La subversión de los valores
Hay algo que ofende a la inteligencia, algo fundamentalmente errado cuando se contempla el cuadro reciente de jefes de Estado latinoamericanos, electos democráticamente, incluyendo al secretario general de la OEA José Miguel Insulza, sentados en la mesa con Raúl Castro, co-artífice y representante de la dictadura más longeva de la historia del hemisferio, para pedir conjuntamente que se respete la democracia en Honduras.
¿Cuándo se ha respetado la soberanía popular en ese país en los últimos 50 años?
¿No hay algo profunda y venenosamente torcido en una Asamblea General de la OEA, en San Pedro Sula, donde jefes de Estado electos democráticamente o sus cancilleres alaban la dictadura cubana?
¿No hay en todo esto un asalto al sentido común? ¿Cómo se va a reconocer a un régimen que ha fusilado a miles de personas, con las cárceles llenas de presos políticos y con dos millones de exiliados?
¿Qué ha ocurrido? No, no es sólo el dinero de Chávez. Es que durante años en la academia, en la cultura, en los foros públicos latinoamericanos se ha abierto paso a un esfuerzo tenaz dirigido a debilitar y romper las raíces occidentales de América Latina.
Debería ser repugnante para los latinoamericanos un sistema que quiere enjaular la mente y el espíritu humano.
Pero esta subversión de los valores no abarca a todos. El 5 de agosto, jóvenes latinoamericanos en coordinación con el Directorio Democrático Cubano y la Asamblea de la Resistencia Cubana, dentro y fuera de la Isla, organizaron vigilias y manifestaciones en 12 países en apoyo a la tenaz resistencia del pueblo cubano.
Haría bien América Latina en seguir el ejemplo de estos jóvenes. El que quiera defender la libertad en nuestro continente que mire a Cuba, que se solidarice con la lucha cívica y no violenta de su pueblo.
* Secretario Nacional, Directorio Democrático Cubano.
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