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La sociedad y su interpretación emocional


Todos los seres humanos sentimos que nos hace falta la aprobación de los otros. Es normal desear que nos consideren inteligentes, atractivos y capaces; desafortunadamente, algunos individuos trabajan bajo la intolerable carga de necesitar la indiscriminada aprobación de los demás; viven molestos con la más leve crítica o señal de ser ignorados. No sólo desean la aprobación de sus amigos más íntimos, sino también el elogio entusiasta de todas las personas con las que tienen contacto a diario. Estas personas se sienten miserables si no reciben la seguridad de ser dignos de mérito y también dignos de ser conocidos; su vida se convierte en una lucha constante de evitar todo rechazo o crítica. ¡Qué barbaridad!
Como el clima de aprobación varía de día en día, esos individuos absurdos tienen una continua oscilación del júbilo a la depresión en su mayor parte; tales personas son desgraciadas; aun cuando logran ser el centro de atracción, sus mentes están tan obsesionadas con la idea de que el próximo momento traerá una señal de repudio, que se anulan totalmente.
El temor al rechazo seguirá asediando a quienes comprenden la base de las personas con ansiedades sociales. En un hecho psicológico bien conocido que el medio a la desaprobación social está generalmente unido a experiencias de la infancia. El deseo de aprobación incondicional que sólo pueden dar a un niñito sus padres, es llevado hacia la vida adulta. Esa necesidad de aprobación universal refleja la inseguridad que resulta de un amor insatisfecho en la infancia. Cualquier crítica es interpretada en términos de rechazo.
La necesidad de aprobación universal se extiende con frecuencia a una sospecha excesiva de los demás; la persona interiormente temerosa puede llegar a creer que todos están en contra de ella; los celos, la desconfianza y el miedo dominan su vida como individuo. Cuando afronta una situación difícil, nunca está segura si debe llorar o pelear, se siente esencialmente sola en el mundo, inclinada a tener una bajísima opinión de los motivos humanos.
Buscar la aprobación universal como sustituto del amor es no sólo una meta imposible, sino que lleva a una forma de vida indeseable. Para lograr una filosofía de vida apropiada a pertenecer a uno mismo, no sólo es necesario descubrir todo lo que se pueda acerca de sí mismo, también es importante obtener una buena comprensión del mundo social en que se vive.
Los seres humanos dispuestos a encontrar un suave camino a través de las tortuosas amenazas de la sociedad actual, deben estar dispuestos a renunciar a las ilusiones infantiles con la total ecuanimidad de un verdadero adulto. El arte de dar y recibir es el mayor arte de la vida.
Hemos oído muchísimo acerca del arte de dar, sin embargo, el arte de recibir es también muy importante. Adquirir un adecuado equilibrio entre dar y recibir es una clara característica de un adulto maduro. El hombre completo aprende en la vida que tiene una gran responsabilidad para con los demás seres que lo rodean, y esto es el amor. Debemos dar amor en la misma forma en que el sol da su calor; debemos amar porque amar es parte de nuestra naturaleza, así como la del sol es de calentar la tierra.
La recompensa del amor está en su función, no en lo que se espera en recibir de otros. Las personas crecemos interiormente a medida que el amor fluye a través de nosotros. Si damos cosas buenas a la vida experimentaremos el gran gozo en la entrega. La verdadera felicidad del ser humano no la hallaremos en cosas externas, sino en la búsqueda interior de uno mismo.
"Acostumbro ahorrar todo el año, pero recuerdo que en el 2003 la situación económica de mi hogar no era muy buena. Yo disponía de cierto dinerito para los regalos de mis niños y la comida navideña", relató Navarro.
Después de haber comprado todo, Navarro decidió llevar dos bolsas para echar todos los paquetes.
Los propios jóvenes que le vendieron los paquetes se quedaron con algunos.
Es por eso que pide que se esté muy pendiente.
  • Si observa alguna persona en actitud sospechosa comuníqueselo al agente policial más cercano. También deben recordar que la Policía cuenta con el 104 donde se puede denunciar el delito.

  • Además, están las líneas calientes de la Dirección de Investigaciones Policiales (DIIP) 511-9308 ó al 511-9037.

  • En el 2005 se cometieron 1, 075 robos, mientras que hasta septiembre de 2006 la cifra era de 681.


Aunque puede ser inevitable que los delincuentes se aprovechen de usted y lo asalten, hay ciertas recomendaciones que las autoriades piden que se tomen en cuenta.
  • Si va a retirar grandes sumas de dinero no acuda solo al banco, pídale a un familiar allegado y de confianza que lo acompañe.

  • No comente entre sus vecinos, amigos y compañeros que va a retirar el dinero de sus ahorros, ni tampoco cuente dinero en público.

  • No se aconseja hacer transacciones comerciales de ningún tipo con personas desconocidas.

  • No acepte ofertas de extraños.

  • Evite comprar artículos de dudosa procedencia para evitar ser estafado.

  • No se estacione en sitios oscuros o lejanos.

  • No cargue muchos bultos, cartuchos o paquetes en las manos ni frente a la cara, debido a que entorpecen la visibilidad.

  • Al pagar, no muestre grandes cantidades de dinero.

  • Evite llevar niños a los sitios donde hará compras, pues podrían extraviarse.


Los centros comerciales se convierten en el sitio preferido de los delincuentes, por lo que se sugiere estar muy atento.
Acuda donde los agentes policiales más cercanos.
¿Qué piensa hacer con ese dinero y qué hace para protegerse de los malhechores?
Linda Riggs: "Mi décimo lo voy a gastar en cosas de la casa, pues no es mucho. Para evitar que me roben cuando estoy en la calle, agarro muy bien mi cartera y sólo llevo el dinero que necesito".
Noemi Castillo: Tengo necesidades en la casa que atender con ese dinero. Para hacer mis compras sólo llevaré el dinero que necesite, pues llevar más de la cuenta podría ocasionar que me roben".
Natalia Martínez: "Una parte del décimo es para comprar algunas cosas que necesito en mi casa y la otra la voy a ahorrar para cualquier urgencia que se presente. Para no ser víctima de los ladrones sólo llevo lo que necesito".
Juan José Martínez: "Con el décimo voy a pagar deudas y compraré algunas cosas para la casa. Para evitar que me roben no saco en público todo el dinero, sino el necesario".
Rosa Batista: "El décimo me servirá para cubrir algunas necesidades de la casa que con mi salario se hace un poco difícil sufragar. Para que no me roben cuando estoy en la calle tomo todas las precauciones debidas".

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