La suerte está echada
Se ha podido observar una diferencia abismal entre el Ingeniero Alberto Vallarino y los candidatos de las M, Mireya y Martín, ambos producto de la improvisación y que fundamentan sus aspiraciones al solio presidencial en el parentesco con figuras públicas del pasado, ambas muy cuestionadas.
La diferencia entre el Ingeniero Alberto Vallarino y sus oponentes es tal que por ninguna circunstancia éstos han querido acceder a escenificar un debate público con él. No se han atrevido por temor a que el pueblo, por sus propios ojos, constate la abismal diferencia entre ellos y el Ingeniero Vallarino. Han blandido excusas baladíes a fin de no acceder. Semejante actitud constituye un desprecio a la ciudadanía en general que tiene todo el derecho a conocer cuán veraces y viables son las propuestas que a través de cuñas publicitarias han estado divulgando estos dos candidatos. Sólo a través de los debates podemos los electores saber cuán veraces pueden ser todas esas promesas. Tienen temor que el pueblo constate que detrás de sus promesas no existe la más leve intención de cumplir.
Actitud contraria a Mireya y a Martín ha mantenido el Ingeniero Alberto Vallarino quien, responsablemente, ha concurrido a cuanto foro ha sido invitado a exponer su programa de gobierno. Sus propuestas más populares, quizás por lo impactante que resultan, son 250 mil nuevos empleos; cero impuesto sobre la renta para los que devengan menos de 700 dólares mensuales; aumento inmediato del 15% del salario mínimo y la incorporación de las amas de casa al sistema del Seguro Social. Sus adversarios no han atinado a contra argumentar en forma coherente. Se han opuesto a las propuestas de Vallarino simplemente por oponerse, por tratarse de propuestas del candidato de Acción Opositora, sin importarles el beneficio que de las mismas deriva el pueblo.
Recientemente el nuevo Presidente de la Cámara de Comercio y Agricultura, entidad que se ha caracterizado por ser la principal promotora de las medidas neoliberales contra la clase trabajadora, señaló estar en desacuerdo con los aumentos de salario ya que dicha medida traerá como consecuencia despidos y por consiguiente, más desempleo. Este es el mismo argumento que siempre emplean los "empresarios" de la Cámara de Comercio, cuando de aumentos de salarios se trata. Ellos sólo aupan aumentos a los trabajadores cuando se trata de centavos, pero cuando se trata de incrementos reales inmediatamente salen a oponerse augurando toda clase de desgracias para el país. Pero lo cierto es que la empresa privada ha crecido y continúa haciéndolo, no obstante los diferentes aumentos de salarios que se han dado. Y es que como expresó el Ingeniero Vallarino, "es increíble que en estos tiempos exista una generación de empresarios que hace caso todavía a los lineamientos políticos y no piensan en aquellos que están pasando hambre en este país".... "escuchar a empresarios meter miedo conque de aumentarse los salarios corren el peligro de ser despedidos, evidencia las pretensiones de continuar con la situación de un doble país, en donde una parte se desarrolla ampliamente y la otra continúa empobreciéndose".... "todo empresario que analice mis propuestas debe tener conciencia de que toda la economía del país se mueve positivamente en la medida en que hayan más panameños trabajando con un mayor salario para enfrentar el gasto de la canasta básica familiar".
Cuando observamos que la Cámara de Comercio y Agricultura sale al paso a oponerse a las propuestas del candidato de Acción Opositora, en favor del pueblo, es señal evidente que muchos son ya los que están tomando en serio las palabras del Ingeniero Alberto Vallarino a quien temen por su sentimiento social, no obstante los calificativos que peyorativamente algunos le señalan.
Hemos apoyado al Ingeniero Alberto Vallarino en sus aspiraciones presidenciales porque coincidimos con sus planteamientos sociales. Definitivamente nos agradaría que salga electo en función de la aplicación de las medidas que ha anunciado, pero si el electorado no valoriza sus propuestas y no resulta favorecido con los votos mayoritarios, lo que sería una lástima, al menos habremos experimentado la enorme satisfacción de haber luchado por los principios en que creemos y haber votado por el mejor.
No queremos concluir este escrito sin antes reiterar que "nuestros políticos parecen no percatarse que los crecientes niveles de desempleo global y la mayor polarización entre ricos y pobres crean las condiciones necesarias para la aparición de disturbios sociales y una guerra abierta de clases a una escala nunca experimentada, con anterioridad, en nuestra historia. El crimen, la violencia indiscriminada y el estado de guerra de baja intensidad, son aspectos incipientes de esta nueva situación, y muestran signos de que su tendencia será más dramáticamente creciente en los próximos años. Una nueva forma de barbarismo está latente justo a las puertas del nuevo siglo. Más allá de las tranquilas zonas residenciales y de los enclaves urbanos de los ricos yacen miles de seres humanos desamparados y desesperados, angustiados, encolerizados y con pocas esperanzas de poder huir de sus circunstancias en el futuro. Son ellos los que defenderán sus derechos ante la negativa de justicia por los que hoy detentan el poder. Su número continúa creciendo a medida que millones de trabajadores se ven en el paro sin expectativas y dejados abandonados."
Estos mismos que hoy irresponsablemente cercenan a los trabajadores sus conquistas y derechos, que se oponen al aumento del 15% de su salario; al no pago de impuestos a todos aquellos que ganan menos de setecientos dólares al mes; a que a las amas de casa se les incorpore al régimen del Seguro Social; a la creación de más y mejores plazas de trabajo, ojalá den la cara cuando el pueblo demande por otras vías sus derechos.
Vallarino nos ofrece el camino hacia la justicia social. Con él no se verán resueltos todos los problemas sociales, pero es el inicio hacia una actitud más humana del gobierno en donde el factor primordial es el hombre y no el mercado.
La diferencia entre el Ingeniero Alberto Vallarino y sus oponentes es tal que por ninguna circunstancia éstos han querido acceder a escenificar un debate público con él. No se han atrevido por temor a que el pueblo, por sus propios ojos, constate la abismal diferencia entre ellos y el Ingeniero Vallarino. Han blandido excusas baladíes a fin de no acceder. Semejante actitud constituye un desprecio a la ciudadanía en general que tiene todo el derecho a conocer cuán veraces y viables son las propuestas que a través de cuñas publicitarias han estado divulgando estos dos candidatos. Sólo a través de los debates podemos los electores saber cuán veraces pueden ser todas esas promesas. Tienen temor que el pueblo constate que detrás de sus promesas no existe la más leve intención de cumplir.
Actitud contraria a Mireya y a Martín ha mantenido el Ingeniero Alberto Vallarino quien, responsablemente, ha concurrido a cuanto foro ha sido invitado a exponer su programa de gobierno. Sus propuestas más populares, quizás por lo impactante que resultan, son 250 mil nuevos empleos; cero impuesto sobre la renta para los que devengan menos de 700 dólares mensuales; aumento inmediato del 15% del salario mínimo y la incorporación de las amas de casa al sistema del Seguro Social. Sus adversarios no han atinado a contra argumentar en forma coherente. Se han opuesto a las propuestas de Vallarino simplemente por oponerse, por tratarse de propuestas del candidato de Acción Opositora, sin importarles el beneficio que de las mismas deriva el pueblo.
Recientemente el nuevo Presidente de la Cámara de Comercio y Agricultura, entidad que se ha caracterizado por ser la principal promotora de las medidas neoliberales contra la clase trabajadora, señaló estar en desacuerdo con los aumentos de salario ya que dicha medida traerá como consecuencia despidos y por consiguiente, más desempleo. Este es el mismo argumento que siempre emplean los "empresarios" de la Cámara de Comercio, cuando de aumentos de salarios se trata. Ellos sólo aupan aumentos a los trabajadores cuando se trata de centavos, pero cuando se trata de incrementos reales inmediatamente salen a oponerse augurando toda clase de desgracias para el país. Pero lo cierto es que la empresa privada ha crecido y continúa haciéndolo, no obstante los diferentes aumentos de salarios que se han dado. Y es que como expresó el Ingeniero Vallarino, "es increíble que en estos tiempos exista una generación de empresarios que hace caso todavía a los lineamientos políticos y no piensan en aquellos que están pasando hambre en este país".... "escuchar a empresarios meter miedo conque de aumentarse los salarios corren el peligro de ser despedidos, evidencia las pretensiones de continuar con la situación de un doble país, en donde una parte se desarrolla ampliamente y la otra continúa empobreciéndose".... "todo empresario que analice mis propuestas debe tener conciencia de que toda la economía del país se mueve positivamente en la medida en que hayan más panameños trabajando con un mayor salario para enfrentar el gasto de la canasta básica familiar".
Cuando observamos que la Cámara de Comercio y Agricultura sale al paso a oponerse a las propuestas del candidato de Acción Opositora, en favor del pueblo, es señal evidente que muchos son ya los que están tomando en serio las palabras del Ingeniero Alberto Vallarino a quien temen por su sentimiento social, no obstante los calificativos que peyorativamente algunos le señalan.
Hemos apoyado al Ingeniero Alberto Vallarino en sus aspiraciones presidenciales porque coincidimos con sus planteamientos sociales. Definitivamente nos agradaría que salga electo en función de la aplicación de las medidas que ha anunciado, pero si el electorado no valoriza sus propuestas y no resulta favorecido con los votos mayoritarios, lo que sería una lástima, al menos habremos experimentado la enorme satisfacción de haber luchado por los principios en que creemos y haber votado por el mejor.
No queremos concluir este escrito sin antes reiterar que "nuestros políticos parecen no percatarse que los crecientes niveles de desempleo global y la mayor polarización entre ricos y pobres crean las condiciones necesarias para la aparición de disturbios sociales y una guerra abierta de clases a una escala nunca experimentada, con anterioridad, en nuestra historia. El crimen, la violencia indiscriminada y el estado de guerra de baja intensidad, son aspectos incipientes de esta nueva situación, y muestran signos de que su tendencia será más dramáticamente creciente en los próximos años. Una nueva forma de barbarismo está latente justo a las puertas del nuevo siglo. Más allá de las tranquilas zonas residenciales y de los enclaves urbanos de los ricos yacen miles de seres humanos desamparados y desesperados, angustiados, encolerizados y con pocas esperanzas de poder huir de sus circunstancias en el futuro. Son ellos los que defenderán sus derechos ante la negativa de justicia por los que hoy detentan el poder. Su número continúa creciendo a medida que millones de trabajadores se ven en el paro sin expectativas y dejados abandonados."
Estos mismos que hoy irresponsablemente cercenan a los trabajadores sus conquistas y derechos, que se oponen al aumento del 15% de su salario; al no pago de impuestos a todos aquellos que ganan menos de setecientos dólares al mes; a que a las amas de casa se les incorpore al régimen del Seguro Social; a la creación de más y mejores plazas de trabajo, ojalá den la cara cuando el pueblo demande por otras vías sus derechos.
Vallarino nos ofrece el camino hacia la justicia social. Con él no se verán resueltos todos los problemas sociales, pero es el inicio hacia una actitud más humana del gobierno en donde el factor primordial es el hombre y no el mercado.