La tarifa de taxis
El problema en sí no es el aumento de la tarifa del transporte selectivo. Cualquier panameño con algo de capacidad de análisis entenderá que es necesario un ajuste, en estos tiempos de inflación desmesurada. Las pérdidas de los conductores de taxis son enormes, y se debe buscar alguna manera de compadecer los precios del servicio con la realidad.
No, la insatisfacción está centrada es en la falta de Gobierno. La Autoridad del Tránsito y Transporte Terrestre, ATTT, ha sido incapaz de poner orden, de someter a los taxistas infractores al rigor de la ley, a mantener el sistema en constante auditoría, y a proteger a los usuarios contra los desmanes.
En esta ocasión, después de un largo período de suspuestas consultas y docencia; luego de un consenso al que se llegó con todas las partes, la ATTT cambia las reglas del juego a capricho de los transportistas, sin dar mayores explicaciones, y poniendo un plazo mortal para la entrada en vigencia del alza.
Ese zigzagueao, irresponsable y caprichoso, es síntoma de la falta de Gobierno, y deja al ciudadano, una vez más, a merced de los incapaces, y lleno de suspicacias.