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La salud mental, don del Señor


En el campo de la buena salud, todas las vertientes son dones del Señor. La salud corporal que abarca todo el cuerpo, el soma, cinco sentidos, sistemas, aparatos en sincrónico funcionamiento. La salud espiritual, tener una fe sólida, conocer el contenido de tu fe y de la moral, sin fanatismos, ni extremismos, fe respetuosa, seria y coherente, amén de productiva en buenas obras en su entorno. La salud intelectual en el sentido de no andar con dudas y de tratar de despejarlas en lo posible y estar atentos a escuchar a los que saben del tema y no hablar de lo que no sabes, y de darte cuenta de que aun de lo que sabes, mucho más te falta por saber siempre con mentalidad crítica. Y la salud mental, que creo es la principal, pues cualquier desarreglo en ella repercute en las otras, y que hay que atenderla y mantenerla sana; indiscutiblemente en nuestra colectividad pareciera que está muy enferma, olvidada, pero gracias a Dios y a los estudiosos(as) se va sabiendo más sobre ella y asistimos a una desmitologización de muchos prejuicios sobre ella.
Hace algunos años un chidam, refiriéndose a los miembros de un grupo con el que trabajaba, decía: “si alguna vez llego a ser jefe de Uds., lo primero que haría sería enviarlos al siquiatra” Naturalmente lo que dijo medio en broma, medio en serio, no fue tomado como se dijo sino en serio y al cabo de unos meses sus compañeros lo enviaron al siquiatra. Esto ocurría hace 40 años cuando decir Matías Hernández, o Dr. Gorriz o Dr. Khaled no está precisamente en sentido positivo en medios escritos y caricaturas de Silvera. Fue un hecho histórico, como también es histórica la feliz frase de otro que afirmó: “Yo prefiero ir por mis propios pasos e iniciativa al siquiatra, antes de que me tengan que llevar a la fuerza”.
Fui invitado a suplir al Señor Arzobispo en la Invocación Religiosa de la II Semana de Estudios de Salud Mental con motivo del septuagésimo aniversario de la fundación de la Clínica Hospital Psiquiátrico. Agradezco a Dios haber estado, ya que quedé impactado por la seriedad, puntualidad y demás detalles organizativos que a veces se echan de menos en gran parte de los eventos de esa índole. Repasando el programa percibí los distintos temas relativos a la salud mental que se comprometían tratar lo cual junto con las fotos de los adelantos materiales que se han llevado a cabo, son una palmaria prueba de lo que las palabras inaugurales de la Dra. Médica actual aspira realizar en su gestión, que es ir cambiando la imagen errónea y trasnochada que la mayoría de los panameños por falta de información ha mantenido respecto a esa institución. Y es que tenemos que ir cambiando nuestra forma de ver de muchos aspectos de la vida y de ciertas realidades penosas que hasta ahora veíamos como tabúes y que hay que afrontarlas con serenidad y aceptar su existencia con garbo y optimismo. Hace 40 años no se hablaba de Relaciones Humanas, de Relaciones Públicas, hoy son carreras universitarias. Hace relativamente pocos años se hablaba de Higiene Mental y, sobre todo, hoy nadie duda que la Salud no sólo es física sino una de las más importantes de todas es la Salud Mental.
Encontré un dicho que considero oportunísimo: “No te preguntes si eres feliz, pregúntate si son felices los que viven contigo”. Siempre tendemos, en nuestro egocentrismo, a echarle la culpa de nuestros males al entorno humano sin habernos puesto a pesar qué piensan los que conviven con nosotros qué clase de prenda somos. A este propósito vienen las palabras de la Imitación de Cristo: “Todos somos flacos, pero a nadie tengas por más flaco que a ti.” Al hablar de flaco no se refiere a cuestión de volumen corporal, sino a la fragilidad con que suelen ocurrirnos los errores. Y qué decir de la famosa regla de oro del Evangelio: “Haz a los otros lo que te gustan que te hagan a ti”, aun cuando en negativo es como lo entendemos mejor: “No hagas a los otros, lo que no te gusta que te hagan a ti”.
Al ver tantas profesionales de la salud mental, lo único que resta es desearles que su empeño por cambiar las actitudes de nuestro conglomerado, sea exitoso. Se dice que la mejor forma de combatir una enfermedad mental es llegar a estar mejor informado sobre su reconocimiento, diagnóstico y tratamiento. Es el mejor y único camino para la recuperación. Cuando nos toca escuchar comentarios por radio y televisión; y cuando nos topamos con los dueños de la verdad, de la perfección y de la santidad; cuando en los medios de comunicación escritos, leemos propuestas descabelladas o afirmaciones audaces y sin fundamento; cuando tenemos enfrente a un prepotente e infalible, entonces uno piensa que la mayor parte de la población necesita ver un doctor (a) de salud mental. Tengo la sospecha de que esta especialidad será cada vez más necesitada, si es que queremos vivir productivamente y en paz.
Se han hecho grandes avances aun cuando, como en otros campos del saber concretamente en el teológico, mucho más es lo que nos falta por saber. Debería existir como requisito, como el de buena conducta (récord policivo), el certificado de salud mental para ser político, presidente, ministro, periodista, profesor, conductor de transporte colectivo y selectivo, policía, cura, hasta para el matrimonio. Quizás se tome como exageración y puede que sea por ahora, pero el tiempo me dará la razón. El analizarse a uno mismo, el esculcar a ver qué es lo que más te preocupa, por qué te fijas en la paja del ojo de tu vecino cuando tú tienes la casa bien desordenada. ¿A qué ese odio gratuito, si tú has hecho eso y mucho más? ¿A qué ese desanimarte porque llegaste de cuarto, si nadie creía que llegarías a quinto? Y así muchas cuestiones más.
Cada vez más oímos y no lo creemos, que hay gente víctima de la depresión. Le llaman la “depre”. Y lo que podemos hacer cuando vemos los desastres que hace es sólo agradecerle al Señor no estar uno en ese estado y no por ningún mérito propio. Desórdenes bipolares, de ansiedad, obsesivos, disfunciones sexuales, stress y farmacodependientes, etc... de todo. Es rara la persona que puede decir “De esta agua yo no beberé”, porque después acabará con el tanque. La salud es un don de Dios y la salud mental es quizás el mayor de los dones de la salud.
Hay que pedírsela al Señor para poder disfrutar de los años de existencia.
Atacar la oferta no es suficiente. Precisamente al tiempo que Naciones Unidas confirmaba el descenso de un 30% de la producción de cocaína en Colombia a través de la UNODC, su director ejecutivo, Antonio María Costa añadía que esta reducción tenía que “ir a la par de programas de desarrollo alternativo, para darles a los agricultores ingresos lícitos”, a la vez que “los gobiernos de todo el mundo deben concentrarse en reducir la demanda y promover la prevención de la adicción a las drogas”. Prevención y control de la demanda, sin perder de vista el cultivo y producción de drogas. En otras palabras, la responsabilidad que exige el Día Internacional contra el Abuso de Drogas y el Tráfico Ilícito.

*Miembro de la Agencia de Información Solidaria.
(oskiguti@hotmail.com)

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