La Sagrada Familia
Dentro de nuestra programación litúrgica, este domingo de modo especial, teniendo como ejemplo al Hogar de Belén, se lo dedicamos a la Sagrada Familia.
Hoy día abundan los expertos en familia, no se puede negar los esfuerzos notables y tecnificados que han surgido por salvación y por la salud de la vida familiar. Incluso en la catequesis se ha introducido la catequesis familiar en donde en vez de catequistas extraños a la familia, los catequistas son el papá y la mamá. Reconociendo de esta manera que la mejor escuela para la juventud y para la niñez es el hogar.
Cuando ocurre la ceremonia del Sacramento del Bautismo que es signo visible de una realidad invisible, que es un signo instituido por nuestro Señor Jesucristo para conferir la gracia y que en resumidas cuentas es un nuevo Nacimiento a la relación con Dios, convirtiéndono en Hijos adoptivos de Dios y de esa manera entramos en la relación íntima de ser familia de Dios, llega el momento en que teniendo en cuenta todas estas realidades espirituales, se les hace saber a los papás y mamás, y los padrinos y madrinas de la responsabilidad que la decisión de querer bautizar a sus vástagos entraña, y es que tienen que “educar en la fe” a sus hijos y ahijadas. Esa fue la pretensión innovadora de la nueva liturgia de este Sacramento en contraposición a lo que se estiló hasta antes del Vaticano II.
De esta manera se le quiere dar toda la importancia para que este signo vital y sensible espiritual sea el inicio de una vida espiritual nutrida por los buenos consejos y buenos ejemplos e instrucciones adecuadas dentro del hogar con la misma diligencia que se le procura al nuevo ser todos los otros cuidados de salud y alimentación, como los aspectos sicológicos sanos que en resumidas cuentas serán los valores que durarán para siempre en la estructura de la personalidad para el resto de la vida.
Por eso, aunque haya buenos centros educativos jamás éstos podrán sustituir a plenitud la educación directa de padre y madre. Podríamos usar las palabras de infraestructura y superestructura. La infraestructura es lo que va a durar porque es lo primero que se recibe como lo repite el poeta Horacio en su carta sobre normas literarias “Primun odorem servabit testa diu”. La vasija de barro guardará el olor del primer perfume.
Luego de una ceremonia religiosa me confió un amigo satisfecho, ya que yo no tuve familia, al menos quiero hacer el esfuerzo por formar mi propia familia y defenderla hasta el final. Me extrañó agradablemente ya que la impresión que se tiene es que no existe esa ilusión tan frecuentemente como debiera ser.