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La tercera vía


Está por iniciar un nuevo gobierno que ha formulado durante la campaña política toda clase de promesas saturando las expectativas de la ciudadanía. Y es que Panamá es un país donde existe un total anarquismo económico. De ello dan cuenta las cifras que diferentes instituciones dedicadas a estos menesteres revelan en cuanto al desempleo, pobreza, extrema pobreza, etc. Pero la situación no está perdida, ni mucho menos. Siempre que exista conciencia y voluntad todavía hay esperanza de que salgamos de este marasmo económico.
En días pasados leímos en un diario entrevista que se le formuló a Simon Buckby, ex jefe de publicidad del Primer Ministro Inglés Tony Blair. Fundamentalmente la misma versó sobre "la tercera vía", una opción ecléctica que pretende equilibrar la globalización y el neoliberalismo con la democracia social.
La "tercera vía", de acuerdo con el entrevistado, propone que los gobiernos trabajen para la gente regulando el equilibrio entre las necesidades individuales y las colectivas, debe ser un gobierno árbitro, un gobierno ni mínimo ni excesivo, simplemente el mejor de todos. Lo que pretende esta "tercera vía" es promover el crecimiento económico y abordar el asunto de la gravedad de las desigualdades. La "tercera vía" no es partidaria de la existencia de soluciones a priori generalizadas como actualmente establece el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional. Las soluciones provienen después del estudio y reflexión sobre los problemas en particular.
La "tercera vía" surge ante la realidad de que el actual mercado producto de la globalización y del neoliberalismo, simplemente no funciona, es un total fracaso puesto a que trabaja sólo en beneficio de unos pocos que son ricos y contra los intereses de muchos que son pobres. Entonces la "tercera vía" propone que el Estado debe intervenir para regular el mercado en beneficio de todos ya que de otra forma se produce el anarquismo del mercado que trastoca los valores más fundamentales de la humanidad, cual es la solidaridad.
Definitivamente el desempleo constituye la tarea fundamental de la "tercera vía" y plantea que si bien el gobierno no debe dedicarse a la creación de empleos ya que tiene otras tareas fundamentales en qué ocuparse y que actualmente descuida, sí debe, como un asunto ineludible, crear las condiciones necesarias y efectivas para que sea el sector privado el que genere empleo, un empleo bien pago, que no sólo cubra el costo de la canasta alimenticia básica, sino también permita al trabajador la satisfacción de sus necesidades básicas, es decir, un trabajo edificante y no uno que sirva sólo para fines simplemente estadísticos, trabajos chatarra. El Estado, en función de su papel de regulador o árbitro, debe mantener una constante actitud vigilante para determinar la efectividad de sus políticas nacionales generadoras de empleo y sobre la marcha efectuar las medidas rectificativas que procedan a fin de obtener las metas y objetivos trazados.
El entrevistado, Simon Buckby, uno de los principales propagandistas de la "tercera vía" se manifestó contrario a la actual forma de operar del Banco Mundial y del Fondo Monetario Internacional de quienes dice se encuentran atascados en una era anterior a la globalización. Existen para prestar dinero a las economías quebradas, lo que no basta puesto a que las economías deben competir con otros países. Las potencias industrializadas pueden hacer mucho y en forma más efectiva que la actual política del Banco Mundial y del FMI ya que el principal problema de muchos países con problemas de desarrollo lo constituye la deuda pública, sobre todo su arrastre o atraso. Con ayuda de la comunidad internacional se podría hacer las economías de esos países más efectivas, estableciendo políticas temporales preferenciales a fin de que puedan hacer frente a sus compromisos, pero siempre observando el desarrollo del mercado de tal forma que no se desenvuelva en forma atrofiada y no permita sólo el beneficio de unos pocos.
La "tercera vía" no es partidaria de solucionar los problemas quitándole a otros para darle a los pobres, pero no por eso el Estado ha de mostrarse indiferente. Este debe ser fiscalizador y como tal debe regular las utilidades de las empresas puesto a que porcentajes excesivos de utilidades sólo conllevan al anarquismo del mercado y casualmente al beneficio exclusivo de unos pocos que es casualmente lo que se desea evitar. En Inglaterra, por ejemplo, las empresas privatizadas tienen un máximo de utilidad permitido y cualquier excedente a ese tope pasa al Estado. Las metas y objetivos deben trabajarse a corto plazo pues ya ha transcurrido mucho tiempo de ignominia y lo único seguro que tendremos a "largo plazo" es la muerte.

101 años de Panamá América

 
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