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La Semana Santa en el final del siglo


Los cambios sociales de este momento influyen de manera importante en el sentir, las necesidades y en el comportamiento de las personas. El siglo XX ha sido testigo de una multiplicidad de cambios en todos los órdenes de la vida humana.
Desde el punto de vista religioso, las modificaciones no han dejado de verse, incluso en los aspectos más profundos de la dogmática religiosa, como lo es, la aceptación por parte de la Iglesia del proceso de la Evolución. Pero, más impresionantes son los cambios operados en los feligreses, en quienes, aunque persista la esencia del sentir religioso, conjugan este sentimiento con sus necesidades sociales.
La Semana Santa tiene un sentido distinto en los diferentes sectores de la sociedad panameña. Por un lado, los que ven estas fechas como días de asueto.
Para gran parte de la juventud y el sector turístico, quienes se trasladan a las playas y sitios vacacionales, para disfrutar de vacíos días de descanso, diversión y ganancia, es el objetivo principal. Esta forma de celebración, con ruidos, música y alegría, trastorna el ambiente religioso de algunas comunidades.
El pueblo creyente que acude o permanece en los ambientes donde se celebra el Triduo Pascual, para sumergirse en los profundos misterios de los ritos religiosos, participa con las más variadas manifestaciones de fervor religioso. En este lado, las grandes y pequeñas festividades religiosas de cada pueblo o ciudad se ven impregnadas de presentaciones relativas a la crucifixión y demás pasajes de la pasión de Jesucristo. Las procesiones, misas u otras actividades de la iglesia son disfrutadas por una comunidad tradicionalmente creyente.
Hoy día no es obligatorio el ayuno, el recogimiento y las visitas a la iglesia. Sin embargo, la gente lo hace porque quiere, porque lo siente.
Muestra de esto podríamos citar las procesiones de algunos pueblos que tienen gran contenido religioso y los creyentes asisten por su propia voluntad, cobrando así un gran valor cultural.
Esto nos indica que la Semana Santa se contempla desde dos puntos de vista muy diferentes, que son: el lúdico, que para muchos significa tiempo ideal para recrearse la vista, y el religioso, este último que cultiva su aspecto más espiritual.
Debemos estar listos para la conversión, la penitencia y la oración para recibir la Pascua Florida.
Finalmente, deseo hacerle a los lectores, una pregunta que le permita a cada quien responder a sus inquietudes.
¿Cómo le agradaría a usted celebrar las últimas festividades de Semana Santa del siglo XX?

101 años de Panamá América

 
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