situación. Los palestinos viven aislados en asentamientos no continuos, rodeados por el ejército israelí y enclaves judíos que crecen numéricamente (hay 200 mil judíos israelíes asentados en Jerusalén, Gaza y Cisjordania sólo en los últimos 7 años). Son guetos aislados unos de otros acosados por sus vecinos y aplastados por una propaganda internacional que los desfigura y les promueve como "fanáticos religiosos", "fundamentalistas", "terroristas salvajes", "antisemitas radicales" y otra serie de epítetos con los que se pretende disfrazar la ocupación y el expansionismo.
La ola de violencia que se desencadenó el pasado 28 de septiembre, cuando el líder ultraderechista Ariel Sharon visitó con 3 mil soldados israelitas la Explanada de las Mezquitas de Jerusalén, ya había sido advertida con anticipación por el presidente de la Autoridad Palestina, Yasser Arafat al primer ministro israelí, Ehud Barak, pidiéndole que no le permitiera a Sharon, jefe del partido Likud, ir a los lugares santos de los musulmanes.
La solicitud no fue atendida. El asesinato de fieles musulmanes que rezaban en Al Aqsa, fue la chispa provocadora de Sharon que ha dejado un saldo de 134 muertos, de los cuales sólo 8 no son árabes, y millares de heridos. Al general Ariel Sharon se le acredita también como el autor intelectual de la masacre en los campos de Sabra y Shatila en septiembre de 1982, en donde fueron asesinados 3,500 palestinos, incluyendo niños, mujeres y ancianos.
La precaria tregua lograda a empujones por el presidente Bill Clinton en el balneario egipcio de Sharm el Sheik, sede de la cumbre de emergencia palestino-israelí, no cierra del todo la espiral de violencia, ya que diariamente se producen enfrentamientos. La situación motivó a la organización de defensa de los derechos humanos Amnistía Internacional a emitir un comunicado de condena a Israel, cuando una comisión investigadora de esta organización concluyó en que "La impunidad en beneficio de quienes violaron los derechos del hombre y la ausencia de investigación sobre tantas personas muertas por las fuerzas de seguridad han llevado a una ruptura del estado de derecho".
Los preparativos bélicos son inevitables. En los territorios ocupados siguen produciéndose manifestaciones de civiles palestinos que protestan. Por su parte, el semanario estadounidense "Newsweek", en su edición del 23 de octubre, aseguraba que el ejército israelí tiene un plan llamado "Campos de Espinas" para volver a ocupar amplios sectores de territorios bajo control palestino y utilizarlos como "monedas de cambio" en futuras negociaciones con la Autoridad Nacional Palestina de Yasser Arafat. En tanto, el ejército israelí aseguró que sus soldados están autorizados a disparar contra civiles si estos los atacan con armas de fuego.Israel dispone de 700 aviones, mientras que los palestinos tienen apenas dos helicópteros. Israel cuenta con 2,800 blindados y miles de batería, mientras los palestinos carecen de ese tipo de armamento. Israel tiene movilizados 600 mil hombres y la Autoridad Palestina sólo 40 mil. Lo peligroso es que, en solidaridad, el mundo árabe declare una guerra santa contra Israel que potencie la violencia a exponentes inimaginables. No obstante, la paz es posible si se respetan los derechos del pueblo palestino. El cese del fuego y el cese de las piedras en ambas partes, es sólo el inicio y que Jehová y el Profeta Mahoma iluminen sus pueblos.