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¡La Tierra es de todos!


A diario sólo escuchamos los problemas del medio ambientales: la contaminación del aire, agua y suelos, la destrucción de ecosistemas, los cientos de miles de plantas y especies de animales diezmadas, el agotamiento de recursos no renovables, los problemas de cambio climático y muchos otros más; pero ¿qué estamos haciendo para evitar los efectos negativos de las actividades humanas?

La Tierra está muy grave, pero sólo el ser humano es el culpable de su destrucción. Nuestro presente y futuro está en juego si no creamos conciencias, pues cada día que pase se multiplicaran los problemas.

El 22 de abril de cada año se celebra el Día Internacional de la Tierra. Fue el senador norteamericano Gaylor Nelson, quien lo instaura con el objetivo de crear conciencia sobre los problemas de conservación.

La Madre Tierra nos proporciona el aire que respiramos, el agua que bebemos, los alimentos que nos mantienen; pero al destruirlos nos estamos destruyendo nosotros mismos.

La temperatura de la Tierra está aumentando a causa de las emisiones de gases de efecto invernadero, como el Dióxido de Carbono proveniente de la quema de combustibles fósiles. Los científicos se muestran preocupados por la posibilidad de un cambio climático abrupto que incluirá la reducción de las corrientes oceánicas, como la corriente del golfo que calienta Europa y la modificación en los patronos de lluvia, como la estación de los monzones, fenómenos que afectarían la seguridad alimentaría de miles de millones de personas. Aunque los cultivos en algunas zonas podrían beneficiarse del cambio climático, lo más probable es que los efectos negativos del calentamiento sean predominantes.

Empecemos a crear conciencia. Las granjas sustentables elevan la calidad de la vida humana. El desarrollo rural incorpora la conservación de los ecosistemas -agua, suelo y bosques- y el manejo de los recursos forestales.

La tala indiscriminada contra los bosques y sobre la explotación del suelo y de los mares, están provocando grandes desórdenes climáticos y en la producción de los alimentos.

El desarrollo de la humanidad -implacable, desmesurado- ha propinado muchas y diversas complicaciones a medida que se crean o descubren nuevas y óptima forma para mejorar su vida. Al proteger la naturaleza podremos aprender a plantearnos los problemas con los que nos enfrentamos y cuidar este legado que nos regalo Dios que tan profundamente cada día hemos y seguimos alterando.

¡La Tierra es de todos... la Tierra somos nosotros!

101 años de Panamá América

 
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