La suma de todos los miedos
El fallo pirata sobre "Panama Ports" volvió a poner en tela de duda la forma en que son electos los magistrados de la Corte Suprema de Justicia, llamada en tiempos del gobierno militar "la cortesana" y hoy, de forma persistente e inmerecida "honorable". Si el magistrado Spadafora tenía que declararse impedido o no, es secundario ante una realidad: Tanto el principal como su suplente parecen estar signados por los intereses creados. Sin embargo, sería importante preguntarse, a qué se debe que el impoluto Presidente de la Corte Suprema decidió que fuese su suplente el que tendría que responder jurídicamente ante esta prueba de fidelidad a los intereses creados y traición a la patria que significa la llamada equiparación de Panama Ports.
El ex jefe de la inteligencia de Colombia, General Miguel Maza señaló: "Al margen de toda consideración ideológica, el Estado, como aglutinador de voluntades cuando tiende a obrar de acuerdo con el anhelo mayoritario, elemento que finalmente le otorga la legitimidad necesaria para hacerse obedecer de los asociados. No obstante, cuando ese designio se pretermite, al interior de la comunidad comienza a operar un cambio sustancial que trastorna las relaciones entre uno y otro componente social." (Ver: Miguel maza y otros, En qué momento se jodió Colombia, Editorial Oveja Negra, Bogotá,1990. Págs. 29 y 30). Casualmente ésta es la situación a la que el ministro Joaquín Jácome y el pleno del Consejo de Gabinete han sometido a la voluntad mayoritaria de los sectores diversos de la sociedad que rechazan de forma radical la llamada equiparación llevada a cabo por tristes intereses ajenos a la patria.
Quienes no articulan una respuesta racional al irracional sistema económico "neoliberal", pretenden vendernos la cándida idea de que el mal está en la sábana; es decir, en estas caricaturas de institucionalidad a la que los "Chicago boys" y los "de Clayton" quieren someter al pueblo panameño, haciéndole pasar la actual situación de desesperanza como si esto fuese una democracia, cuando realmente se trata de "la suma de todos los miedos", miedos que nacieron con la génesis de la República, y se fortalecieron con el golpismo oligárquico en donde un simple "¡Viva el Fufo!", se pagaba con una "garrotera," pasando por el "remonato" y su brutal campana anti estudiantil y "anticomunista, y el desconocimiento pragmático que hacían de la Constitución de 1946 las diversas facciones oligárquicas liberales en pugna un rato antiarnulfistas y otro anti comunistas, hasta llegar al máximo de representación represiva, que significó el golpe militar de 1968. Este golpe hizo pagar de forma injusta en el arnulfismo los crímenes de la oligarquía, la cual como subclase social salió impune, al punto que siguió obstruyendo el desarrollo de la nación hasta patrocinar la invasión militar del 20 de diciembre, que fue la suma fundamental de todos los miedos a los que se nos ha impuesto desde la génesis de la República.
En estos miedos hemos podido ver un pueblo timorato que se ha jugado entre la heroicidad y el oportunismo.
La " Bandera de conveniencia", entre otras artes decadentes practicadas por la llamada economía panameña "... de una sociedad con estructura y mentalidad tendidas hacia el exterior..." para parafrasear a mi siempre maestro, el ex rector de la Universidad de Buenos Aires, Rodolfo Puiggros. Imagínese usted, si la anterior observación la hace el Dr. Puiggros sobre la Argentina de antes, de las Isabelita, de los Videla, de Martínez de Hoz, de los Alfonzin, de los Menem y demás privatizadores que les han seguido en sus políticas hambreadoras, qué podemos esperar de un pobre país cuyo escudo sería envidia del FMI dado que proclama sin ninguna vergüenza "Pro Mundi Beneficio".
Por tanto, es comprensible que en el caso de la equiparación de los puertos, se dé "...la impotencia del poder legislativo para destruir las "las situaciones creadas" y abrir nuevas perspectivas nacionales" (Ver: Puiggros, Rodolfo. La Democracia Fraudulenta, Ediciones Corregidor, Buenos Aires,1972).
Para el suscrito, después de los actos de falacias jurídicas vividos en el país panameño desde y antes del nefasto acto de violencia antijurídico que significó, en su momento, la invasión del 20 de diciembre y su secuela de impunidad que vino a significar la suma total de todos los miedos nacionales, nos llevaron a situaciones tales como las de tener que entregar los recursos estratégicos de la nación a cambio de nada, ya que nada puede reemplazar a la patria cuando se le ama.
Qué mejor tributo podemos brindarle que cumplir con su deseo y ofrecer a Panamá y al mundo este museo que servirá para mantener viva permanentemente su memoria y ese legado maravilloso que nos dejaron Harmodio y Arnulfo Arias Madrid".
El ex jefe de la inteligencia de Colombia, General Miguel Maza señaló: "Al margen de toda consideración ideológica, el Estado, como aglutinador de voluntades cuando tiende a obrar de acuerdo con el anhelo mayoritario, elemento que finalmente le otorga la legitimidad necesaria para hacerse obedecer de los asociados. No obstante, cuando ese designio se pretermite, al interior de la comunidad comienza a operar un cambio sustancial que trastorna las relaciones entre uno y otro componente social." (Ver: Miguel maza y otros, En qué momento se jodió Colombia, Editorial Oveja Negra, Bogotá,1990. Págs. 29 y 30). Casualmente ésta es la situación a la que el ministro Joaquín Jácome y el pleno del Consejo de Gabinete han sometido a la voluntad mayoritaria de los sectores diversos de la sociedad que rechazan de forma radical la llamada equiparación llevada a cabo por tristes intereses ajenos a la patria.
Quienes no articulan una respuesta racional al irracional sistema económico "neoliberal", pretenden vendernos la cándida idea de que el mal está en la sábana; es decir, en estas caricaturas de institucionalidad a la que los "Chicago boys" y los "de Clayton" quieren someter al pueblo panameño, haciéndole pasar la actual situación de desesperanza como si esto fuese una democracia, cuando realmente se trata de "la suma de todos los miedos", miedos que nacieron con la génesis de la República, y se fortalecieron con el golpismo oligárquico en donde un simple "¡Viva el Fufo!", se pagaba con una "garrotera," pasando por el "remonato" y su brutal campana anti estudiantil y "anticomunista, y el desconocimiento pragmático que hacían de la Constitución de 1946 las diversas facciones oligárquicas liberales en pugna un rato antiarnulfistas y otro anti comunistas, hasta llegar al máximo de representación represiva, que significó el golpe militar de 1968. Este golpe hizo pagar de forma injusta en el arnulfismo los crímenes de la oligarquía, la cual como subclase social salió impune, al punto que siguió obstruyendo el desarrollo de la nación hasta patrocinar la invasión militar del 20 de diciembre, que fue la suma fundamental de todos los miedos a los que se nos ha impuesto desde la génesis de la República.
En estos miedos hemos podido ver un pueblo timorato que se ha jugado entre la heroicidad y el oportunismo.
La " Bandera de conveniencia", entre otras artes decadentes practicadas por la llamada economía panameña "... de una sociedad con estructura y mentalidad tendidas hacia el exterior..." para parafrasear a mi siempre maestro, el ex rector de la Universidad de Buenos Aires, Rodolfo Puiggros. Imagínese usted, si la anterior observación la hace el Dr. Puiggros sobre la Argentina de antes, de las Isabelita, de los Videla, de Martínez de Hoz, de los Alfonzin, de los Menem y demás privatizadores que les han seguido en sus políticas hambreadoras, qué podemos esperar de un pobre país cuyo escudo sería envidia del FMI dado que proclama sin ninguna vergüenza "Pro Mundi Beneficio".
Por tanto, es comprensible que en el caso de la equiparación de los puertos, se dé "...la impotencia del poder legislativo para destruir las "las situaciones creadas" y abrir nuevas perspectivas nacionales" (Ver: Puiggros, Rodolfo. La Democracia Fraudulenta, Ediciones Corregidor, Buenos Aires,1972).
Para el suscrito, después de los actos de falacias jurídicas vividos en el país panameño desde y antes del nefasto acto de violencia antijurídico que significó, en su momento, la invasión del 20 de diciembre y su secuela de impunidad que vino a significar la suma total de todos los miedos nacionales, nos llevaron a situaciones tales como las de tener que entregar los recursos estratégicos de la nación a cambio de nada, ya que nada puede reemplazar a la patria cuando se le ama.
Qué mejor tributo podemos brindarle que cumplir con su deseo y ofrecer a Panamá y al mundo este museo que servirá para mantener viva permanentemente su memoria y ese legado maravilloso que nos dejaron Harmodio y Arnulfo Arias Madrid".