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La Seguridad Pública


Carlos Barés es el nuevo Jefe de la Policía Nacional, quien tiene sobre su inmediato antecesor, la ventaja comparativa de muchos años dedicados íntegramente a la materia de seguridad, desde los tiempos de Arnulfo Arias y Guillermo Endara, hasta la fecha. En fin, es algo de lo que conoce el funcionario, al revés y al derecho.
Sin embargo, las mafias de asaltantes locales le dieron el sábado pasado un espectacular bautizo, cuando cinco hombres armados hasta los dientes, asaltaron una sucursal de Pribanco en El Dorado, a las 9:00 de la mañana, movilizando varios vehículos, en relevo de despiste.
La Policía Nacional requiere de mejor equipo y organización, más que el incremento de unidades. Dicho de otro modo, se necesita más calidad que cantidad, empezando con más vehículos y medios de comunicación, los cuales han de ser complementados con equipos de computación que contengan información y archivos criminales, capaces de ser consultados instantánea y permanentemente por radio y teléfono. Hasta aquí pues, el problema de los equipos.
El otro aspecto es el de la organización, entendida como la logística de prevención y represión contra el crimen. Tal contará con centros y subcentros de operaciones, en una red que coordine y esté en permanente comunicación con las unidades motorizadas y de a pie, armonizando el trabajo con los servicios de inteligencia y de información.
Los archivos criminales serán el corazón de todo el sistema, siempre actualizados con fotos, historiales, salud, direcciones, parentela, amistades, hábitos, todo.
En algunos estados de la Unión Americana, hay emplazadas cámaras filmadoras en plena la vía y sitios estratégicos, fijadas sobre postes de luz y semáforos, vigilándolo todo, día y noche. Seguramente es costoso, pero no más que el salario de policías haciendo labor de postas, cuando bien podrían estar en constante movimiento. Las cámaras permitirían liberar unidades para destinarlas a labores de guarda fronteras, seguridad canalera, vigilancia turística, guarda escolar, seguridad residencial, escuadrones de investigación, unidades de combate del crimen organizado, equipos de reacción rápida con dotación de helicópteros y otros.
Será menester también un departamento de criminología legal, cuya responsabilidad sería asegurar la validez de las evidencias probatorias obtenidas a diario, de modo que puedan utilizarse ante las autoridades judiciales y de instrucción penal.
Admitimos que mejorar el servicio de seguridad pública es una aspiración costosa, pero no hay servicio más caro que el deficiente o el que no existe.


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