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La "solución final"


El pasado 27 de enero se cumplieron 60 años de la liberación de los prisioneros que habían sobrevivido al horror de Auschwitz, el mayor de los muchos campos de exterminio creados a partir de 1941 para deportar o asesinar a los diez millones de judíos que habitaban en los territorios ocupados por Hitler y sus ejércitos. A éste, tenemos que sumar Mathausen, Treblinka, Dachau y otros más creados en Alemania y Polonia.
El Holocausto no es comparable a ningún otro genocidio anterior y Auschwitz supuso la solución final con la que el régimen nazi quiso exterminar a la población judía de Europa. Hay algo que es muy importante, que nunca olvidemos ese horror. No hay duda que el Holocausto nazi ha supuesto el mayor crimen de la historia contra la Humanidad.
Recordar las acciones de los justos con motivo de la conmemoración de la liberación de Auschwitz, como apunta Marek Halter, no disminuye en absoluto la infamia de los asesinos. En todo caso, les hace más infames todavía. Pero el recuerdo de los más de seis millones de asesinados no ha de llevarnos a la creencia de que vivimos en un mundo en paz. No podemos olvidar que tras la II Guerra Mundial, los genocidios masivos se han sucedido en Camboya, Ruanda, la antigua Yugoslavia o en Sudán, todo ello ante la pasividad de la comunidad internacional.
Esperemos que este ejercicio de memoria suponga una acción de supervivencia civil para impedir a toda costa los brotes totalitarios y de xenofobia ejemplificados en una extrema derecha en expansión en Francia, Alemania y Austria, la cual niega el Holocausto.

101 años de Panamá América

 
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