La relación entre los medios y el gobierno
Independientemente si se comparte o no esta definición hay principios que no cambian y, ayer como hoy, la tarea fundamental de los periodistas es la constante búsqueda de la verdad. Se trata por supuesto de un objetivo difícil de alcanzar pero lo cierto es que andamos tras la búsqueda de la verdad o tratando de acercarnos a ella lo más posible.
En ese camino, los medios enfrentamos infinidad de problemas. Obstáculos inherentes a la misma naturaleza y función de su papel en la sociedad, así como otros factores que inciden en las propias pesquisas de los periodistas. Es una realidad que los políticos y los gobernantes se han convertido en una barrera en el proceso de la búsqueda de la verdad. Existe una percepción de que a las autoridades les molesta establecer una conexión seria y objetiva con los medios de comunicación, ya que aducen que las relaciones con la prensa son más difíciles que antes, que los periodistas son más agresivos e insistentes, que los noticieros distorsionan los hechos, que les brindan muy poco espacio y que, con frecuencia, tienden al sensacionalismo.
Subyacen en esta crítica común, la dificultad para entender la naturaleza y dinámica como se manejan los medios y paradójicamente la comprensión de su verdadera misión. La autoridad de un periodista no reside en su deber de hacer preguntas, sino en su derecho a exigir respuestas. Los gobernantes deben recordar siempre que los periodistas buscan revelaciones, noticias, contextos de análisis adecuados para comprender la realidad política y acceso a las fuentes de información. Si no se entiende esta realidad, entonces no se puede comprender el interés primario de un medio de comunicación.
En cuanto a los instrumentos periodísticos para ejecutar su labor, los gobernantes deben tener presente que el periodista tiene total libertad para preguntar lo necesario y el entrevistado a su vez, tiene libertad de contestarle lo que pueda o lo que le interesa. A su vez, los límites que tiene el entrevistado están en función de las convicciones éticas que cada persona pueda tener respecto a sus responsabilidades ciudadanas y legales.
El gobierno y los medios son actores importantes con intereses contrapuestos que se ven obligados a tejer relaciones complejas y siempre sometidas a constante prueba. Por eso, los gobernantes deben inclinar la cabeza con humildad para reconocer cuando los medios los investiga para beneficio de la comunidad y deben tomarlo con seriedad, no sólo con miras al interés de obtener y mantener el poder sino por el deber que tienen de rendir cuentas al soberano pueblo al que están llamados a servir y a sujetarse a su escrutinio constante en cuya tarea los medios juegan en Democracia un papel esencial como acicate a su fortalecimiento y del bien ciudadano.
En ese camino, los medios enfrentamos infinidad de problemas. Obstáculos inherentes a la misma naturaleza y función de su papel en la sociedad, así como otros factores que inciden en las propias pesquisas de los periodistas. Es una realidad que los políticos y los gobernantes se han convertido en una barrera en el proceso de la búsqueda de la verdad. Existe una percepción de que a las autoridades les molesta establecer una conexión seria y objetiva con los medios de comunicación, ya que aducen que las relaciones con la prensa son más difíciles que antes, que los periodistas son más agresivos e insistentes, que los noticieros distorsionan los hechos, que les brindan muy poco espacio y que, con frecuencia, tienden al sensacionalismo.
Subyacen en esta crítica común, la dificultad para entender la naturaleza y dinámica como se manejan los medios y paradójicamente la comprensión de su verdadera misión. La autoridad de un periodista no reside en su deber de hacer preguntas, sino en su derecho a exigir respuestas. Los gobernantes deben recordar siempre que los periodistas buscan revelaciones, noticias, contextos de análisis adecuados para comprender la realidad política y acceso a las fuentes de información. Si no se entiende esta realidad, entonces no se puede comprender el interés primario de un medio de comunicación.
En cuanto a los instrumentos periodísticos para ejecutar su labor, los gobernantes deben tener presente que el periodista tiene total libertad para preguntar lo necesario y el entrevistado a su vez, tiene libertad de contestarle lo que pueda o lo que le interesa. A su vez, los límites que tiene el entrevistado están en función de las convicciones éticas que cada persona pueda tener respecto a sus responsabilidades ciudadanas y legales.
El gobierno y los medios son actores importantes con intereses contrapuestos que se ven obligados a tejer relaciones complejas y siempre sometidas a constante prueba. Por eso, los gobernantes deben inclinar la cabeza con humildad para reconocer cuando los medios los investiga para beneficio de la comunidad y deben tomarlo con seriedad, no sólo con miras al interés de obtener y mantener el poder sino por el deber que tienen de rendir cuentas al soberano pueblo al que están llamados a servir y a sujetarse a su escrutinio constante en cuya tarea los medios juegan en Democracia un papel esencial como acicate a su fortalecimiento y del bien ciudadano.