La ruta ártica y el Canal
La ruta del Ártico ha sido un tema de estudio por innumerables científicos y navegantes. Pero, a raíz de la transferencia del Canal de Panamá y su posterior manejo por panameños a finales del siglo pasado, el tema cobró vigencia como una ruta marítima viable.
A ello contribuyó el ingrediente político dada la influencia de la extrema derecha en Estados Unidos (EU) que ha mantenido dudas sobre si Panamá administra correctamente el Canal.
Hoy, empero, la opción de la ruta Noroccidental como una posible alternativa se mantiene vigente a largo plazo, especialmente a raíz de los cambios climáticos que experimenta el planeta por efectos del calentamiento global. Por ello, presento dos consideraciones para reflexionar desde una perspectiva científica:
- Científicos canadienses han estimado que el bloque ártico se ha reducido en un 30% en 60 años. Los bloques promedios de hielo son de 10 pies de grosor. Esto representa un escollo grande para cualquier intento de optar por esa ruta. Es más, desvirtúa también la tesis de que para el año 2080 ésta sería viable.
- La sección de Meteorología e Hidrología del Canal proporcionó información sobre los niveles de operación del lago Gatún de los últimos 52 años y éstos reflejaron niveles bajos en 1983 y 1997 donde se registró el fenómeno de El Niño.
Indicaron que la periodicidad proyectada de 80 a 100 años irá disminuyendo, pero también su duración será menor. Este comportamiento está muy relacionado a dicho fenómeno.
Estas perspectivas indican que posiblemente un desarrollo de la ruta ártica tomará, por lo menos, 120 años.
Antes de que el calentamiento global conduzca a considerar más seriamente el paso noroccidental por Alaska, este fenómeno climático tendrá que, obligatoriamente, modificar la producción de energía y a su vez, los patrones de servicios del transporte marítimo.
Si observamos el incentivo de ahorro en distancia y el intercambio comercial entre regiones, solamente veríamos a Europa y Asia con probabilidades de utilizar el Artico.
Esa ruta representa un alto riesgo por lo impredecible que puede resultar el comportamiento de la naturaleza, de tal forma que los armadores tendrán que considerar diseños especiales como de doble casco -una gran inversión- y también encarar altos costos de seguros.
No hay duda de que dentro de 100 años o más la escasez de alimento y agua estarán en la agenda de las naciones a raíz del aumento del calentamiento global.
Se estima que los lugares de cultivos disminuyan o desaparecerán, pero otros aprenderán del comportamiento climático y consolidarán su producción de grano.
Los graneros de nuestro hemisferio (Estados Unidos, Argentina y Brazil) continuarán enviando sus productos donde hay concentración de población por los siguientes 100 años.
Ya sabemos que los granos cultivados en el hemisferio norte son un mercado cautivo para el Canal de Panamá, pero también se debe observar los granos cultivados en el hemisferio sur como una oportunidad de ampliar el mercado.
Los productos siguen migrando hacia el transporte en contenedor debido a su fácil comercialización y distribución. Las probabilidades de que los patrones de servicio cambien en el próximo siglo son muy escasas dada su obligatoriedad de suplir la concentración de población y por ende los mercados.
Las compañías navieras no parecen estar preocupadas por la opción que ésta pueda representar.
Los planes a muy largo plazo de estas empresas no se extienden más allá de 35 años. Sus prioridades son: confiabilidad, integridad y seguridad.
En consecuencia, no hay evidencias de que la ruta ártica pueda impactar el tráfico por el Canal de Panamá en el próximo siglo.
A ello contribuyó el ingrediente político dada la influencia de la extrema derecha en Estados Unidos (EU) que ha mantenido dudas sobre si Panamá administra correctamente el Canal.
Hoy, empero, la opción de la ruta Noroccidental como una posible alternativa se mantiene vigente a largo plazo, especialmente a raíz de los cambios climáticos que experimenta el planeta por efectos del calentamiento global. Por ello, presento dos consideraciones para reflexionar desde una perspectiva científica:
- Científicos canadienses han estimado que el bloque ártico se ha reducido en un 30% en 60 años. Los bloques promedios de hielo son de 10 pies de grosor. Esto representa un escollo grande para cualquier intento de optar por esa ruta. Es más, desvirtúa también la tesis de que para el año 2080 ésta sería viable.
- La sección de Meteorología e Hidrología del Canal proporcionó información sobre los niveles de operación del lago Gatún de los últimos 52 años y éstos reflejaron niveles bajos en 1983 y 1997 donde se registró el fenómeno de El Niño.
Indicaron que la periodicidad proyectada de 80 a 100 años irá disminuyendo, pero también su duración será menor. Este comportamiento está muy relacionado a dicho fenómeno.
Estas perspectivas indican que posiblemente un desarrollo de la ruta ártica tomará, por lo menos, 120 años.
Antes de que el calentamiento global conduzca a considerar más seriamente el paso noroccidental por Alaska, este fenómeno climático tendrá que, obligatoriamente, modificar la producción de energía y a su vez, los patrones de servicios del transporte marítimo.
Si observamos el incentivo de ahorro en distancia y el intercambio comercial entre regiones, solamente veríamos a Europa y Asia con probabilidades de utilizar el Artico.
Esa ruta representa un alto riesgo por lo impredecible que puede resultar el comportamiento de la naturaleza, de tal forma que los armadores tendrán que considerar diseños especiales como de doble casco -una gran inversión- y también encarar altos costos de seguros.
No hay duda de que dentro de 100 años o más la escasez de alimento y agua estarán en la agenda de las naciones a raíz del aumento del calentamiento global.
Se estima que los lugares de cultivos disminuyan o desaparecerán, pero otros aprenderán del comportamiento climático y consolidarán su producción de grano.
Los graneros de nuestro hemisferio (Estados Unidos, Argentina y Brazil) continuarán enviando sus productos donde hay concentración de población por los siguientes 100 años.
Ya sabemos que los granos cultivados en el hemisferio norte son un mercado cautivo para el Canal de Panamá, pero también se debe observar los granos cultivados en el hemisferio sur como una oportunidad de ampliar el mercado.
Los productos siguen migrando hacia el transporte en contenedor debido a su fácil comercialización y distribución. Las probabilidades de que los patrones de servicio cambien en el próximo siglo son muy escasas dada su obligatoriedad de suplir la concentración de población y por ende los mercados.
Las compañías navieras no parecen estar preocupadas por la opción que ésta pueda representar.
Los planes a muy largo plazo de estas empresas no se extienden más allá de 35 años. Sus prioridades son: confiabilidad, integridad y seguridad.
En consecuencia, no hay evidencias de que la ruta ártica pueda impactar el tráfico por el Canal de Panamá en el próximo siglo.