default

La resistencia como constante forma negativa


A lo largo de la historia el hombre siempre se ha caracterizado por mantener una actitud de resistencia y de oposición al cambio, motivado por un condicionamiento o reacción natural de su conducta. Generalmente las personas ante esta situación acostumbran a poner resistencia mutua o entre sí. Así por ejemplo, ponen resistencia al amor y a la amistad que debe existir hacia las demás personas.
De igual forma en la vida en sociedad o en comunidad, los individuos comúnmente se oponen a las ideas, a las opiniones y a las sugerencias de otros con los cuales entablan relaciones; también la gente se opone a los esfuerzos que realizan las personas por cambiar su forma de pensar, actuar y sentir en cuanto a cómo son sus costumbres, inclinaciones y en las actitudes desarrolladas durante el transcurso de la vida.
Desde luego que sería casi interminable la lista de resistencia o de oposición demostrada por los seres humanos en su quehacer cotidiano. Estas por supuesto se prolongan y crecen con la edad provocando lamentable desunión y aislamiento de unos con otros.
La resistencia por lo tanto, se constituye en la barrera o muralla que más habitualmente impide unas satisfactorias relaciones humanas. Nuestro país y su gente, no escapa a esta actitud de resistencia lo cual repercute en una constante conducta negativa en el éxito y eficacia principalmente en el trabajo que realizan los obreros, las personas en las empresas particulares y del gobierno, en el hogar e incluso en las instituciones religiosas.
Las causas de las malas relaciones que muchas veces suelen ser insignificantes y superfluas y que por incomprensión entre las personas se transforman en conflictos insuperables, impide el normal desarrollo psicológico y el gozo de los placeres emocionales que las personas por naturaleza están llamadas a experimentar en los actos de su vida.
La barrera ocasionada por la resistencia disminuye las potencialidades en el accionar de los individuos; limita y retrasa el éxito de las personas principalmente de las que ocupan cargos o puestos directivos porque pierden el sentido de la persuasión y de la tolerancia necesaria para la mejor comprensión de sus actuaciones. Evita que las personas superen sus sentimientos, problemas y en consecuencia progresen en sus aspiraciones y carreras.
Así la resistencia se convierte entonces en la mayor frustración para los alumnos, educadores, padres de familia, el obrero, funcionarios públicos, el vendedor y el empresario pues la resistencia es una constante conciencia de oposición sobre todo al cambio necesario.
El grado de preocupación desmedida producida por la resistencia, termina finalmente en una depresión emocional que al apoderarse de la persona es causa muchas veces de excesiva dureza y hostilidad para con el prójimo. De hecho la depresión cuyo origen generalmente es la resistencia, provoca sentimientos de desconfianza y de cólera fundamentalmente en los directivos o gerentes de las empresas. Como ejemplo visible finalmente diremos que frente al matrimonio, la resistencia puede abrir una lamentable brecha en las relaciones matrimoniales a pesar de que un principio, las relaciones hayan sido potencialmente buenas. Así el amor puede convertirse por la resistencia en odio, los amigos en desconocidos y los compañeros en enemigos.

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América