La responsabilidad legal que no se aplica
"Aprende como si hubieras de vivir siempre, vive como si hubieras de morir mañana".
Ansalus de Insulis. Son tan verídicas las palabras expresadas, que cuando un hombre justo muere, por muchos años en el porvenir, permanece sobre el camino que recorren los hombres, la enseñanza y la luz que deja tras de sí el responsable.
Ser bueno es fácil. Ser justo es difícil. Para que exista justicia en los tribunales, es necesario que la responsabilidad esté radicada en todos los actos de los funcionarios. (Aparecido en un artículo personal el sábado 14 de mazo de 1992 en El Panamá América). Es latente en Panamá la discordia existente entre el Procurador y el Jefe de la PTJ, y la declaración del fiscal auxiliar Carlos Augusto Herrera que calificó como falsas las supuestas pruebas presentadas por el Jefe de la Interpol en Panamá, Jorge Motley, que presuntamente involucran al exprecandidato presidencial perredista Alfredo Oranges en el tráfico de drogas y lavado de dinero. O cuando admiramos que jóvenes son arrestados por portar armas de fuego, por asesinato y otros delitos, que llevarían páginas en denunciar. ¿Qué pueden pensar los adolescentes cuando observan que los que llevan el mando en ciertos aspectos de la justicia, se pelean y son criticados?.
La ceguera es tan alarmante, que las autoridades competentes se les ha olvidado que el Código Civil señala en sus artículos 1644 y siguientes, que el que por acción u omisión causa daño a otro, está obligado a reparar el daño causado. El padre y en segunda instancia la madre, son responsables de los prejuicios causados por los hijos menores de edad que vivan con ellos. En casos de menores en circunstancias difíciles, el Juez de Menores, conforme al Código de la Familia, podrá ubicarlos en hogar sustituto por un máximo de seis meses; existiendo centros de custodia y educación de menores que cometen acto infractor o conducta irregular. Referente a lo dispuesto por el Código Civil, ¿Por qué no se aplica esta ley, cuando continuamente se escucha de la supuesta recta administración de justicia? Incluso ordena la norma, que si la acción u omisión fuere imputable a dos o más personas, cada una de ellas será solidariamente responsable por los prejuicios causados. Desearía se apliquen estas disposiciones, para que los progenitores de los jóvenes tengan la obligación de educar adecuadamente a sus hijos. En caso de haber denuncia contra los padres de un menor, por haber causado el joven daños económicos y el corregidor, juez o autoridad competente, no amoneste o condene a los padres para reparar el daño, será el funcionario responsable del delito por omisión de sus deberes y responsable por acción o por omisión. (Arts. 17 y 338 del Código Penal).
¿Qué está estremeciendo los pilares del panameño, para que las raíces de la justicia no sean regadas proporcionalmente con equidad real, para beneplácito de un sano derecho social?. El deber de la justicia legal en la autoridad, decía Fidel Quintana, s.j., puede reducirse en la obligación de exigir de los ciudadanos, miembros de la sociedad, todo lo que es necesario para el bien común. Por ende, la justicia legal y la ley tienen el mismo objeto. Y agrego que las personas hemos sido y seremos el tema de la existencia y de la historia, la cual procesa los incidentes, los cuantifica y saca un patrón de comportamiento, que es la lección de la conducta humana. Pero, el país padece de una combinación de poco importa, y un personalismo de sacar provecho de todo, aunque perjudique el bien del prójimo. Estos dos factores han permitido una ventaja para las personas que van acumulando una fortuna delictiva y honrada, porque va creciendo el poder de manipulación por parte de altos funcionarios y de personas sin escrúpulos, y por el otro, la ilusión del pobre se empaña, para hacer crecer el menosprecio del humilde hacia las clases sociales de medianos o altos recursos económicos. Nace una ceguera en todos los niveles y la responsabilidad decae, hasta convertirse en anarquía e injusticia.
A la larga, la demanda popular identifica el pan con la libertad, el dinero con la igualdad, el trabajo con la fraternidad. Respetémos y que el gobierno acoja el deseo de la mayoría, porque lo que hace admirar una nación, son los actos de las personas. Entre más cultura más moral. Aprendamos a valorarnos y alejémonos de la represión. De esa forma, la responsabilidad se dejará sentir, porque ya existe en la ley que no se cumple. Paradógicamente, ninguna autoridad la hace respetar, ni la pone en práctica. En Panamá hay muchas leyes y muchas leyes llevan al ciudadano a olvidarlas. La cultura es la base de la justicia. Desafortunadamente en nuestro país las personas, en su mayoría, carecen de grandes ideales porque no tienen buena educación. Continuamente escucho un vocabulario soez en las calles. ¿Qué se espera de Panamá si la oscuridad entorpece los buenos modales? ¿Puede haber justicia cuando no tenemos la cantidad de juzgados apropiados para dictar sentencias adecuadas? Que el gobierno tome las medidas o llegaremos al caos.
Ansalus de Insulis. Son tan verídicas las palabras expresadas, que cuando un hombre justo muere, por muchos años en el porvenir, permanece sobre el camino que recorren los hombres, la enseñanza y la luz que deja tras de sí el responsable.
Ser bueno es fácil. Ser justo es difícil. Para que exista justicia en los tribunales, es necesario que la responsabilidad esté radicada en todos los actos de los funcionarios. (Aparecido en un artículo personal el sábado 14 de mazo de 1992 en El Panamá América). Es latente en Panamá la discordia existente entre el Procurador y el Jefe de la PTJ, y la declaración del fiscal auxiliar Carlos Augusto Herrera que calificó como falsas las supuestas pruebas presentadas por el Jefe de la Interpol en Panamá, Jorge Motley, que presuntamente involucran al exprecandidato presidencial perredista Alfredo Oranges en el tráfico de drogas y lavado de dinero. O cuando admiramos que jóvenes son arrestados por portar armas de fuego, por asesinato y otros delitos, que llevarían páginas en denunciar. ¿Qué pueden pensar los adolescentes cuando observan que los que llevan el mando en ciertos aspectos de la justicia, se pelean y son criticados?.
La ceguera es tan alarmante, que las autoridades competentes se les ha olvidado que el Código Civil señala en sus artículos 1644 y siguientes, que el que por acción u omisión causa daño a otro, está obligado a reparar el daño causado. El padre y en segunda instancia la madre, son responsables de los prejuicios causados por los hijos menores de edad que vivan con ellos. En casos de menores en circunstancias difíciles, el Juez de Menores, conforme al Código de la Familia, podrá ubicarlos en hogar sustituto por un máximo de seis meses; existiendo centros de custodia y educación de menores que cometen acto infractor o conducta irregular. Referente a lo dispuesto por el Código Civil, ¿Por qué no se aplica esta ley, cuando continuamente se escucha de la supuesta recta administración de justicia? Incluso ordena la norma, que si la acción u omisión fuere imputable a dos o más personas, cada una de ellas será solidariamente responsable por los prejuicios causados. Desearía se apliquen estas disposiciones, para que los progenitores de los jóvenes tengan la obligación de educar adecuadamente a sus hijos. En caso de haber denuncia contra los padres de un menor, por haber causado el joven daños económicos y el corregidor, juez o autoridad competente, no amoneste o condene a los padres para reparar el daño, será el funcionario responsable del delito por omisión de sus deberes y responsable por acción o por omisión. (Arts. 17 y 338 del Código Penal).
¿Qué está estremeciendo los pilares del panameño, para que las raíces de la justicia no sean regadas proporcionalmente con equidad real, para beneplácito de un sano derecho social?. El deber de la justicia legal en la autoridad, decía Fidel Quintana, s.j., puede reducirse en la obligación de exigir de los ciudadanos, miembros de la sociedad, todo lo que es necesario para el bien común. Por ende, la justicia legal y la ley tienen el mismo objeto. Y agrego que las personas hemos sido y seremos el tema de la existencia y de la historia, la cual procesa los incidentes, los cuantifica y saca un patrón de comportamiento, que es la lección de la conducta humana. Pero, el país padece de una combinación de poco importa, y un personalismo de sacar provecho de todo, aunque perjudique el bien del prójimo. Estos dos factores han permitido una ventaja para las personas que van acumulando una fortuna delictiva y honrada, porque va creciendo el poder de manipulación por parte de altos funcionarios y de personas sin escrúpulos, y por el otro, la ilusión del pobre se empaña, para hacer crecer el menosprecio del humilde hacia las clases sociales de medianos o altos recursos económicos. Nace una ceguera en todos los niveles y la responsabilidad decae, hasta convertirse en anarquía e injusticia.
A la larga, la demanda popular identifica el pan con la libertad, el dinero con la igualdad, el trabajo con la fraternidad. Respetémos y que el gobierno acoja el deseo de la mayoría, porque lo que hace admirar una nación, son los actos de las personas. Entre más cultura más moral. Aprendamos a valorarnos y alejémonos de la represión. De esa forma, la responsabilidad se dejará sentir, porque ya existe en la ley que no se cumple. Paradógicamente, ninguna autoridad la hace respetar, ni la pone en práctica. En Panamá hay muchas leyes y muchas leyes llevan al ciudadano a olvidarlas. La cultura es la base de la justicia. Desafortunadamente en nuestro país las personas, en su mayoría, carecen de grandes ideales porque no tienen buena educación. Continuamente escucho un vocabulario soez en las calles. ¿Qué se espera de Panamá si la oscuridad entorpece los buenos modales? ¿Puede haber justicia cuando no tenemos la cantidad de juzgados apropiados para dictar sentencias adecuadas? Que el gobierno tome las medidas o llegaremos al caos.