default

La subida de los aranceles


La violenta protesta de los porcinocultores por la escasa protección que brinda el techo arancelario implementado a partir de principios del año pasado es el fruto de la desesperación de los productores locales que ven frustrados sus esfuerzos por competir con los extranjeros en condiciones muy desiguales. Este gobierno aplicó una drástica reducción de aranceles sin permitir la gradualidad necesaria para reconvertir el sector y con ello ha puesto en peligro no sólo la producción nacional de puercos, sino también una gran cantidad de otras actividades agrícolas e industriales de las que dependen muchas familias panameñas.
Consciente de este grave problema, el nuevo gobierno incluyó una subida de aranceles entre los temas de la agenda expuesta durante su campaña electoral tratando de evitar males mayores a la deteriorada situación económica del país. Solamente en el sector industrial se han perdido más de cinco mil empleos durante el último año, especialmente de empresas que han cerrado sus departamentos de producción, y en el campo una gran cantidad de agricultores abandonaron sus cultivos.
Sin embargo el tema es más complejo de lo que parece. Bajar los aranceles es fácil pues basta una decisión unilateral del gobierno panameño, pero para subirlos hay que tener en cuenta los compromisos internacionales que el país ha adquirido, pues de otra manera los países productores beneficiados con la medida pueden protestar por el cambio en las reglas de juego. En el caso de Panamá, que aspira a continuar formando parte de la comunidad comercial conocida como OMC a la que nos integramos recientemente, y a seguir recibiendo el beneficio de créditos internacionales, deben fundamentarse las decisiones para no crear más problemas que los que se pretenden resolver.
Otra de las dificultades envueltas en el proceso de subir los aranceles se debe a que toda la actividad económica local está amarrada en lo que se llama la cadena productiva, que en muchos casos comienza con el sector agrícola y termina con artículos de gran valor agregado. Subir los aranceles para un producto que a su vez constituye la materia prima de otro, sin hacerlo en este último, puede crear distorsiones que hacen más daño que bien a la economía nacional.
Por estas razones es tan importante que cualquier cambio en materia arancelaria sea el fruto de un cuidadoso estudio de costo y beneficio teniendo en cuenta claros objetivos vinculados al desarrollo social. En primer lugar es necesario proteger actividades que generan empleo productivo, en segundo lugar aquellas que tienen un alto valor agregado y en tercero las que permiten aumentar nuestras exportaciones.
Este período de transición ofrece el tiempo ideal para preparar una sustentación de la subida arancelaria que evite errores y no incumpla compromisos internacionales. En esta materia deben utilizarse las personas más capacitadas en Panamá así como la asesoría de expertos que ya han realizado este tipo de trabajos para otros países de nuestra región, de manera que no fallemos nuevamente en un tema tan importante para el empleo y el bienestar de toda nuestra población especialmente la más necesitada.


101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América