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La seguridad del Canal


Realmente, me siento confundido cuando leo y escucho que el narcotráfico y los encuentros militares esporádicos en la frontera con Colombia entre miembros de los cuerpos armados de ese país, grupos guerrilleros y paramilitares, ponen en peligro el Canal de Panamá.
Me preguntó, ¿cómo van a llegar esos grupos en armas a las riberas del Canal, teniendo que atravesar el Darién? ¿Qué tienen que ganar esos grupos con la destrucción del Canal? ¿Cuál sería para ellos la consecuencia de una acción que atente contra la vía acuática, a la luz de lo que establece el Tratado de Neutralidad donde Panamá y Estados Unidos tienen el derecho conjunto o unilateral, como sea el caso, para tomar las medidas que sean necesarias para repeler las amenazas ?.
El tema de la seguridad del Canal debe ser analizado con serenidad y el análisis debe ser iniciado buscando respuesta a la pregunta, ¿cuáles son las amenazas reales a que está expuesto el Canal ?, seguida de: ¿cuál ha sido la experiencia en los años transcurridos desde su construcción ?.
Las amenazas las podríamos identificar como las siguientes: un ataque aéreo de una nación hostil; un desembarco de un comando de varios miles de fuerza, contra los puntos vulnerables del Canal; un ataque de 10,000 tropas entrenadas en guerra de guerrillas; disturbios civiles internos, actos de sabotaje; un barco cargado de explosivos donde la tripulación está dispuesta a inmolarse volando el Canal.
¿Cuán real son las tres primeras amenazas ? Analicémoslo a la luz de la experiencia. En los 85 años que han transcurrido desde que el Canal abrió sus puertas al tránsito, período dentro del cual han habido dos conflagraciones mundiales, en las cuales Estados Unidos ha sido parte beligerante, nunca ha habido una acción militar para hacerle daño al Canal, ni siquiera un intento de sabotaje. Y no se me venga a decir que eso era el resultado de la presencia de 10,000 soldados estadounidenses en el área del Canal. En caso de un ataque armado de un país hostil, los 10,000 hombres no hubiesen podido defenderlo, se calcula que se necesitarían 100,000. Tampoco acepto que me digan que eso ocurría por el sistema de escucha que existe en las bases militares estadounidenses. Sencillamente, la destrucción del Canal de Panamá no le da ventaja alguna a los países beligerantes y mucho menos en estos tiempos.
El valor militar del Canal de Panamá es mínimo porque la movibilidad naval y las líneas marítimas de comunicación son muchos menos significativas que lo eran cuando la vía acuática se construyó. Los barcos de guerra no son ya el arma base estratégica, las soluciones alternas, tales como, ferrocarriles, camiones y sistemas de transporte aéreo pueden contribuir a resolver el problema de mover recursos, aun cuando sería a un costo mayor en tiempo y dinero que el utilizar el Canal.
Los disturbios civiles pueden ser fácilmente controlados por la Policía Nacional. Actos de sabotaje, aun cuando han ocurrido, son definitivamente una amenaza real. El Canal es un lugar atractivo para un grupo guerrillero o terrorista que quisiese ganar notoriedad, porque una acción de esa naturaleza sería noticia en todos los medios de comunicación en el mundo. La protección contra esa amenaza la ofrece el sistema de seguridad del propio Canal. El mismo consiste de un personal bien entrenado que cuenta con el apoyo de la más sofisticada tecnología, para detectar la presencia de personas o vehículos que quisiesen ingresar a las áreas vulnerables del Canal. Esto lo ha reiterado el actual Administrador, Ing. Alberto Alemán Zubieta.
En cuanto a la presencia en el Canal de un barco cargado de explosivos con el propósito de volarlo y hacer volar las instalaciones del Canal, debo recordar que todo barco que llegue a las aguas del Canal es abordado por funcionarios de seguridad del Canal, quienes revisan los documentos sobre origen, destino y naturaleza de la carga. Si hay razones para sospechar de ese barco, se le negaría el tránsito.
Reitero que la amenaza más real es un acto de sabotaje. Veamos ahora cuál seria el nivel de daño que se produciría.
Desde el punto de vista de la vulnerabilidad del Canal, la característica mayor de la vía acuática es que no es realmente un canal; un canal es una vía acuática excavada entre dos grandes cuerpos de agua para juntarlos, como lo es el Canal de Suez. En contraste a Suez, el Canal de Panamá utiliza un sistema ingenioso de esclusas alimentada por gravedad para elevar barcos a 85 pies sobre el nivel del mar a un lago hecho por el hombre. Los barcos, entonces, cruzan la división continental, sobre la superficie de ese lago y caen 85 pies hasta el nivel del mar en el otro lado, a través de otra serie de esclusas.
Este arreglo inmediatamente sugiere las dos vulnerabilidades principales de nuestro Canal: el sistema de esclusas y de represas que mantienen el lago artificial. Ambos, esclusas y represas son fijas, conocidas y blancos relativamente grandes vulnerables a sabotaje, ataques de demolición y ataques aéreos.
Durante los debates de los Tratados Torrijos-Carter, sobre cuán vulnerables es el Canal, algunos argumentaron que el proverbial "hombre con una granada" podría poner el Canal fuera de operaciones por un año o dos. Esto asumía, una total ruptura del sistema de esclusas, el vertedero del Lago Gatún o la represa del Lago Alajuela, lo cual permitiría al Gatún o al Lago Alajuela secarse completamente. Aun después de las reparaciones, el Canal estaría fuera de operaciones, por lo menos, dos estaciones lluviosas hasta que el lago recuperase sus niveles operativos normales. Sin embargo, esta cantidad de daño no se lograría tan fácilmente, ya que las esclusas y las represas son pesadas, reforzadas, y seguramente, estarán bajo estricta vigilancia durante tiempos de crisis.
El vertedero de Gatún es una represa de tierra reforzada de milla y media de grueso en la base. Las compuertas de las esclusas tienen siete pies de grueso y pesan entre aproximadamente 400 y 700 toneladas. Los varios sitios de control y las instalaciones energéticas requeridas para la operación del Canal son más sensitivas, pero también son más fáciles de proteger.
Realmente, no comparto los temores sobre las amenazas al Canal que algunos parecen percibir por el hecho de quedar la vía acuática bajo la jurisdicción total de Panamá y la administración del gobierno panameño. En mi opinión, las amenazas son menores y la capacidad que ha tenido la administración de proporcionar protección a sus instalaciones se mejora cada día, a medida que surgen nuevas tecnologías.

101 años de Panamá América

 
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