La tecnología del desempleo
Todas las empresas, tanto las de origen nacional como extranjero, requieren de una constante modernización si desean sobrevivir a la encarnizada competencia que existe en la actualidad. Una de las áreas a las que se le presta la mayor atención en cuanto a cambios y modernización es la tecnológica. Podría decirse que cada seis meses la tecnología se supera a sí misma, haciendo a su vez, que las inversiones para el mejoramiento de esta área sean mucho más frecuentes que para el resto de la empresa. Este mejoramiento tecnológico requiere de un elemento humano preparado para afrontar los retos y salir airoso de ellos. Estamos hablando del equipo de consultores, programadores y técnicos de sistemas que hacen que un departamento de informática sea eficaz y eficiente.
Pero algo muy extraño sucede, y es que aunque existan en este país cientos de empresas que dependen en gran parte de la eficacia y eficiencia de la tecnología, muchas personas no consiguen trabajo, y si lo consiguen, el mismo no es acorde con su profesión. Se sabe de ingenieros que venden zapatos, consultores taxistas y técnicos que instalan cortinas. No significa que estos empleos sean inferiores a los demás, pero una persona no pasa por tantos sacrificios, como los que exige la carrera tecnológica, para terminar trabajando en algo que puede llegar a ser diametralmente opuesto a todo lo que aprendió.
En medio de este ambiente de incertidumbre que representa la dificultad de conseguir un empleo acorde con los estudios y conocimientos de la persona, se descubre que las empresas contratan personal extranjero para realizar los trabajos que estos ingenieros, consultores y técnicos podrían realizar, con igual o posiblemente hasta mayor pericia. ¿Por qué se escoge personal extranjero? Se podrían enumerar varias razones: Subjetivamente podríamos acudir a la socorrida razón de que todo lo de afuera es mejor que lo de adentro, también se podría decir que es porque la empresa requiere personal joven y con experiencia. Casi nunca los conceptos de juventud y experiencia van el uno con el otro. Sería útil saber cuál es la milagrosa fórmula que otorga grados de experiencia a los jóvenes para entonces poder aplicar en las empresas, tomando en cuenta que el rango de edades para los empleos en tecnología es cada vez menor, lo que hace que una persona que tenga varios años de conocimiento pueda ser relegada a la obsolescencia, ya que al no ser joven, no se le considera competitiva ni receptiva a los cambios tecnológicos.
Una de las más grandes razones por las que a los ingenieros, consultores o técnicos les cuesta tanto conseguir empleo es porque ahora se exigen conocimientos que no son impartidos en la universidad. Las universidades, mayormente en cuanto a la tecnología se refiere, están brindando planes académicos que se hacen obsoletos, incluso, durante el período de estudios, haciendo que en la actualidad un diploma de ingeniero no valga gran cosa ante una gran empresa. Los mismos estudiantes, en su gran mayoría, se gradúan conscientes de que su título sólo llega a ser un poco más que un objeto decorativo. Nos hemos quedado rezagados en cuanto a la actualidad de la tecnología. Obligamos a una persona recién egresada de una universidad, a que tome cursos de costos casi inaccesibles, para que pueda equipararse al nivel competitivo que exigen las empresas a sus empleados. Llegamos a un punto en el cual le es más fácil a una persona sin título universitario obtener los mejores puestos de trabajo, porque tomó cursos que ni se sueñan en una universidad.
Es necesario actualizar los planes de estudios tecnológicos en nuestros centros de estudios superiores. Estas actualizaciones son costosas, pero constituyen unas de las pocas inversiones que en esta vida realmente revierten lo invertido "y una cuarta más". Urge hacer conciencia a las empresas para que brinden más oportunidades de entrenamiento y especialización, porque si no hacemos algo rápido por nuestra generación estudiantil, podremos llegar a afamarnos de tener el número de profesionales desempleados o subempleados más alto de este hemisferio.
Pero algo muy extraño sucede, y es que aunque existan en este país cientos de empresas que dependen en gran parte de la eficacia y eficiencia de la tecnología, muchas personas no consiguen trabajo, y si lo consiguen, el mismo no es acorde con su profesión. Se sabe de ingenieros que venden zapatos, consultores taxistas y técnicos que instalan cortinas. No significa que estos empleos sean inferiores a los demás, pero una persona no pasa por tantos sacrificios, como los que exige la carrera tecnológica, para terminar trabajando en algo que puede llegar a ser diametralmente opuesto a todo lo que aprendió.
En medio de este ambiente de incertidumbre que representa la dificultad de conseguir un empleo acorde con los estudios y conocimientos de la persona, se descubre que las empresas contratan personal extranjero para realizar los trabajos que estos ingenieros, consultores y técnicos podrían realizar, con igual o posiblemente hasta mayor pericia. ¿Por qué se escoge personal extranjero? Se podrían enumerar varias razones: Subjetivamente podríamos acudir a la socorrida razón de que todo lo de afuera es mejor que lo de adentro, también se podría decir que es porque la empresa requiere personal joven y con experiencia. Casi nunca los conceptos de juventud y experiencia van el uno con el otro. Sería útil saber cuál es la milagrosa fórmula que otorga grados de experiencia a los jóvenes para entonces poder aplicar en las empresas, tomando en cuenta que el rango de edades para los empleos en tecnología es cada vez menor, lo que hace que una persona que tenga varios años de conocimiento pueda ser relegada a la obsolescencia, ya que al no ser joven, no se le considera competitiva ni receptiva a los cambios tecnológicos.
Una de las más grandes razones por las que a los ingenieros, consultores o técnicos les cuesta tanto conseguir empleo es porque ahora se exigen conocimientos que no son impartidos en la universidad. Las universidades, mayormente en cuanto a la tecnología se refiere, están brindando planes académicos que se hacen obsoletos, incluso, durante el período de estudios, haciendo que en la actualidad un diploma de ingeniero no valga gran cosa ante una gran empresa. Los mismos estudiantes, en su gran mayoría, se gradúan conscientes de que su título sólo llega a ser un poco más que un objeto decorativo. Nos hemos quedado rezagados en cuanto a la actualidad de la tecnología. Obligamos a una persona recién egresada de una universidad, a que tome cursos de costos casi inaccesibles, para que pueda equipararse al nivel competitivo que exigen las empresas a sus empleados. Llegamos a un punto en el cual le es más fácil a una persona sin título universitario obtener los mejores puestos de trabajo, porque tomó cursos que ni se sueñan en una universidad.
Es necesario actualizar los planes de estudios tecnológicos en nuestros centros de estudios superiores. Estas actualizaciones son costosas, pero constituyen unas de las pocas inversiones que en esta vida realmente revierten lo invertido "y una cuarta más". Urge hacer conciencia a las empresas para que brinden más oportunidades de entrenamiento y especialización, porque si no hacemos algo rápido por nuestra generación estudiantil, podremos llegar a afamarnos de tener el número de profesionales desempleados o subempleados más alto de este hemisferio.