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La tolerancia, camino de paz


"Desde Panamá, unidos en hermandad, todas las religiones oramos por la paz, hacia el nuevo milenio". Con este hermoso lema, Panamá se abre paso hacia el tercer milenio, buscando rumbos de una convivencia humana más solidaria y de mayor tolerancia religiosa. Así los que trabajamos por una cultura de paz, y promovemos el principio de la unidad de religiones, estamos de plácemes por tan importante evento histórico para nuestro país, en vísperas del tercer milenio y en ocasión del Jubileo.
La meta de la religión es abrir nuevas dimensiones de consciencias al hombre. Cuando esta renovación espiritual ocurre, se dice que es un segundo nacimiento. Esta transformación o vuelco del corazón, es lo que nos permite abrimos a los demás en espíritu de humildad y con plena consciencia de nuestra fragilidad humana. Ese flujo de amor a Dios, ese gozo interior, se manifiesta, entonces, exteriormente en servicio a la humanidad. De allí la aspiración de cada alma con sentido religioso de laborar por la meta de la Unidad.
La historia de la humanidad se encuentra en un punto crucial, donde la única esperanza para alcanzar la paz se cifra en un verdadero y sincero esfuerzo de cada grupo religioso por promover la unidad de la humanidad. A pesar de sus variados aspectos, las diversas religiones poseen una serie de elementos en común. Estos valores universales imperecederos, implantados en el corazón humano, nos dictan una regla de oro, pues exige no sólo la piedad externa sino, más importante aún, la transformación interior. Somos hijos de un mismo Ser Supremo, indistintamente de nuestro credo religioso o país de origen. Y, de acuerdo a nuestra formación espiritual, o como resultado de la misma, deberemos reconocer que es un mandato divino el promover el respeto y la amistad entre las gentes de todas las razas y religiones.
El amor de dios deberá ser una experiencia transformadora, que nos permita reconocer el potencial divino en cada alma humana. Ninguno que se considere religioso, deberá tolerar prácticas discriminatorias que sean contrarias a la solidaridad humana. Ninguna persona deberá sufrir cualquier forma de discriminación por causa de sus creencias religiosas, pues todas las religiones requieren del hombre el personificar los grandes principios universales en sus propias vidas, y alcanzar a sus otros hermanos con amor, tolerancia y respeto, adorando a un solo Padre Celestial es espíritu y verdad. Es por ello que los esfuerzos de las religiones no pueden ser subestimados, en su anhelo de cimentar la entrada del nuevo milenio con fraternidad, tolerancia, respeto y amistad. Nuestra cariñosa gratitud a los organizadores de este Primer Encuentro de Religiones de Panamá, que se llevó a cabo el martes 28 de diciembre, en el Gimnasio del Colegio Javier.

101 años de Panamá América

 
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