La reivindicación de Bunau Varilla por el PRD
En el artículo que le antecedió a éste expusimos algunos aspectos de "la lucha antidroga" con el fin primordial de entender que la creación de un CMA o la continuidad de bases más allá del año 2000 no tiene nada que ver con tan noble causa de combatir el narcotráfico, todo, es un mero engaño. Las tierras ocupadas por las bases militares de los Estados Unidos acantonadas en nuestro territorio, deben ser utilizadas de una mejor forma, para que den sus mayores frutos y aporten significativamente al desarrollo nacional, pues finalmente después de largas luchas (97 años) vamos a poder incorporarlas al territorio nacional, lo cual siempre ha sido nuestro mayor anhelo.
Los Estados Unidos, en complicidad con el gobierno que preside Pérez Balladares, quieren perpetuar su presencia militar más allá del año 2000 lo cual viola el Tratado Torrijos Carter, el cual debe cumplirse. Además la existencia de instalaciones militares en la actualidad no se justifica, tal y como lo expuso el ex canciller Miguel de J. Moreno en un artículo de opinión en La Prensa (24 de febrero de 1994) "En las relaciones internacionales existe un punto muy sensitivo que cabe destacar, y es que ningún gobierno autoriza la ocupación de sus territorios por fuerzas militares extranjeras con el único propósito de obtener ventajas de orden económico. Todos los gobiernos están conscientes de que una base militar extranjera, aún cuando se establezcan con autorización del estado territorial, no deja de ser una ocupación parcial del territorio nacional por fuerzas militares de otro estado. Y, como es natural esa ocupación afecta la integridad territorial y la soberanía nacional y, en consecuencia constituye un elemento perturbador para la vida y el desarrollo de la nación".
Las bases militares acantonadas en nuestro territorio nos dan una imagen de país ocupado, lo cual frena el desarrollo nacional. Algunos sostienen que cuando las bases se trasladen a otro lugar, nos vamos a morir de hambre por el "gran aporte económico" que éstas representan; esto es una falacia. A contrario sensu, sí podemos obtener más si estas áreas se desarrollan como es debido con profesionalismo y mentalidad de nación libre, dueña de su destino. Tal y como lo ha dicho el Dr. López Guevara "Las plazas de trabajo que generan las bases de Howard, Rodman y el Atlántico no llegarían ni a mil, por lo que Panamá no debe recibir migajas cuando está a la puerta el desarrollo económico más halagador". La actual clase política gobernante está reivindicando con su entreguismo a Philippe Bunau Varilla, pues a 94 años de la firma de aquel infame documento, conocido como Panamá cede, con su inexplicable actitud nos están diciendo que nosotros no queremos romper las cadenas y preferimos seguir sujetos a la tutela norteamericana desconociendo nuestras luchas generacionales desde 1856.
¿Qué le sucede a nuestros empresarios? ¡Acaso tienen miedo de desarrollar nuestros más valiosos recursos! Está nuestra identidad como nación amenazada, damos la imagen internacional de colonia. Tal y como escribió el Dr. Justo Arosemena siglo y medio atrás "No hay duda que hemos cometido grandes imprudencias. Olvidando el carácter y la propensión de nuestros vecinos, les hemos entregado, por decirlo así, el puesto del comercio universal, que el genio de Isabel y Colón habían ganado para nuestra raza. Pródigos en concesiones a la compañía del camino interoceánico, generosos hasta el extremo con especuladores implacables, no comprendimos que dar el territorio era dar el señorío, y que dar el suelo para obras permanentes y costosas era casi dar el territorio".
Con la política del PRD de que las bases se queden, queda demostrado que sus consignas no eran más que propaganda y que confirman la sentencia Sábato de que sólo son revolucionarios de bolsillo.
Los Estados Unidos tienen marcado interés por mantener a través del CMA bases disfrazadas, la continuidad y no retirada de los contingentes militares de los norteamericanos más allá del año 2000, fue planeada en el documento de Santa Fe II (1988).
Debemos dejar a un lado la sumisión y plantear con dignidad nuestras relaciones con los Estados Unidos en un ambiente de justicia y equidad. Tenemos que entrar al siglo XXI libres de toda tutela e injerencia foránea. Apelamos al sentimiento nacional. Que no se vuelvan a hacer presentes las palabras del general Esteban Huertas: "De dueños hemos pasado a arrendatarios, de libres al servilismo... y seremos parias en nuestra propia tierra".
Quienes dudan de lo afirmado que traten de visitar el castillo de San Lorenzo para que vean cómo enseguida hay que identificarse, para entrar en nuestro propio territorio.
Viva el Movimiento contra el funesto CMA, no permitamos que nos vendan.
Los Estados Unidos, en complicidad con el gobierno que preside Pérez Balladares, quieren perpetuar su presencia militar más allá del año 2000 lo cual viola el Tratado Torrijos Carter, el cual debe cumplirse. Además la existencia de instalaciones militares en la actualidad no se justifica, tal y como lo expuso el ex canciller Miguel de J. Moreno en un artículo de opinión en La Prensa (24 de febrero de 1994) "En las relaciones internacionales existe un punto muy sensitivo que cabe destacar, y es que ningún gobierno autoriza la ocupación de sus territorios por fuerzas militares extranjeras con el único propósito de obtener ventajas de orden económico. Todos los gobiernos están conscientes de que una base militar extranjera, aún cuando se establezcan con autorización del estado territorial, no deja de ser una ocupación parcial del territorio nacional por fuerzas militares de otro estado. Y, como es natural esa ocupación afecta la integridad territorial y la soberanía nacional y, en consecuencia constituye un elemento perturbador para la vida y el desarrollo de la nación".
Las bases militares acantonadas en nuestro territorio nos dan una imagen de país ocupado, lo cual frena el desarrollo nacional. Algunos sostienen que cuando las bases se trasladen a otro lugar, nos vamos a morir de hambre por el "gran aporte económico" que éstas representan; esto es una falacia. A contrario sensu, sí podemos obtener más si estas áreas se desarrollan como es debido con profesionalismo y mentalidad de nación libre, dueña de su destino. Tal y como lo ha dicho el Dr. López Guevara "Las plazas de trabajo que generan las bases de Howard, Rodman y el Atlántico no llegarían ni a mil, por lo que Panamá no debe recibir migajas cuando está a la puerta el desarrollo económico más halagador". La actual clase política gobernante está reivindicando con su entreguismo a Philippe Bunau Varilla, pues a 94 años de la firma de aquel infame documento, conocido como Panamá cede, con su inexplicable actitud nos están diciendo que nosotros no queremos romper las cadenas y preferimos seguir sujetos a la tutela norteamericana desconociendo nuestras luchas generacionales desde 1856.
¿Qué le sucede a nuestros empresarios? ¡Acaso tienen miedo de desarrollar nuestros más valiosos recursos! Está nuestra identidad como nación amenazada, damos la imagen internacional de colonia. Tal y como escribió el Dr. Justo Arosemena siglo y medio atrás "No hay duda que hemos cometido grandes imprudencias. Olvidando el carácter y la propensión de nuestros vecinos, les hemos entregado, por decirlo así, el puesto del comercio universal, que el genio de Isabel y Colón habían ganado para nuestra raza. Pródigos en concesiones a la compañía del camino interoceánico, generosos hasta el extremo con especuladores implacables, no comprendimos que dar el territorio era dar el señorío, y que dar el suelo para obras permanentes y costosas era casi dar el territorio".
Con la política del PRD de que las bases se queden, queda demostrado que sus consignas no eran más que propaganda y que confirman la sentencia Sábato de que sólo son revolucionarios de bolsillo.
Los Estados Unidos tienen marcado interés por mantener a través del CMA bases disfrazadas, la continuidad y no retirada de los contingentes militares de los norteamericanos más allá del año 2000, fue planeada en el documento de Santa Fe II (1988).
Debemos dejar a un lado la sumisión y plantear con dignidad nuestras relaciones con los Estados Unidos en un ambiente de justicia y equidad. Tenemos que entrar al siglo XXI libres de toda tutela e injerencia foránea. Apelamos al sentimiento nacional. Que no se vuelvan a hacer presentes las palabras del general Esteban Huertas: "De dueños hemos pasado a arrendatarios, de libres al servilismo... y seremos parias en nuestra propia tierra".
Quienes dudan de lo afirmado que traten de visitar el castillo de San Lorenzo para que vean cómo enseguida hay que identificarse, para entrar en nuestro propio territorio.
Viva el Movimiento contra el funesto CMA, no permitamos que nos vendan.