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La salud de la CSS es el verdadero problema


Si nos ponemos a analizar minuciosamente los problemas que afrontamos los panameños llegaremos a la conclusión que todos ésos incluyen algún tipo de corrupción. La caótica situación de la Caja de Seguro Social (CSS) es una de ellos: No sólo involucra fallas del director separado Jované, sino de patronos, empleados, dependientes; en fin, de todos los ciudadanos que en una forma u otra incumplimos nuestras obligaciones para con el Seguro Social y sus derechohabientes.
El despelote que vivimos ocurre después de cuatro años de supuestas consultas o diálogos, en los cuales nadie quiere dar su brazo a torcer. Cada sector parece querer ciento por ciento. Ejemplo, la insistencia, casi crónica, de que se quiere privatizar la CSS se ha exagerado y repetido tanto que ya no convence. Los intentos reiterados del gobierno de vender bonos a la CSS nada tienen que ver con el objetivo de mejorar los ingresos de la institución.
La participación de un candidato presidencial, cuando suman cuatro en total, en toda clase de inauguraciones con cortes de cinta, pareciera algo insignificante, pero se magnifica cuando la presidenta Moscoso, con toda fanfarria asiste, aparentemente en horas laborables, al cambio de partido de un político(a). Por supuesto, el cambio es al partido del gobierno.
Entonces, los inocentes cortes de cinta dan mala espina. ¿O no? Y éstos son sólo dos ejemplos recientes. A los funcionarios del gobierno poco les importa que los ciudadanos no olvidan el rosario de "percepciones" de corrupción. En esta situación la credibilidad de tales empleados públicos es endeble, por no decir nula. Además de que al actuar así demuestran desprecio hacia la ciudadanía.
Un ejemplo muy gráfico de que los funcionarios deben gozar de alta credibilidad es precisamente el molote de la CSS. No soy el único que piensa en estos términos: Después de casi cuatro años de diálogo, ya es hora de que se haya agotado la discusión de los problemas de la Caja. Si los sectores involucrados continúan sin llegar a los acuerdos indispensables, le toca a la Presidenta hacer las decisiones correspondientes con el aval de los cuatro candidatos presidenciales.
Así nadie pierde políticamente hablando. ¿O sí? Sencillamente no creo que es justo dejarle al próximo gobierno un tema tan importante que afectaría a decenas de miles de personas con bajos ingresos.
No se puede subestimar la importancia de que todos los ciudadanos deben cooperar para que se aterrice en este asunto. La idea que acabo de sugerir, que no es sólo mía, si se pone en ejecución, demostraría que las huelgas, los tranques y cualesquiera obstaculizaciones constituirían prueba fehaciente de que existen sectores y personas que simplemente no tienen el deseo de que se encuentren soluciones.
Este es un artículo corto. Lo voy a dejar ahí. Espero que se eche a un lado la politiquería maldita y se tomen las medidas inmediatas que no se deben posponer más. Reitero, el problema no es Jované y los distintos sectores sociales; el problema es que la CSS está enferma de muerte hace rato y estamos todos de pende...ncieros dándole la vuelta al asunto. ¡Hasta cuándo!

101 años de Panamá América

 
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