La renuncia del Secretario de la OEA
Con suma tristeza recibí, el pasado 30 de septiembre, la noticia de que el ex presidente de Costa Rica (1998-2002), y actual Secretario General de la OEA, Miguel Angel Rodríguez, estaba presuntamente involucrado en haber recibido sobornos de la empresa francesa Alcatel, para que esta ganara una licitación de 400 mil líneas de celulares en Costa Rica.
En aquel momento, todos los Estados miembros de la OEA, incluyendo el nuestro, le dieran un espaldarazo a Rodríguez, situación que era entendible, tomando en cuenta su presunción de inocencia; me imagino que igualmente tenían la esperanza, por el bien de la Organización, que muy pronto y sin lugar a dudas, quedase demostrada la inocencia del recién electo Secretario General.
Pero las cosas fueron cambiando para Rodríguez, y al inicio de la recién pasada semana, diversos sectores de Costa Rica, como: la Asamblea Legislativa (con el apoyo de todas las bancadas, incluyendo las del gobernante Partido de Unidad Social Cristiana, al que pertenece Rodríguez), cámaras empresariales y la opinión pública de ese país se sumaron a lo solicitado por el actual Presidente de Costa Rica, Abel Pacheco para exigir la renuncia de Rodríguez al cargo de Secretario General de la OEA.
El Gobierno costarricense solicitó entonces a la Fiscalía General de ese país, presentar los cargos contra el Secretario General de la OEA, y así pedir la destitución ante las naciones del continente en vista de la negativa de Rodríguez de renunciar al cargo.
Ante la situación planteada, nos resulta difícil entender cómo varios países miembros de la OEA, incluyendo a Panamá , insistían en mantener a Rodríguez en el puesto; era evidente que ante tanta solicitud de renuncia, sobre todo la del Presidente de su país, copartidario, y quien lideró la campaña de Rodríguez para llegar a la OEA, teníamos que percibir claramente que arrastrar todas esas sospechas, dudas y sombras por mucho tiempo, no beneficiaría en nada a la Organización; es decir, para ese entonces era necesario, por la salud de la OEA, que todos los países miembros le solicitaran la renuncia al Secretario General de la OEA.
Podemos añadir que, en primera instancia, la renuncia fue solicitada por el Estado costarricense, aquel que durante décadas se esforzó, luchó y trabajó por obtener el codiciado puesto de Secretario General ante nuestro máximo organismo regional, situación que representó, al tomar posesión el pasado 15 de septiembre, no sólo un orgullo y prestigio para ese país vecino, sino para todas las naciones del continente que nos identificamos con la aspiración de Costa Rica. Es por ello que ante lo sucedido, esto nos entristece por igual, como también por igual hemos debido apoyar la solicitud de renuncia.
Tarde, por decir lo menos, llegaron las declaraciones de nuestro Canciller. En lo personal, me enteré primero de la renuncia del Secretario General, el viernes en horas de la tarde, que de sus declaraciones. Qué bueno hubiese sido que en tiempo oportuno, Panamá se hubiese alzado con las declaraciones que, por ejemplo, diera el Embajador argentino ante la OEA, en la cual exigía la renuncia de Rodríguez, y además expresaba: "el Gobierno del presidente Kirchner quiere dejar bien clara su política hacia la corrupción. No puede ser duro de fronteras hacia adentro y hacer la vista gorda de fronteras hacia fuera".
El Secretario General, en su carta de renuncia presentada al Consejo Permanente, lo que me parece lo más atinado que pudo hacer, por el bien de su persona, país y sobre todo de la Organización, expresa que: "Con humildad y dolor pido perdón por este difícil trance". Horas después, un juzgado de Costa Rica, dictó orden internacional de captura contra el ex presidente Rodríguez.
A partir del 15 de octubre, el puesto estará a cargo del Secretario General Adjunto. Según el Art. 108 de la Carta de la OEA, éste es elegido por la Asamblea General, por lo que le corresponde ahora a los embajadores ante la OEA realizar contactos con sus respectivas cancillerías, para luego convocar la Asamblea General Extraordinaria y establecer fecha para una próxima elección.
Opino que el gobierno panameño debe apoyar la postura que ha lanzado el Presidente de El Salvador, Antonio Saca, sobre la conveniencia que el puesto vuelva a quedar en manos de un centroamericano, ya que desde su creación la Secretaría General ha sido ocupada por ex presidentes, cancilleres y diplomáticos de países sudamericanos.
En aquel momento, todos los Estados miembros de la OEA, incluyendo el nuestro, le dieran un espaldarazo a Rodríguez, situación que era entendible, tomando en cuenta su presunción de inocencia; me imagino que igualmente tenían la esperanza, por el bien de la Organización, que muy pronto y sin lugar a dudas, quedase demostrada la inocencia del recién electo Secretario General.
Pero las cosas fueron cambiando para Rodríguez, y al inicio de la recién pasada semana, diversos sectores de Costa Rica, como: la Asamblea Legislativa (con el apoyo de todas las bancadas, incluyendo las del gobernante Partido de Unidad Social Cristiana, al que pertenece Rodríguez), cámaras empresariales y la opinión pública de ese país se sumaron a lo solicitado por el actual Presidente de Costa Rica, Abel Pacheco para exigir la renuncia de Rodríguez al cargo de Secretario General de la OEA.
El Gobierno costarricense solicitó entonces a la Fiscalía General de ese país, presentar los cargos contra el Secretario General de la OEA, y así pedir la destitución ante las naciones del continente en vista de la negativa de Rodríguez de renunciar al cargo.
Ante la situación planteada, nos resulta difícil entender cómo varios países miembros de la OEA, incluyendo a Panamá , insistían en mantener a Rodríguez en el puesto; era evidente que ante tanta solicitud de renuncia, sobre todo la del Presidente de su país, copartidario, y quien lideró la campaña de Rodríguez para llegar a la OEA, teníamos que percibir claramente que arrastrar todas esas sospechas, dudas y sombras por mucho tiempo, no beneficiaría en nada a la Organización; es decir, para ese entonces era necesario, por la salud de la OEA, que todos los países miembros le solicitaran la renuncia al Secretario General de la OEA.
Podemos añadir que, en primera instancia, la renuncia fue solicitada por el Estado costarricense, aquel que durante décadas se esforzó, luchó y trabajó por obtener el codiciado puesto de Secretario General ante nuestro máximo organismo regional, situación que representó, al tomar posesión el pasado 15 de septiembre, no sólo un orgullo y prestigio para ese país vecino, sino para todas las naciones del continente que nos identificamos con la aspiración de Costa Rica. Es por ello que ante lo sucedido, esto nos entristece por igual, como también por igual hemos debido apoyar la solicitud de renuncia.
Tarde, por decir lo menos, llegaron las declaraciones de nuestro Canciller. En lo personal, me enteré primero de la renuncia del Secretario General, el viernes en horas de la tarde, que de sus declaraciones. Qué bueno hubiese sido que en tiempo oportuno, Panamá se hubiese alzado con las declaraciones que, por ejemplo, diera el Embajador argentino ante la OEA, en la cual exigía la renuncia de Rodríguez, y además expresaba: "el Gobierno del presidente Kirchner quiere dejar bien clara su política hacia la corrupción. No puede ser duro de fronteras hacia adentro y hacer la vista gorda de fronteras hacia fuera".
El Secretario General, en su carta de renuncia presentada al Consejo Permanente, lo que me parece lo más atinado que pudo hacer, por el bien de su persona, país y sobre todo de la Organización, expresa que: "Con humildad y dolor pido perdón por este difícil trance". Horas después, un juzgado de Costa Rica, dictó orden internacional de captura contra el ex presidente Rodríguez.
A partir del 15 de octubre, el puesto estará a cargo del Secretario General Adjunto. Según el Art. 108 de la Carta de la OEA, éste es elegido por la Asamblea General, por lo que le corresponde ahora a los embajadores ante la OEA realizar contactos con sus respectivas cancillerías, para luego convocar la Asamblea General Extraordinaria y establecer fecha para una próxima elección.
Opino que el gobierno panameño debe apoyar la postura que ha lanzado el Presidente de El Salvador, Antonio Saca, sobre la conveniencia que el puesto vuelva a quedar en manos de un centroamericano, ya que desde su creación la Secretaría General ha sido ocupada por ex presidentes, cancilleres y diplomáticos de países sudamericanos.