La reversión de nuestro Canal
Dijo una vez un gran patriota "No hay gloria más grande para un ser humano, que vivir en su patria, no importa si es grande o chica, rica o pobre, pero que sea libre y soberana". La reversión de nuestro canal ha sido un triunfo patriótica generacional alcanzado después de largos años de lucha, donde han tomado parte todos los estamentos de nuestra sociedad. Esa juventud inquieta y celosa del destino de la Patria ha sido el parangón en esta gestión patriótica, por que su sangre derramada en las luchas callejeras obligaron a los gobiernos de turno a exigirle al gobierno de Estados Unidos de Norteamérica de que la patria no podía continuar viviendo con un enclave colonial dentro de sus propias entrañas. Ese fue el pregón del pueblo y del gobierno panameño representado en su juventud estudiosa. De las tantas luchas que el pueblo panameño libró en sus calles y por la vía diplomática hasta conseguir el anhelo de todos los panameños, está ese funesto acontecimiento que nos dice la historia que es el 9 de enero de 1964.
Una triste fecha que ensangretó y enluteció la historia de nuestra patria, pero también fue la fecha que alentó a todos los panameños de todos los niveles en los años posteriores a luchar desde sus trincheras de manera patriótica, hasta conseguir la fecha de una verdadera independencia tanto moral, territorial, jurídica y patriótica de nuestro querido Panamá, sin dejar de reconocer la serie de movimientos nacionalistas del pasado que no tuvieron efectos inmediatos, en vista que el pueblo panameño aún no tenía la suficiente madurez en su cultura patriótica nacionalista. Cierto fue que perdimos un gran número de compatriotas jóvenes que apenas empezaban su ciclo más preciado de la vida como es la juventud y sus carreras de estudio, pero para ellos existía otro valor, que era el amor a la Patria, su dignidad y el respeto al derecho de ser libres y soberanos. Fue una lucha desproporcionada de una fuerza bélica, poseída y prepotente contra una juventud donde su única arma fue el coraje lleno de un propósito de defender el honor y la dignidad de su patria mancillada. Perdimos 23 jóvenes, pero le dijimos al agresor y al mundo que somos chicos en nuestra geografía y el poder, pero grandes en dignidad, nacionalismo y en el coraje patriótico. Por ello, el día de sus funerales, alguien dijo, allí van los verdaderos héroes y mártires de la patria, los que inspirarán a los demás panameños, para hacer posible nuestra verdadera independencia que nos hará un país libre y soberano dentro del rol de las naciones del mundo. Para el gobierno y todos los panameños el 9 de enero debe ser una fecha de profunda reflexión que en nombre de la Patria no debemos olvidar, porque fue la que nos enseñó que a la Patria no se le pone condiciones al momento que haya que defenderle su dignidad y soberanía, no importa con quién sea, porque los que murieron por ella, sabían que ese era el precio que tenían que pagar, sin embargo creyeron y no temieron en su aventura, porque el 31 de diciembre próximo festejaremos todos los panameños ese gran anhelo nacional en base a los Tratados Torrijos-Carter.
Aprovecho la oportunidad para recordar a nuestro gobierno, al pueblo panameño y sobretodo a los estudiantes que tenemos un gran reto con la Patria y un compromiso moral con el mundo de manejar con responsabilidad, capacidad y constancia nuestro canal de manera neutral sin presiones de nadie y un respeto hacia a todos, porque nuestro canal es el principal recurso patrimonial al servicio de la humanidad. Si reflexionamos con gran sentido patriótico lo que significa la reversión de nuestro canal, nos debemos sentir orgullosos de contar con una obra tan importante para los intereses de la humanidad. Por ello nuestro gobierno y los del mañana deben mantener una ejemplar conducta de responsabilidad y capacidad en el manejo del canal, para así elevar el prestigio y la importancia a nuestro país en una obra tan condicionada por el mundo entero. De lo contrario sería penoso para la patria y los panameños que los países garantes tuvieran que cuestionar al gobierno por una irresponsabilidad e incapacidad sobre el manejo del Canal de Panamá.
Una triste fecha que ensangretó y enluteció la historia de nuestra patria, pero también fue la fecha que alentó a todos los panameños de todos los niveles en los años posteriores a luchar desde sus trincheras de manera patriótica, hasta conseguir la fecha de una verdadera independencia tanto moral, territorial, jurídica y patriótica de nuestro querido Panamá, sin dejar de reconocer la serie de movimientos nacionalistas del pasado que no tuvieron efectos inmediatos, en vista que el pueblo panameño aún no tenía la suficiente madurez en su cultura patriótica nacionalista. Cierto fue que perdimos un gran número de compatriotas jóvenes que apenas empezaban su ciclo más preciado de la vida como es la juventud y sus carreras de estudio, pero para ellos existía otro valor, que era el amor a la Patria, su dignidad y el respeto al derecho de ser libres y soberanos. Fue una lucha desproporcionada de una fuerza bélica, poseída y prepotente contra una juventud donde su única arma fue el coraje lleno de un propósito de defender el honor y la dignidad de su patria mancillada. Perdimos 23 jóvenes, pero le dijimos al agresor y al mundo que somos chicos en nuestra geografía y el poder, pero grandes en dignidad, nacionalismo y en el coraje patriótico. Por ello, el día de sus funerales, alguien dijo, allí van los verdaderos héroes y mártires de la patria, los que inspirarán a los demás panameños, para hacer posible nuestra verdadera independencia que nos hará un país libre y soberano dentro del rol de las naciones del mundo. Para el gobierno y todos los panameños el 9 de enero debe ser una fecha de profunda reflexión que en nombre de la Patria no debemos olvidar, porque fue la que nos enseñó que a la Patria no se le pone condiciones al momento que haya que defenderle su dignidad y soberanía, no importa con quién sea, porque los que murieron por ella, sabían que ese era el precio que tenían que pagar, sin embargo creyeron y no temieron en su aventura, porque el 31 de diciembre próximo festejaremos todos los panameños ese gran anhelo nacional en base a los Tratados Torrijos-Carter.
Aprovecho la oportunidad para recordar a nuestro gobierno, al pueblo panameño y sobretodo a los estudiantes que tenemos un gran reto con la Patria y un compromiso moral con el mundo de manejar con responsabilidad, capacidad y constancia nuestro canal de manera neutral sin presiones de nadie y un respeto hacia a todos, porque nuestro canal es el principal recurso patrimonial al servicio de la humanidad. Si reflexionamos con gran sentido patriótico lo que significa la reversión de nuestro canal, nos debemos sentir orgullosos de contar con una obra tan importante para los intereses de la humanidad. Por ello nuestro gobierno y los del mañana deben mantener una ejemplar conducta de responsabilidad y capacidad en el manejo del canal, para así elevar el prestigio y la importancia a nuestro país en una obra tan condicionada por el mundo entero. De lo contrario sería penoso para la patria y los panameños que los países garantes tuvieran que cuestionar al gobierno por una irresponsabilidad e incapacidad sobre el manejo del Canal de Panamá.