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La señora procuradora


A la señora procuradora general de la Nación, Ana Matilde Gómez, se le puede señalar falta de experiencia pero no falta de coraje e integridad. Con las recientes operaciones encubiertas que ha ordenado y dirigido, está expurgando del principal brazo de la Justicia, la pus de la corrupción.
Hay fiscales que todavía nos cuesta creer que hayan cometido actos como los que se les acusa, hay otros funcionarios cuyas actuaciones telegrafiaban su conducta irregular. Sin miramientos ni vanas solidaridades profesionales, la señora procuradora está haciendo más por el adecentamiento de la Justicia y la lucha contra la corrupción que todas las leyes, decretos y resoluciones que hemos visto proponerse. ¿Por qué hacemos esta aseveración tan atrevida? Pues, porque más hace para el combate a la corrupción que se agarre a un pillo poderoso con las manos en la masa y se le lleve preso frente a la opinión pública, que todas las buenas intenciones que se recojan en escritos y discursos. Sólo la certeza del castigo hace que los inmorales se abstengan de delinquir, y al realizar estas operaciones encubiertas, cada funcionario cuyos resortes morales estén fallando, o no existan del todo, dudará frente al que le ofrece una coima, si no será esta otra operación encubierta y él o ella la próxima figura de Primera Plana. Siga señora procuradora que aquí los estamos esperando.

101 años de Panamá América

 
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