La salsa de Rubén Blades
RUBÉN BLADES no es la única celebridad que ha ocupado un cargo público importante. Ya con mucho éxito Pelé lo hizo en el Brasil y Johnny Ventura y Juan Marichal, en República Dominicana.
Rubén, como buen salsero, tiene una de las características que le han faltado a los políticos criollos: la sinceridad y la franqueza. Siempre ha dicho lo que piensa, porque como canta autor de tanta fama tiene la virtud de todo artista: ser espontáneo y natural. Desde que aspiró a la Presidencia de la República en 1994 con su partido Papa Egoro, rompió los esquemas con que se hacía política en el país. No ganó, pero lo hizo bien y obtuvo siete legisladores, casi hundiendo en el camino al colectivo que hasta ese momento se caracterizaba por ser diferente: la Democracia Cristiana.
Como Ministro de Turismo no lo ha hecho mal. Le ha tocado servir de encargado oficial de una de las industrias sin chimeneas que más le está produciendo al país. Por coincidencia o casualidad, Blades está allí y, a mi juicio, lo ha hecho mucho mejor de lo que algunos hubiesen pensado. El solito, de por sí, vende a Panamá. Cuando viajé con el presidente Torrijos a Chile en enero de 2006, Rubén era el que el presentaba al mandatario a los demás, porque él era la mayor atracción de la comitiva oficial.
A pesar de su fama, nunca ha dejado de ser humilde. Lo vi hace un par de meses almorzando empanadas en La Chorrera, sin guardaespaldas, camino a una reunión con el Gobernador de Veraguas, viajando en un pequeño carro que parecía el del mensajero del IPAT. Ahora Rubén vuelve a la palestra, con unas declaraciones que han dado la vuelta al mundo. "El que entra a los gobiernos y no va a robar, no hace plata". ¿Habrá dicho Rubén Blades alguna mentira? ¿Quién se habrá molestado de lo que dijo, cuando la percepción ciudadana, que tan bien él interpreta en sus canciones, es precisamente ésa? ¿O me equivoco al decir que la gente piensa que la mayoría de los que hemos estado en funciones públicas somos una especie de bribones?
Rubén, como buen salsero, a diferencia de los que están pelechando, sabe que toda rumba tendrá su término y a toda noche le llega su amanecer.
Comprendo a Rubén y le aplaudo su sinceridad y espontaneidad. Fui Alcalde de Panamá por 15 meses y Legislador de los que trabajaba 12 a 14 horas diarias, y sé que ser funcionario es no tener horario; no disponer de tiempo para poder atender a tu familia y ejercer tu profesión. Sé que si uno trabaja y no roba, sale trasquilado, porque en esos casos se pierde. Sé, al igual lo manifiesta Rubén, que nadie agradece el servicio público que has prestado, porque los inconformes o los que no les resolviste lo que te pidieron, gritan mucho más alto de aquellos a quienes serviste.
Recuerdo que a los dos meses de haber salido de la Alcaldía, descubrí que me acusaban "de haber sido el Alcalde más ladrón que había existido en la historia de la ciudad de Panamá". Nunca supe cuándo habían hecho ese concurso donde había resultado electo, pero con fondos del Municipio de Panamá se pagaron páginas enteras en todos los diarios locales acusándome de semejante barbaridad. A los pocos meses, en una nota de página 33 de algún diario, apareció la aclaración de la Contraloría General de la República, diciendo que todo lo hecho por mí no tenía ningún viso de ilegalidad. El daño estaba hecho.
Rubén Blades, como lo ha hecho en sus canciones, ha puesto el dedo sobre una llaga social, que como que no hay ningún interés en sanar: la llaga de la corrupción oficial. La gente que llega limpia al gobierno y sale llena de dinero del mismo; lo hemos visto en todos los gobiernos después de la invasión. Recuerdo un caso en donde hasta un deportivo le regalaron a una Primera Dama.
¿Será que Rubén Blades, por estar tan dentro de la rumba oficial, ve cosas que hacen aquellos que merodean el Palacio de Las Garzas y que los demás panameños desconocemos?
Los ciudadanos que queremos un mejor país felicitamos a Rubén. Así como nos encantan su salsa y su rumba y los mensajes de sus canciones, aplaudimos su valentía de decir las verdades crudas que muchos prefieren no escuchar y pocos se atreven a cantarlas como él lo hecho.
gcochez@cableonda.net
raulleisr@hotmail.com
Rubén, como buen salsero, tiene una de las características que le han faltado a los políticos criollos: la sinceridad y la franqueza. Siempre ha dicho lo que piensa, porque como canta autor de tanta fama tiene la virtud de todo artista: ser espontáneo y natural. Desde que aspiró a la Presidencia de la República en 1994 con su partido Papa Egoro, rompió los esquemas con que se hacía política en el país. No ganó, pero lo hizo bien y obtuvo siete legisladores, casi hundiendo en el camino al colectivo que hasta ese momento se caracterizaba por ser diferente: la Democracia Cristiana.
Como Ministro de Turismo no lo ha hecho mal. Le ha tocado servir de encargado oficial de una de las industrias sin chimeneas que más le está produciendo al país. Por coincidencia o casualidad, Blades está allí y, a mi juicio, lo ha hecho mucho mejor de lo que algunos hubiesen pensado. El solito, de por sí, vende a Panamá. Cuando viajé con el presidente Torrijos a Chile en enero de 2006, Rubén era el que el presentaba al mandatario a los demás, porque él era la mayor atracción de la comitiva oficial.
A pesar de su fama, nunca ha dejado de ser humilde. Lo vi hace un par de meses almorzando empanadas en La Chorrera, sin guardaespaldas, camino a una reunión con el Gobernador de Veraguas, viajando en un pequeño carro que parecía el del mensajero del IPAT. Ahora Rubén vuelve a la palestra, con unas declaraciones que han dado la vuelta al mundo. "El que entra a los gobiernos y no va a robar, no hace plata". ¿Habrá dicho Rubén Blades alguna mentira? ¿Quién se habrá molestado de lo que dijo, cuando la percepción ciudadana, que tan bien él interpreta en sus canciones, es precisamente ésa? ¿O me equivoco al decir que la gente piensa que la mayoría de los que hemos estado en funciones públicas somos una especie de bribones?
Rubén, como buen salsero, a diferencia de los que están pelechando, sabe que toda rumba tendrá su término y a toda noche le llega su amanecer.
Comprendo a Rubén y le aplaudo su sinceridad y espontaneidad. Fui Alcalde de Panamá por 15 meses y Legislador de los que trabajaba 12 a 14 horas diarias, y sé que ser funcionario es no tener horario; no disponer de tiempo para poder atender a tu familia y ejercer tu profesión. Sé que si uno trabaja y no roba, sale trasquilado, porque en esos casos se pierde. Sé, al igual lo manifiesta Rubén, que nadie agradece el servicio público que has prestado, porque los inconformes o los que no les resolviste lo que te pidieron, gritan mucho más alto de aquellos a quienes serviste.
Recuerdo que a los dos meses de haber salido de la Alcaldía, descubrí que me acusaban "de haber sido el Alcalde más ladrón que había existido en la historia de la ciudad de Panamá". Nunca supe cuándo habían hecho ese concurso donde había resultado electo, pero con fondos del Municipio de Panamá se pagaron páginas enteras en todos los diarios locales acusándome de semejante barbaridad. A los pocos meses, en una nota de página 33 de algún diario, apareció la aclaración de la Contraloría General de la República, diciendo que todo lo hecho por mí no tenía ningún viso de ilegalidad. El daño estaba hecho.
Rubén Blades, como lo ha hecho en sus canciones, ha puesto el dedo sobre una llaga social, que como que no hay ningún interés en sanar: la llaga de la corrupción oficial. La gente que llega limpia al gobierno y sale llena de dinero del mismo; lo hemos visto en todos los gobiernos después de la invasión. Recuerdo un caso en donde hasta un deportivo le regalaron a una Primera Dama.
¿Será que Rubén Blades, por estar tan dentro de la rumba oficial, ve cosas que hacen aquellos que merodean el Palacio de Las Garzas y que los demás panameños desconocemos?
Los ciudadanos que queremos un mejor país felicitamos a Rubén. Así como nos encantan su salsa y su rumba y los mensajes de sus canciones, aplaudimos su valentía de decir las verdades crudas que muchos prefieren no escuchar y pocos se atreven a cantarlas como él lo hecho.
gcochez@cableonda.net
raulleisr@hotmail.com