La responsabilidad por las inundaciones
Señalar culpables es competencia de los jueces y de los peritos que deben estudiar las causas de las inundaciones ocurridas en la urbanización Prados del Este. Nosotros apenas podemos opinar e informar. A este respecto, altos funcionarios del MOP han dicho que se omitieron detalles técnicos al momento de construir la urbanización. Mencionan específicamente deficiencias en la nivelación del terreno y la falta de estudios hidrológicos. La Autoridad Nacional del Ambiente, por su parte, sostiene que se omitió un adecuado Estudio de Impacto Ambiental.
De la información divulgada por varios medios, nos llamó la atención la ubicación de casas justo al lado de un río o arroyo, el cual se observa que no ha sido canalizado, ni sus márgenes reforzados con cemento, como sí lo ha sido el Matasnillo, que así y todo se inunda. ¿O es un caso de fuerza mayor o culpa de la naturaleza? Como ésta, hay muchas interrogantes. El hecho es que, en nuestra experiencia de observar en otros países construcciones a orillas de ríos, con antecedentes de desborde, como en el Danubio, siempre hemos visto canalizaciones y muros de contención, por no mencionar mecanismos de advertencia en casos de peligro.
Para nosotros, ha hecho crisis el sistema corrupto como se autoriza y fiscalizan las construcciones contra la letra y espíritu de la ley y las exigencias técnicas, a más de contra las sanas prácticas de urbanismo. Hemos dicho que, fuera del transporte público, la industria está plagada por vicios, coimas y malas prácticas. Los abusos y faltas de calidad están a la orden del día.
En la tragedia ocurrida, deben surgir ciertas lecciones por la responsabilidad compartida por quienes elaboraron los planos y estudios, los constructores que ejecutaron la obra cual si fueran "gallina ciega" y no pueden alegar ignorancia en materia de su especialidad, aunque otro haya hecho los planos. Igual responsabilidad cabe en las autoridades que los aprobaron, los inspectores que debían velar por su recta ejecución; y también las que no exigieron los estudios de impacto ambiental, así como el Cuerpo de Bomberos que debe también aprobar y fiscalizar las obras, entre otros.
Tampoco pueden excluirse los ciudadanos que arrojan basura y artefactos al lecho de los ríos y quebradas. Ellos están entre los principales responsables. Pero hay también quienes apuntan hacia los bancos que financiaron la construcción y la compra de las viviendas. Esto último depende de cuánto se involucró la entidad bancaria en la construcción. Hay fallos judiciales que abren la puerta a esa responsabilidad, aunque, en general, una cosa es financiar una obra y otra concebirla y ejecutarla. En términos generales, quienes se involucren en la última tarea son quienes deben responder.
De la información divulgada por varios medios, nos llamó la atención la ubicación de casas justo al lado de un río o arroyo, el cual se observa que no ha sido canalizado, ni sus márgenes reforzados con cemento, como sí lo ha sido el Matasnillo, que así y todo se inunda. ¿O es un caso de fuerza mayor o culpa de la naturaleza? Como ésta, hay muchas interrogantes. El hecho es que, en nuestra experiencia de observar en otros países construcciones a orillas de ríos, con antecedentes de desborde, como en el Danubio, siempre hemos visto canalizaciones y muros de contención, por no mencionar mecanismos de advertencia en casos de peligro.
Para nosotros, ha hecho crisis el sistema corrupto como se autoriza y fiscalizan las construcciones contra la letra y espíritu de la ley y las exigencias técnicas, a más de contra las sanas prácticas de urbanismo. Hemos dicho que, fuera del transporte público, la industria está plagada por vicios, coimas y malas prácticas. Los abusos y faltas de calidad están a la orden del día.
En la tragedia ocurrida, deben surgir ciertas lecciones por la responsabilidad compartida por quienes elaboraron los planos y estudios, los constructores que ejecutaron la obra cual si fueran "gallina ciega" y no pueden alegar ignorancia en materia de su especialidad, aunque otro haya hecho los planos. Igual responsabilidad cabe en las autoridades que los aprobaron, los inspectores que debían velar por su recta ejecución; y también las que no exigieron los estudios de impacto ambiental, así como el Cuerpo de Bomberos que debe también aprobar y fiscalizar las obras, entre otros.
Tampoco pueden excluirse los ciudadanos que arrojan basura y artefactos al lecho de los ríos y quebradas. Ellos están entre los principales responsables. Pero hay también quienes apuntan hacia los bancos que financiaron la construcción y la compra de las viviendas. Esto último depende de cuánto se involucró la entidad bancaria en la construcción. Hay fallos judiciales que abren la puerta a esa responsabilidad, aunque, en general, una cosa es financiar una obra y otra concebirla y ejecutarla. En términos generales, quienes se involucren en la última tarea son quienes deben responder.