La renuncia del defensor del pueblo
Organizaciones importantes de la mujer panameña, han dicho "No" a la escogencia del Doctor Liborio García como Defensor del Pueblo por la Asamblea Nacional. "No" a que frente a esta institución tan importante para la salvaguarda de los derechos humanos, actúe como líder una figura que, según ellas, desconoce el papel trascendental que el sexo femenino ha venido jugando por la consecución de una patria más libre, soberana y próspera en donde los valores humanos sean guía para la estructuración de una sociedad civil y una familia bien integrada.
Este grito de la mujer panameña, tan justificado, recorre todos los rincones de la República y llama a que en un solo haz de voluntades, permanezca como Defensor del Pueblo y presente su renuncia, para dar paso a otro profesional que pueda ofrecer mejores esperanzas de vida a un pueblo que se debate en la extrema pobreza, en la falta de justicia social, equidad e inseguridad pública.
Y es que la Defensoría del Pueblo constituye para Panamá un gran paso para asegurar una justicia más expedita para centenares de panameños que permanecen en las cárceles en espera de un juicio; es una herramienta en la defensa del ciudadano, desde el ciudadano; es una institución que nos ayuda a la defensa de la comunidad y del ciudadano donde la fuerza, finalmente, reside en las propias manos organizadas de la comunidad y del ciudadano; es una institución en donde los panameños, sin distingos de ninguna clase, encontrarán una respuesta a sus ansias de justicia y de protección de sus derechos.
Hay una gran desconfianza en el nuevo Defensor del Pueblo; la comunidad nacional ha empezado a reflexionar en torno a esta situación y todo parece indicar que el movimiento de mujeres panameñas, recibirá el respaldo de todos los sectores del país y se logrará el propósito anhelado: la renuncia del Doctor Liborio García Correa.
En este debate de opiniones en torno a la escogencia del Doctor Liborio García como Defensor del Pueblo debe estar presente la empresa privada, los educadores, trabajadores, instituciones cívicas.
De ninguna manera debemos dejar sola a la mujer panameña en esta ocasión, ni permitir que intereses partidistas y de ambiciones personales vayan a echar por la borda los elevados propósitos de un movimiento femenino que está dispuesto a ir hasta las últimas consecuencias, en su afán de lograr que la Defensoría del Pueblo quede en manos de un profesional capaz de llevarla a realizar una jornada digna y encomiable.
Nosotros, que, permanentemente, hemos venido abogando por una Defensoría del Pueblo capaz de enfrentar la realidad que vive el país del "juega vivo", el abuso, el atropello a los más débiles, la corrupción y el irrespeto a los derechos humanos, esperamos que esta polémica surgida por la elección del Defensor del Pueblo, llegue a feliz termino y que la dignidad y lucha de la mujer panameña sea salvaguardada y sea razón para el fortalecimiento y perfeccionamiento de una institución que, ante todo, debe asegurar la defensa de valores cívicos y morales para que su trascendente tarea, contribuya a la consecución de un país en donde los derechos humanos ocupen un primer lugar.
Este grito de la mujer panameña, tan justificado, recorre todos los rincones de la República y llama a que en un solo haz de voluntades, permanezca como Defensor del Pueblo y presente su renuncia, para dar paso a otro profesional que pueda ofrecer mejores esperanzas de vida a un pueblo que se debate en la extrema pobreza, en la falta de justicia social, equidad e inseguridad pública.
Y es que la Defensoría del Pueblo constituye para Panamá un gran paso para asegurar una justicia más expedita para centenares de panameños que permanecen en las cárceles en espera de un juicio; es una herramienta en la defensa del ciudadano, desde el ciudadano; es una institución que nos ayuda a la defensa de la comunidad y del ciudadano donde la fuerza, finalmente, reside en las propias manos organizadas de la comunidad y del ciudadano; es una institución en donde los panameños, sin distingos de ninguna clase, encontrarán una respuesta a sus ansias de justicia y de protección de sus derechos.
Hay una gran desconfianza en el nuevo Defensor del Pueblo; la comunidad nacional ha empezado a reflexionar en torno a esta situación y todo parece indicar que el movimiento de mujeres panameñas, recibirá el respaldo de todos los sectores del país y se logrará el propósito anhelado: la renuncia del Doctor Liborio García Correa.
En este debate de opiniones en torno a la escogencia del Doctor Liborio García como Defensor del Pueblo debe estar presente la empresa privada, los educadores, trabajadores, instituciones cívicas.
De ninguna manera debemos dejar sola a la mujer panameña en esta ocasión, ni permitir que intereses partidistas y de ambiciones personales vayan a echar por la borda los elevados propósitos de un movimiento femenino que está dispuesto a ir hasta las últimas consecuencias, en su afán de lograr que la Defensoría del Pueblo quede en manos de un profesional capaz de llevarla a realizar una jornada digna y encomiable.
Nosotros, que, permanentemente, hemos venido abogando por una Defensoría del Pueblo capaz de enfrentar la realidad que vive el país del "juega vivo", el abuso, el atropello a los más débiles, la corrupción y el irrespeto a los derechos humanos, esperamos que esta polémica surgida por la elección del Defensor del Pueblo, llegue a feliz termino y que la dignidad y lucha de la mujer panameña sea salvaguardada y sea razón para el fortalecimiento y perfeccionamiento de una institución que, ante todo, debe asegurar la defensa de valores cívicos y morales para que su trascendente tarea, contribuya a la consecución de un país en donde los derechos humanos ocupen un primer lugar.