La reforma del seguro de Enfermedad y Maternidad
ES EL RELACIONADO con las prestaciones a corto plazo y dedicado en gran parte a la salud de los asegurados de la Caja de Seguro Social (CSS), de allí su estructura financiera denominada Sistema de Reparto Puro; es decir, todo lo que ingresa en un período debe egresar en el mismo período. Este Seguro, no constituye reserva a compromisos futuros, la ley le prevé la "reserva de fluctuaciones y contigencias" para aquellos imprevistos determinados por las leyes del mercado en cuanto a precio o por las variaciones ocasionales en la demanda de las prestaciones.
Probablemente se le reconoce como la primera cara del régimen de Seguridad Social a los asegurados, pero a la vez es el más cuestionado en cuanto a su funcionamiento. Un modelo de atención agotada, una demanda insatisfecha y un seguro en déficit es el resultado de una inalterable estructura de funcionamiento y una distorsión cultural en cuanto a su dirección.
Hasta ahora la reserva de fluctuaciones y contingencias ha soportado financieramente la incapacidad administrativa y el abuso colectivo, sin embargo las evaluaciones actuariales y financieras de los últimos tres años nos están indicando que ha llegado el momento de tomar correctivos.
Durante los años 2002, 2003, y 2004 el déficit financiero del seguro de Enfermedad y Maternidad ha sido de B/. 25.8, 23.5 y 22.1 millones, respectivamente; es decir, una ejecución de los gastos recurrentes, desenfrenada e incontenible, semejante a una bola de nieve en su recorrido por una pendiente que al final es una inmensa bola de nieve que arrasa con todo lo bueno y lo malo. Desde la perspectiva financiera en administración de seguro, lo desafortunado es que la reserva se ha mermado en algo más de B/.70 millones en los últimos tres años bajo un esquema de gestión administrativa deficitaria sin una explicación de cual es la variable que ha influido en la construcción de este escenario.
Durante el Diálogo auspiciado por las Naciones Unidas en la mesa del seguro de Enfermedad y Maternidad, probablemente se habló y se aproximó sobre las causas de la improductividad del Seguro, del nivel de inversión en infraestructuras y equipos de diagnósticos y del escaso impacto en los asegurados. Sobre esta temática, se coincide que el modelo de atención en salud (no es lo mismo que el médico) vigente requiere de una reingeniería.
Esta propuesta colocada en la mesa del diálogo, no presentó las columnas técnicas de un modelo de atención en salud, por lo que el mismo no fue objeto de una evaluación actuarial que identificara el costo financiero de la propuesta. La propuesta no examinó los efectos de la población usuaria del servicio (asegurados Activos, beneficiarios y pensionados) y no presentó una visión de reforma con respecto a la organización de los servicios de salud del nuevo modelo.
Seguramente un nuevo modelo de atención en salud sea la más aconsejable estrategia para enfrentar la difícil situación que atraviesa el seguro de Enfermedad y Maternidad. Esta estrategia debe ser acompañada de una profunda reforma legal que sólo permita ofertar la prestación hasta donde los cálculo actuariales y financieros en base a la cuota obrero-patronal lo señalen.
Recuerdo como si fuera ayer mi experiencia en el programa IMSS-COPLAMAR, los campesinos del Sur de México productores de henequen, rubro importante de exportación a los Estados Unidos, requerían de servicios de salud y sólo en el sector geográfico mantenían instalaciones médicas el Instituto Mexicanos de Seguridad Social, el gobierno en un acto de responsabilidad constitucional promovió y financio un acuerdo con el IMSS que le permitió a los campesinos su atención médica. Lo importante de esa experiencia, es que un gobierno tenía muy claro que no podía abusar de los recursos de la Seguridad Social y por eso pagaba por la atención de los campesinos y la Seguridad Social cumplió con uno de sus principios sagrado el de solidaridad.
Un seguro de Enfermedad y Maternidad dentro del régimen de seguridad social no puede perder el concepto de solidaridad y equidad, siempre y cuando el mismo no atente contra su propia existencia.
De seguro hemos escuchado en un sector importante de la población y a través de los medios de divulgación que un alto grado de responsabilidad de la situación precaria actual de los servicios de salud es de los médico. Esta percepción está muy alejada de la realidad, pues la crisis de los servicios de salud de la CSS es multisistémica pero, sobre todo, es de carácter administrativo y organizacional; es decir, la ausencia de una gestión integral y una política sanitaria definida, hacen sinergia en la crisis del sistema de atención.
Hoy la operación de los seguros de Enfermedad y Maternidad en lo regímenes de seguridad social en América son costosos, ineficientes y con un precario impacto entre los asegurados, Panamá no es le excepción. Las causas difieren entre un país y otro, y las soluciones también. Lo que no se puede permitir es que la actual generación no presente propuesta que haga factible y viable la vigencia de tan importante beneficio social en la estructura familiar de nuestro país.
En el momento en que se saludaron, notamos el gran afecto que se tienen el uno con el otro.
"Esta es mi mamá. Cuando obtenga el diploma se lo voy a entregar", indicó Domingo.
Continuó la conversación. Seguimos preguntando sobre la variedad de colores que tiene para lustrar los zapatos de sus clientes.
Tenemos todos los colores que hay en el mercado. El marrón, azul, rojo, amarillo, cordobán y otros, dijo.
P.A. ¿Cómo se inició el negocio?
A.N. El negocio se inició a finales de la década del 70 y principios de los 80. Una persona que nos ayudó bastante fue el entonces ministro José Renán Esquivel, quien le dijo a mi esposo que podía colocarse en el lugar que estamos actualmente, ya que originalmente él estaba en una esquina donde no había mucho espacio.
El éxito de este negocio se debe a la responsabilidad y a la eficacia del trabajo.
Al transcurrir el coloquio, nos percatamos que la señora Amalia era una persona muy ilustrada.
Aprovechando que el tema del momento son las posibles reformas a la Caja de Seguro Social, le preguntamos su opinión al respecto.
A.N. Pienso que todos los panameños debemos dar un granito de arena para salvarla, pero sin llegar a la necesidad de privatizar a la Caja de Seguro Social.
P.A. ¿Cuál es su grado de escolaridad?.
A.N. Estudié hasta primer año y posteriormente me gradué de modistería y ejercí la profesión. También fuí empleada doméstica por 32 años en una casa de familia.
Pero a pesar de no tener estudios secundarios, esta señora luchadora cultivó el hábito de la lectura a tal punto que al conversar con ella parecía que estuvieramos con una profesional.
La señora Amalia indicó que la costumbre de la lectura se la debe a su abuela, que era analfabeta y como quería lo mejor para su nieta, la ponía a leer de todo.
Para esta dama, que nació en el populoso barrio de El Marañón, pero se crió en Río Hato, la lectura ha sido tan importante en su vida que inclusive, escribe poemas y hasta nos recitó uno de sus preferidos: El Canal de Panamá.
La entrevista no podía culminar sin un mensaje de este ejemplo de lucha.
"El mensaje que le daría a las mujeres es que salgan a trabajar, pero en un oficio que sea honrado. Recuerden que no hay nada imposible para Dios. Si creemos en él, todas las cosas salen bien".
Probablemente se le reconoce como la primera cara del régimen de Seguridad Social a los asegurados, pero a la vez es el más cuestionado en cuanto a su funcionamiento. Un modelo de atención agotada, una demanda insatisfecha y un seguro en déficit es el resultado de una inalterable estructura de funcionamiento y una distorsión cultural en cuanto a su dirección.
Hasta ahora la reserva de fluctuaciones y contingencias ha soportado financieramente la incapacidad administrativa y el abuso colectivo, sin embargo las evaluaciones actuariales y financieras de los últimos tres años nos están indicando que ha llegado el momento de tomar correctivos.
Durante los años 2002, 2003, y 2004 el déficit financiero del seguro de Enfermedad y Maternidad ha sido de B/. 25.8, 23.5 y 22.1 millones, respectivamente; es decir, una ejecución de los gastos recurrentes, desenfrenada e incontenible, semejante a una bola de nieve en su recorrido por una pendiente que al final es una inmensa bola de nieve que arrasa con todo lo bueno y lo malo. Desde la perspectiva financiera en administración de seguro, lo desafortunado es que la reserva se ha mermado en algo más de B/.70 millones en los últimos tres años bajo un esquema de gestión administrativa deficitaria sin una explicación de cual es la variable que ha influido en la construcción de este escenario.
Durante el Diálogo auspiciado por las Naciones Unidas en la mesa del seguro de Enfermedad y Maternidad, probablemente se habló y se aproximó sobre las causas de la improductividad del Seguro, del nivel de inversión en infraestructuras y equipos de diagnósticos y del escaso impacto en los asegurados. Sobre esta temática, se coincide que el modelo de atención en salud (no es lo mismo que el médico) vigente requiere de una reingeniería.
Esta propuesta colocada en la mesa del diálogo, no presentó las columnas técnicas de un modelo de atención en salud, por lo que el mismo no fue objeto de una evaluación actuarial que identificara el costo financiero de la propuesta. La propuesta no examinó los efectos de la población usuaria del servicio (asegurados Activos, beneficiarios y pensionados) y no presentó una visión de reforma con respecto a la organización de los servicios de salud del nuevo modelo.
Seguramente un nuevo modelo de atención en salud sea la más aconsejable estrategia para enfrentar la difícil situación que atraviesa el seguro de Enfermedad y Maternidad. Esta estrategia debe ser acompañada de una profunda reforma legal que sólo permita ofertar la prestación hasta donde los cálculo actuariales y financieros en base a la cuota obrero-patronal lo señalen.
Recuerdo como si fuera ayer mi experiencia en el programa IMSS-COPLAMAR, los campesinos del Sur de México productores de henequen, rubro importante de exportación a los Estados Unidos, requerían de servicios de salud y sólo en el sector geográfico mantenían instalaciones médicas el Instituto Mexicanos de Seguridad Social, el gobierno en un acto de responsabilidad constitucional promovió y financio un acuerdo con el IMSS que le permitió a los campesinos su atención médica. Lo importante de esa experiencia, es que un gobierno tenía muy claro que no podía abusar de los recursos de la Seguridad Social y por eso pagaba por la atención de los campesinos y la Seguridad Social cumplió con uno de sus principios sagrado el de solidaridad.
Un seguro de Enfermedad y Maternidad dentro del régimen de seguridad social no puede perder el concepto de solidaridad y equidad, siempre y cuando el mismo no atente contra su propia existencia.
De seguro hemos escuchado en un sector importante de la población y a través de los medios de divulgación que un alto grado de responsabilidad de la situación precaria actual de los servicios de salud es de los médico. Esta percepción está muy alejada de la realidad, pues la crisis de los servicios de salud de la CSS es multisistémica pero, sobre todo, es de carácter administrativo y organizacional; es decir, la ausencia de una gestión integral y una política sanitaria definida, hacen sinergia en la crisis del sistema de atención.
Hoy la operación de los seguros de Enfermedad y Maternidad en lo regímenes de seguridad social en América son costosos, ineficientes y con un precario impacto entre los asegurados, Panamá no es le excepción. Las causas difieren entre un país y otro, y las soluciones también. Lo que no se puede permitir es que la actual generación no presente propuesta que haga factible y viable la vigencia de tan importante beneficio social en la estructura familiar de nuestro país.
En el momento en que se saludaron, notamos el gran afecto que se tienen el uno con el otro.
"Esta es mi mamá. Cuando obtenga el diploma se lo voy a entregar", indicó Domingo.
Continuó la conversación. Seguimos preguntando sobre la variedad de colores que tiene para lustrar los zapatos de sus clientes.
Tenemos todos los colores que hay en el mercado. El marrón, azul, rojo, amarillo, cordobán y otros, dijo.
P.A. ¿Cómo se inició el negocio?
A.N. El negocio se inició a finales de la década del 70 y principios de los 80. Una persona que nos ayudó bastante fue el entonces ministro José Renán Esquivel, quien le dijo a mi esposo que podía colocarse en el lugar que estamos actualmente, ya que originalmente él estaba en una esquina donde no había mucho espacio.
El éxito de este negocio se debe a la responsabilidad y a la eficacia del trabajo.
Al transcurrir el coloquio, nos percatamos que la señora Amalia era una persona muy ilustrada.
Aprovechando que el tema del momento son las posibles reformas a la Caja de Seguro Social, le preguntamos su opinión al respecto.
A.N. Pienso que todos los panameños debemos dar un granito de arena para salvarla, pero sin llegar a la necesidad de privatizar a la Caja de Seguro Social.
P.A. ¿Cuál es su grado de escolaridad?.
A.N. Estudié hasta primer año y posteriormente me gradué de modistería y ejercí la profesión. También fuí empleada doméstica por 32 años en una casa de familia.
Pero a pesar de no tener estudios secundarios, esta señora luchadora cultivó el hábito de la lectura a tal punto que al conversar con ella parecía que estuvieramos con una profesional.
La señora Amalia indicó que la costumbre de la lectura se la debe a su abuela, que era analfabeta y como quería lo mejor para su nieta, la ponía a leer de todo.
Para esta dama, que nació en el populoso barrio de El Marañón, pero se crió en Río Hato, la lectura ha sido tan importante en su vida que inclusive, escribe poemas y hasta nos recitó uno de sus preferidos: El Canal de Panamá.
La entrevista no podía culminar sin un mensaje de este ejemplo de lucha.
"El mensaje que le daría a las mujeres es que salgan a trabajar, pero en un oficio que sea honrado. Recuerden que no hay nada imposible para Dios. Si creemos en él, todas las cosas salen bien".