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La tiranía de la pequeña minoría


En nuestro medio los nuevos grupos pluralistas del cuerpo político se dedican a una sola causa, que va desde la crítica de la deforestación, el aborto y la prostitución clandestina, hasta la consecución de propósitos únicos más que los numerosos o de carácter general. Su tarea casi nunca es lograr que se realice algo sino detener, impedir e inmovilizar acciones propuestas y en beneficios de las mayorías. Estos grupos organizados (Movimientos de masas) - que tuvieran un origen exitoso antes y durante la segunda Guerra Mundial - están de vuelta en el escenario político criollo de la región y su asidero se robustece donde imperan los sistemas bipartidistas. Se cree - según opiniones de quienes lo impulsan - que cada vez más domina el proceso político democrático en todas sus esferas.
Sobre este tema el escritor y pensador Búlgaro Sefardí Elías Canetti (Premio Nobel de Literatura, 1981), afirmó que el problema psicológico medular del siglo XX, no son los desórdenes emocionales del individuo, sino una nueva enfermedad degenerativa del cuerpo político, el cual llamó "el movimiento de masas". Nadie había estudiado a fondo la psicodinámica de la masa, ni podía explicar su comportamiento, ni cularlo. Canetti predice que el movimiento de masas - una corriente nueva del comportamiento humano será el fenómeno dominante del próximo siglo.
Cuando se habla de masas pensamos en enormes muchedumbres que andan en todas direcciones sin rumbo, sin liderazgo, sin compromisos. Según Peter. F Drucker, en una de sus últimas obras "Las Nuevas Realidades", "la masa política moderna se parece a la masa crítica de la física atómica." Es la cantidad mínima, sostiene el escritor estadounidense, que se necesita para producir un cambio máximo, lo que el físico llama un "Cambio de Estado". "La masa de la política moderna es como el cáncer masivo que domina el cuerpo humano aun cuando sólo pese una libra". Este es el concepto que se tiene de las minorías cuando encallan en la política y se enquistan en el afán del oportunismo.
En la política moderna el movimiento de masas es una minoría pequeña, que podría ir desde un 5% hasta un 10% del electorado. El plano nacional nuestro, no alcanza estos porcentajes; pero controla acciones y se divide el poder del Gobierno, con los bloques políticos de grandes membresías de militancias ideológicas. Un caso patético de esta situación se está dando en la Asamblea Legislativa, cuando un grupo totalmente huérfano de apoyo popular, logra -por su disciplina y organización hacia la consecución de una sola causa - romper con el tradicional patrón democrático, regido por la voluntad de las mayorías.
Estas minorías poco o nada es lo que harán por el bienestar común de las sociedades, ya que no se sienten comprometidos con nadie y sus lineamientos tampoco se dirigen hacia allá. Siempre sacarán provecho en el sector Gobierno y/o en la oposición y nunca arriesgarán ni perderán nada, tratarán por todos los medios de mantenerse cerca del poder con tal de salvaguardar sus intereses y status protagonistas.
Actualmente se pretende inscribir un partido político, con el concurso de seudodirigentes de grupos extinguidos. Craso error, primero porque los mismos fueron descalificados del escenario proselitista por impopulares; segundo, porque responden a diferentes líneas políticas, de sus financieros con diversos intereses creados y tercero, porque son minorías que no convocan a nadie y que por su naturaleza oportunista no podrán armonizar acciones con los programas concretos de interés social a favor de la mayoría. Seguirán siendo lo que siempre han sido, parte de la tiranía de la pequeña minoría.

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