La seguridad como tema electoral
P revalece una sensación de hartazgo con la cuestión de la seguridad ciudadana. La gente quiere que las cosas se resuelvan de una vez por todas y, desde este temprano comienzo del proceso electoral no, serán pocos los tentados a plantarse frente a las cámaras de televisión y prometer que, de ser electos, resolverán esto "en dos patadas", poniendo a todos los delincuentes tras la rejas por el tiempo más largo que sea posible. Es hasta probable que una porción del electorado compre la idea y apoye iniciativas que, a la postre, son poco realistas y hasta irracionales.
Por eso, desde esta tribuna le daremos las palmas a las ofertas electorales responsables y criticaremos sin tregua las propuestas que sólo buscan votos con un afán de protagonismo frívolo e inconsecuente. Ser responsable significa aquí asumir las consecuencias de lo que se propone; así, le recordaremos a los aspirantes al voto ciudadano cuáles son las acciones que se derivan tanto de sus palabras como de sus silencios. Por ejemplo, quien olvida que nuestro principal enemigo son las organizaciones dedicadas al tráfico de drogas y armas, y sólo se acuerda de los menores de edad, está favoreciendo a las redes criminales que son los que financian asesinatos y robos cometidos por éstos, y que, además, están interesadas en aportar dinero, de manera abierta o encubierta, a las campañas de los candidatos.
Señor candidato, sea responsable en lo que va a prometer y deje de estar pescando en río revuelto. La patria no gana con esas actitudes.