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La segunda vuelta electoral


En esta campaña, al igual que en otras en el pasado, se ha tratado, sin éxito, de unir en alianzas a varias fuerzas políticas para enfrentarse unas contra otras.

La "segunda vuelta" logra que se unan grupos políticos con objetivos comunes para lograr el triunfo electoral. Los dos candidatos que más votos tienen en una primera elección, sin obtener ninguno de ellos más del 50% de electores, tienen que ir entonces a una contienda posterior.

La "segunda vuelta" electoral está en varios de los códigos electorales de los países latinoamericanos. Muchos han ganado en las elecciones de una "segunda vuelta" y han logrado así una mayoría en su mandato. El caso más reciente fue el del Ecuador, Rafael Correa fue elegido Presidente en la "segunda vuelta".

La "segunda vuelta" tiene como objeto en el fondo el evitar que un nuevo gobierno cuente solo con un respaldo minoritario del país y se vea abocado a hacer arreglos políticos posteriores para poder tener la gobernabilidad necesaria. Eso sucedió en 1994 y 1999.

El Partido Solidaridad, que hoy, junto con el Partido Liberal Nacional constituye el Partido Unión Patriótica, desde su fundación el 7 de diciembre de 1993 cuando se constituyó oficialmente en partido, ha tratado consistentemente de que sea una realidad política la "segunda vuelta". A ella se han opuesto siempre el PRD y los arnulfistas (hoy panameñistas). Ninguno de esos partidos llegó al poder con una mayoría de electores y tuvieron que hacer alianzas para poder gobernar.

Cuando tuve el honor de ser candidato a la Presidencia de la República en 1994 en mi plataforma política estaba incluida la "segunda vuelta". Recuerdo muy bien que en la campaña electoral hice gran énfasis en ella y en la descentralización del gobierno. Por supuesto en mi empeño que buscaba fortalecer la democracia, no llegué ni a "primera base".

Hoy, cuando la oposición al Gobierno busca cómo unir en una gran alianza sus caudales políticos, con la "segunda vuelta" esta lo facilita.

Para establecer la "segunda vuelta" electoral, según los entendidos, se requiere una reforma constitucional. Podría lograrse la misma para las elecciones del 2014 si se introdujera el articulado en dos asambleas distintas.

Esto es poco probable, casi imposible, dada la falta de voluntad política de quienes controlan la Asamblea Nacional. Seguiremos, pues, gobernados por una minoría con alianzas tardías; para el Presidente ganador en la primera elección pueda tener la gobernabilidad del país.

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