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La seguridad en la sociedad


Si nos remontamos a la historia panameña, desde nuestros orígenes como país, la seguridad era una obligación y se le exigía a los estamentos policiales del gobierno de turno, lo cual era manejable debido entre otras cosas, a que el nivel poblacional era menor y el gobierno trataba de solucionar, con los recursos existentes. Pasado el tiempo nos vemos y tropezamos con una realidad, la inseguridad aumenta y los estamentos responsables no se dan abasto para afrontar la delincuencia que día con día aumenta y los recursos con que cuentan los facinerosos es en ocasiones con mayor y mejor tecnología de los llamados a resguardar nuestra seguridad personal y patrimonial.
Con esta realidad las personas en primer lugar recurren a contratar seguridad privada, la cual, en muchas ocasiones, no puede actuar atacando a los delincuentes por las limitaciones jurídicas, pero de alguna manera le brinda cierto grado de seguridad, pero esto lo hace un sector de la sociedad que puede hacerlo ya que tiene el poder adquisitivo, pero ¿Qué pasa con el ciudadano común que no puede cubrirlo? ¿Queda al descubierto? Creo que no debe ser así, ya que todos queremos convivir en un país, en un barrio seguro, caminar por un parque con nuestras familias sin pensar que nos asaltaran, que nuestros hijos puedan asistir a una escuela segura. Qué decir de las empresas que se enfrentan cada día con robos, no sólo dentro de la misma sino de fuera, que las obliga a invertir en equipos costosos de seguridad que a la postre son instalados por personas, los cuales pueden ser violados de igual manera.
¿Cómo proponemos avanzar en la disminución de la delincuencia, ya sea organizada o no? Con la solidaridad y el conocimiento. Es común ver que le roben a alguien y decimos, eso no es conmigo. Pero señores, la violencia y la inseguridad no tiene nombre ni apellido, por temor a represalias de los actores de un hecho delictivo nos quedamos callados ¿Cuántas veces hemos visto un compañero de oficina cobrando por lo que tiene obligación de hacer y quedarnos callados? Eso a la postre nos convierte en cómplices.
Con hechos como los mencionados la espiral de la delincuencia sigue aumentando, la clase política haciendo de la suya y sólo decimos, "todos son ladrones", pero deseo señalarles el temor de hacer algo es por desconocimiento de las leyes, de los reglamentos, de la seguridad, ese conocimiento es que todos debemos tener, buscando alternativas privadas de instituciones que se dediquen a hacerlo o en su defecto, exigir al Estado que ofrezca este tipo de capacitación, como el programa de vecinos vigilantes, pero con un mayor contenido académico y su aplicación en todos los barrios del país sin distinguir a qué nivel se social se pertenezca.
Al final, descubrir el individuo o personas que cometen un delito no es la solución, la solución es prevenir, esto evitaría juicios innecesarios logrando con eso la agilización de procesos que sí lo requieran, en principio debemos aprender nosotros y con el conocimiento adquirido educar a nuestra familia y la ola del conocimiento aumentaría apagando la llama de la delincuencia y viviríamos en un ambiente de tranquilidad y paz, redundando en beneficios de incalculable valor económico.
En este contexto es sumamente grave que grupos de la sociedad civil sugieran la tesis de que la crisis de corrupción y de irresponsabilidad proviene de nuestras instituciones y, por lo tanto, que se encontraría la solución mediante un cambio de la constitución en su totalidad y solo si éste se realiza por uno de los métodos posibles, a saber el de una asamblea constituyente.
Para comenzar hay que tener bien claro que las instituciones rara vez corrompen a los ciudadanos y a los gobernantes. Son ellos los que corrompen a las instituciones. Tenemos que reconocer que necesitamos una renovación ético-cultural a nivel personal, con impacto comunitario, de manera que las experiencias forjadoras de un nuevo estilo de vida nos involucren a todos, a través de la participación en causas comunes en las cuales compartamos sacrificios y satisfacciones con nuestros conciudadanos. Si la lucha por la democracia en Panamá nos hizo comportarnos con una entrega y generosidad inusitadas, fue porque se constituyó para amplios sectores del país en una causa común en la cual estas virtudes eran a la vez una necesidad y su propia gratificación. Por lo contrario, si emprendemos un cambio constitucional, pero todos continuamos actuando con el mismo ensimismamiento, de muy poco nos va a servir dicho cambio. Perú, Ecuador, Colombia. Guatemala y Venezuela, por mencionar a cinco países hermanos se dieron nuevas constituciones por vía de asambleas constituyentes, pero sus crisis no se resolvieron por ello.
Otra ilusión que se promueve es atribuirle únicamente a las elites políticas la causa de la crisis, de modo que sería suficiente suplantarlas por personalidades independientes de la sociedad civil para que se resuelvan los problemas. No se dan cuenta que las elites sociales, económicas y culturales están igualmente cuestionadas, aunque ello no se manifieste tan dramáticamente porque no están expuestas a examen tan riguroso y a veces tan despiadado como el que prevalece en política.
Un grupo de panameños y panameñas que se identifican como independientes de la sociedad civil, preocupados por la crisis que vivimos, están proponiendo un camino para comenzar a superarla. Comienza con la quinta papeleta en las próximas elecciones. Votaríamos en una primera papeleta por Presidente y Vicepresidentes, en una segunda por Legisladores, en una tercera por Alcaldes y en una cuarta por Representantes de Corregimiento y Concejales. En la quinta papeleta votaríamos a favor o en contra de la siguiente propuesta: "Estoy de acuerdo con que se haga una nueva Constitución en los dos primeros años del próximo período de gobierno, mediante una asamblea constituyente paralela con la representación equitativa de los partidos políticos y la sociedad civil. Dicha Asamblea no interferirá con las funciones de los organismos electos el 2 de mayo de 2004 y tendrá como único objetivo la elaboración de la nueva constitución. Los constituyentes trabajarán ad honorem (gratis) sólo con algunos viáticos para gastos fundamentales". Consideraremos esta propuesta en un artículo que se publicará el próximo domingo.
(ariyan@sinfo.net)

101 años de Panamá América

 
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