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La Tercera Vía se abre camino


Después del fracaso del neoliberalismo como respuesta a la problemática social , el mundo del tercer milenio gira en redondo hacia los predios ideológicos de la tercera vía, nuevo rumbo doctrinario que, dialécticamente, intenta conciliar lo más rescatable de la economía de mercado y la social democracia. Insurge doctrinariamente la Tercera Vía como creatividad ideológica de los esfuerzos del laborista británico Tony Blair para modernizar el ideario y la programática de un partido ligado históricamente a la Segunda Internacional. El asesor político de Blair , Anthony Giddins, denominó Tercera Vía a esta nueva corriente que se ha abierto paso en Europa Occidental, donde ,excepto España e Irlanda, tienen gobiernos socialdemócratas.
Del enfrentamiento polarizado entre el comunismo de economía centralizada y el liberalismo que deifica los vaivenes libérrimos y deshumanizadores del mercado, la Tercera Vía brota como respuesta a los excesos. De esa guisa la economía ya no será el producto de las decisiones de un hermético cónclave de planificadores del partido ni tampoco el anárquico escenario de agentes de bolsa que no tienen escrúpulos en fugar en estampida de un país , dejándolo a la deriva, como ya aconteció en México y Brasil.
La Tercera Vía no descalifica ni rehusa el plan de la economía de mercado como elemento dinamizador de la economía y promotor de empleo y desarrollo. Pero conceptúa que la economía de mercado debe estar al servicio del desarrollo social antes que el crecimiento. La política neoliberal impulsada por las gigantescas corporaciones financieras busca el crecimiento por el crecimiento. Con esa fría meta persigue fusionarse o absorber a sus competidores en el mercado, sin parar mientes en el desempleo y todas las consecuencias sociales funestas que pueda acarrear. Con esos objetivos macroeconómicos en su estrategia corporativa agiganta sus dimensiones a límites planetarios y ha convertido a la globalización en un ara de sacrificio de naciones y empresas a las que tritura y succiona sin aspavientos, cual un insaciable Moloch. Cuando la nación, por diversas circunstancias, no satisface sus exigencias, se retira del escenario, traslada sus capitales a puertos más seguros, dejando al país emergente en la ciénaga de la devaluación, el desempleo y la pobreza.
La Tercera Vía desestimula el capital especulativo, busca la radicación de inversiones promotoras de desarrollo social y procura que el país no sea tratado como un mercado persa sino como una sociedad justa y armónica.
Conceptúo que el arnulfismo que lidera la presidenta Mireya Moscoso debiera buscar la Tercera Vía, luego de la experiencia liberal de Pérez Balladares, que ha ensanchado la brecha entre ricos y pobres y significativamente ha creado un puñado de nuevos ricos y un millón de pobres. Las raíces populares del panameñismo deben profundizarse en una reformulación doctrinaria sobre la base de metas socioeconómicas que defiendan y protejan a toda costa la calidad de vida de los panameños más humildes, sin incurrir en populismos y estatismos decimonónicos de anacrónico estados de beneficencia. Debe reflexionarse conjuntamente con la democracia cristiana y sus aliados , lo mismo que el liberalismo y Solidaridad en la búsqueda de un espacio de concordancia que trascienda las fronteras de un acuerdo parlamentario estratégico para arribar a la constitución doctrinaria de una sociedad panameña próspera, humana, equitativa y sin abismos entre riqueza y pobreza.

101 años de Panamá América

 
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