La tarifa de energía y ETESA
De nada valieron los clamores y demandas populares. Se quedó corto el coro de protestas que, como una religión, unió las voces de industriales, comerciantes, los que moran en mansiones y también los que se alumbran con un bombillo. Tampoco se escuchó la voz casi lastimera de la Presidenta de la República, Mireya Moscoso, quien a nombre de la ciudadanía pidió que no se aumentara el costo de la energía. Todo fue inútil.
La tarifa por consumo de energía aumentó y sin importar cómo, todos tenemos que ingeniárnosla para cubrir su costo mensual. En este momento crítico para todos los residentes en el país, surgió la iniciativa de El Panamá América de realizar un foro sobre el sector eléctrico en el que participaron los entes involucrados en esa delicada tarea de llevar energía a los centros de consumo.
Desfilaron por el podium del encuentro, representantes de las empresas generadoras, distribuidoras y la única transmisora, la Empresa de Transmisión Eléctrica S.A. (ETESA). Sobre su estructura, planes y proyecciones hablaremos en este espacio para que los lectores saquen sus propias conclusiones.
Varias cosas quedaron claras al concluir el foro. Las generadoras y distribuidoras señalaron, contundentemente, que ellas no son culpables del aumento; el Ente Regulador mira de soslayo la queja ciudadana y avala el aumento tarifario, en tanto que la Comisión de Política Energética del Ministerio de Economía y Finanzas es clara cuando señala que Panamá requiere inversiones por más de mil millones de dólares para suplir la demanda en el país en la próxima década.
La Empresa de Transmisión Eléctrica S.A., por su parte y a través de su gerente general, José Ignacio Quirós, planteó en el mismo encuentro, con claridad meridiana y con pruebas fehacientes, lo que se ha hecho en el poco tiempo de estar operando.
La responsabilidad del servicio eléctrico en Panamá descansa sobre tres sectores que son generación, transmisión y distribución. La tarea de distribución la enfrentan EDECHI, EDEMET y Elektra. Existen plantas generadoras que producen la energía que tiene que recoger el Sistema Integrado Nacional y también está ETESA, que es la única trasmisora, pero no tiene la exclusividad, ya que se pueden crear otras empresas trasmisoras.
Quedó claro también que ETESA es una sociedad anónima que se desenvuelve en el sector privado, cubierta por el Código Laboral, aunque su capital accionario es 100% propiedad del Estado y está en manos del Ministerio de Economía y Finanzas.
Otra cosa que hay que decir por su impacto directo en la tarifa, es que ETESA representa para cada consumidor, sólo el 10 % de su factura mensual; es decir, que por cada balboa que pague el usuario, sólo diez centavos pertenecen a esa empresa por el servicio de transmisión.
Si bien ese 10 % deja una rentabilidad del 12.24 % sobre los activos netos de la empresa, también es cierto que actualmente está haciendo inversiones por el orden de los 170 millones, que incluyen la construcción de líneas paralelas en los sitios donde sólo opera una, con el claro objetivo de garantizar una transmisión efectiva de energía en cualquier punto del país que se demande.
Vale anotar que las torres y líneas existentes, datan de más de 30 años.
Seiscientos kilómetros de energía segura, mil empleos directos, 300 puestos de trabajo indirectos, viviendas dignas para personas de escasos recursos que residen en las áreas afectadas por las estrucruras que levanta ETESA y estudios permanentemente actualizados para ampliar la red no sólo a nivel nacional, sino al resto del istmo centroamericano y posteriormente, a sur y norte América hasta México, son metas por alcanzar por ETESA en los próximos dos años, lo cual habla alto y claro de las proyecciones y la pujanza del último vástago institucional del Gobierno Nacional.
Le asiste la razón al Sindicato de Industriales de Panamá al proponer al gobierno un diálogo para abordar el problema energético que enfrenta el país, y ojalá que ese intercambio de ideas se produzca pronto, porque ello le permitirá a la ciudadanía tener un panorama claro sobre dónde radica el nudo gordiano que practicamente deja al libre albedrío la política tarifaria por consumo de energía.
Una cosa está clara, y es que en la plataforma donde se conjugan los componentes de generación, distribución y transmisión, este último es el que más identificado está con el consumidor, pese a que sólo le corresponde el 10 % del total que pagamos por el servicio. Este dinero, ETESA lo está invirtiendo en la modernización del sistema con miras, no sólo a trascender nuestras fronteras, sino abaratarlo.
La tarifa por consumo de energía aumentó y sin importar cómo, todos tenemos que ingeniárnosla para cubrir su costo mensual. En este momento crítico para todos los residentes en el país, surgió la iniciativa de El Panamá América de realizar un foro sobre el sector eléctrico en el que participaron los entes involucrados en esa delicada tarea de llevar energía a los centros de consumo.
Desfilaron por el podium del encuentro, representantes de las empresas generadoras, distribuidoras y la única transmisora, la Empresa de Transmisión Eléctrica S.A. (ETESA). Sobre su estructura, planes y proyecciones hablaremos en este espacio para que los lectores saquen sus propias conclusiones.
Varias cosas quedaron claras al concluir el foro. Las generadoras y distribuidoras señalaron, contundentemente, que ellas no son culpables del aumento; el Ente Regulador mira de soslayo la queja ciudadana y avala el aumento tarifario, en tanto que la Comisión de Política Energética del Ministerio de Economía y Finanzas es clara cuando señala que Panamá requiere inversiones por más de mil millones de dólares para suplir la demanda en el país en la próxima década.
La Empresa de Transmisión Eléctrica S.A., por su parte y a través de su gerente general, José Ignacio Quirós, planteó en el mismo encuentro, con claridad meridiana y con pruebas fehacientes, lo que se ha hecho en el poco tiempo de estar operando.
La responsabilidad del servicio eléctrico en Panamá descansa sobre tres sectores que son generación, transmisión y distribución. La tarea de distribución la enfrentan EDECHI, EDEMET y Elektra. Existen plantas generadoras que producen la energía que tiene que recoger el Sistema Integrado Nacional y también está ETESA, que es la única trasmisora, pero no tiene la exclusividad, ya que se pueden crear otras empresas trasmisoras.
Quedó claro también que ETESA es una sociedad anónima que se desenvuelve en el sector privado, cubierta por el Código Laboral, aunque su capital accionario es 100% propiedad del Estado y está en manos del Ministerio de Economía y Finanzas.
Otra cosa que hay que decir por su impacto directo en la tarifa, es que ETESA representa para cada consumidor, sólo el 10 % de su factura mensual; es decir, que por cada balboa que pague el usuario, sólo diez centavos pertenecen a esa empresa por el servicio de transmisión.
Si bien ese 10 % deja una rentabilidad del 12.24 % sobre los activos netos de la empresa, también es cierto que actualmente está haciendo inversiones por el orden de los 170 millones, que incluyen la construcción de líneas paralelas en los sitios donde sólo opera una, con el claro objetivo de garantizar una transmisión efectiva de energía en cualquier punto del país que se demande.
Vale anotar que las torres y líneas existentes, datan de más de 30 años.
Seiscientos kilómetros de energía segura, mil empleos directos, 300 puestos de trabajo indirectos, viviendas dignas para personas de escasos recursos que residen en las áreas afectadas por las estrucruras que levanta ETESA y estudios permanentemente actualizados para ampliar la red no sólo a nivel nacional, sino al resto del istmo centroamericano y posteriormente, a sur y norte América hasta México, son metas por alcanzar por ETESA en los próximos dos años, lo cual habla alto y claro de las proyecciones y la pujanza del último vástago institucional del Gobierno Nacional.
Le asiste la razón al Sindicato de Industriales de Panamá al proponer al gobierno un diálogo para abordar el problema energético que enfrenta el país, y ojalá que ese intercambio de ideas se produzca pronto, porque ello le permitirá a la ciudadanía tener un panorama claro sobre dónde radica el nudo gordiano que practicamente deja al libre albedrío la política tarifaria por consumo de energía.
Una cosa está clara, y es que en la plataforma donde se conjugan los componentes de generación, distribución y transmisión, este último es el que más identificado está con el consumidor, pese a que sólo le corresponde el 10 % del total que pagamos por el servicio. Este dinero, ETESA lo está invirtiendo en la modernización del sistema con miras, no sólo a trascender nuestras fronteras, sino abaratarlo.