La seducción electoral del PRD
Para el partido oficial los comicios se convierten en una especie de fiesta del becerro dorado, pues practican una dualidad casi religiosa en determinadas costumbres políticas. No obstante, en tiempo de elecciones, sus dirigentes son mucho más pragmáticos que doctrinarios. Así será el 20 de enero cuando el PRD elija a sus delegados. Ese día pondrán en movimiento su bien organizada maquinaria política para elegir a 4,200 delegados que integrarán el Congreso Nacional del partido con más de medio millón de adherentes en el país.
Pero, ¿cuál es la importancia de los delegados? Estos tendrán luego que elegir, en marzo, el Comité Ejecutivo Nacional. El candidato único (aún no oficializado) para Secretario General es el presidente Martín Torrijos. Ahí no pareciera haber problemas. Pero no ocurre igual para el cargo de la presidencia del PRD, que se disputan la ministra de la Vivienda, Balbina Herrera, y el ex mandatario Pérez Balladares, que alientan a sus bases para que salgan los delegados adeptos a sus respectivas postulaciones. De esta "alquimia política" se allana el camino final para las primarias del PRD. El candidato oficial tendrá que ganar las elecciones presidenciales del 2009.
Por ahora, el PRD se prepara para su primera gran fiesta electoral "adorándose" entre saludos y sonrisas; pero sin mostrar mucho los dientes. Saben hacerlo ya que, en los últimos 18 años de democracia, en dos ocasiones han podido ganar la presidencia. La primera con Pérez Balladares y la última, en 2004, con Martín Torrijos. Pero lo que está en juego es un asunto importante. Hay mucho que ganar o perder. Pues esta nación de escasos tres millones de habitantes posee un índice de crecimiento económico del 9%, generados principalmente por grandes obras de infraestructura, el auge inmobiliario, el turismo, una banca sólida asentada en una economía dolarizada desde sus inicios como república, y la ampliación del Canal.
Con este fenomenal mapa económico, el tema electoral es seductor, y le pone los pelos de punta a los divididos opositores políticos. Pero los críticos consideran que el PRD no ha resuelto las políticas redistributivas que permitan la integración de buena parte de su población al modelo de prosperidad actual y que ha enquistado la inequidad. Los problemas en salud, educación, transporte y seguridad, son temas que en el entorno del PRD parecieran ser secundarios.
Copian el clásico pragmatismo estadounidense en tiempo de elecciones. La crisis, suponen ellos, puede esperar. Argumentan también que el capitalismo global que apoya la civilización occidental es inacabable. Y están conscientes que el auge del país lo capitaliza el partido oficial.
No hay duda, los delegados se dejarán seducir por los estrategas del PRD para continuar adorando el "becerro de oro".