La tragedia del miedo
El miedo es un terrible tirano que amenaza la paz y la tranquilidad de nuestra mente y de nuestra alma, por ello, hay que echarlo fuera de nuestras vidas. El miedo es general en la actualidad; se ha extendido por todo el mundo; penetra en todas las capas sociales y profesionales. El miedo concierne a cada hombre en particular, pues se ha hecho presente en viejos y jóvenes, en ricos y pobres, y lo que es peor, el miedo interfiere en la salud mental y física del individuo. Desde el principio de la humanidad, el miedo ha sido una plaga y en nuestra época parece haber tomado partida en todos los aspectos de la vida: tenemos miedo a la guerra nuclear, a los asaltos, a las epidemias, a que se nos muera un ser querido, a perder dinero en el negocio, al castigo, a que nos deje nuestro cónyuge.
Ciertamente hay dos grandes defectos en la humanidad, dos grandes pecados: el odio y el temor. El odio empobrece al hombre, lo aniquila interiormente y lo hace un asesino espiritual de su prójimo, y el temor provoca grandes repercusiones fisiológicas. Vemos como en un momento de peligro real o imaginario, las 105 secreciones del cuerpo se alteran incluyendo la composición sanguínea, las rodillas tiemblan, el corazón se acelera, el raciocinio se paraliza inmediatamente, aparece el instinto y comienza a reinar en el ser humano. Igualmente, el hombre pierde la capacidad superior de seguir los dictados de la moral y de los principios, los nervios se alteran y surge como una inercia, una apatía hacia las cosas. Llega un momento en que el organismo no puede más y el hombre cae en una total indiferencia hacia lo que le rodea. En fin, el hombre derrocha una gran cantidad de energía al reaccionar al miedo.
Los niños que han experimentado miedo durante su infancia por padres sádicos que los maltrataban, llevan dentro de sí un miedo mezclado con rabia y con venganza. El miedo origina con el tiempo cólera y deseo de destruir.
La prensa en sus diferentes manifestaciones, muchas veces juega un papel importante al alimentar estos miedos, a través de noticias sensacionalistas. La gente busca en el periódico su ración diaria de temor para alimentar la mente, pues ya la tienen morbosa, alterada y no pueden vivir sin las malas noticias.
Hay quienes incluso, les encantan las películas con violencia exagerada. Lo peligroso de todo esto es que vamos perdiendo confianza en el bien, en el amor, creemos que lo único que existe es el mal y va teniéndose miedo a todo y a todos. Así va apareciendo la tensión nerviosa en el corazón de mucha gente. Pero hoy le decimos : !Hay más buenas noticias que malas! No esté buscando sólo las malas noticias.
El miedo es fatal; fabricamos miedo y compramos miedo en el cine y en la televisión, en nuestras conversaciones que giran en torno a cosas negativas; no hablamos de cosas positivas y cultivamos un miedo espantoso. El miedo es un tirano y hay que acabarlo, para ello, siga estos consejos :
1.Que sus conversaciones sean positivas. 2.Cultive pensamientos positivos. 3.Confíe en Dios que quiere cuidarnos en todo momento.4.Sepa que el mundo está en las manos de Dios y al final vencerá el bien. La victoria será del Señor.5.Comprenda que los medios de comunicación hacen sobresalir lo malo, pero hay mucho de bueno en el mundo. Hay más bien que mal.6.Intente practicar técnicas de relación que ayudan a liberar las tensiones de su cuerpo y de su mente. Cultive algún "pasatiempo" sano. Mantenga su mente ocupada.
Y recuerde, con el Señor usted puede vender sus miedos, porque con ¡El usted es...invencible!
Ciertamente hay dos grandes defectos en la humanidad, dos grandes pecados: el odio y el temor. El odio empobrece al hombre, lo aniquila interiormente y lo hace un asesino espiritual de su prójimo, y el temor provoca grandes repercusiones fisiológicas. Vemos como en un momento de peligro real o imaginario, las 105 secreciones del cuerpo se alteran incluyendo la composición sanguínea, las rodillas tiemblan, el corazón se acelera, el raciocinio se paraliza inmediatamente, aparece el instinto y comienza a reinar en el ser humano. Igualmente, el hombre pierde la capacidad superior de seguir los dictados de la moral y de los principios, los nervios se alteran y surge como una inercia, una apatía hacia las cosas. Llega un momento en que el organismo no puede más y el hombre cae en una total indiferencia hacia lo que le rodea. En fin, el hombre derrocha una gran cantidad de energía al reaccionar al miedo.
Los niños que han experimentado miedo durante su infancia por padres sádicos que los maltrataban, llevan dentro de sí un miedo mezclado con rabia y con venganza. El miedo origina con el tiempo cólera y deseo de destruir.
La prensa en sus diferentes manifestaciones, muchas veces juega un papel importante al alimentar estos miedos, a través de noticias sensacionalistas. La gente busca en el periódico su ración diaria de temor para alimentar la mente, pues ya la tienen morbosa, alterada y no pueden vivir sin las malas noticias.
Hay quienes incluso, les encantan las películas con violencia exagerada. Lo peligroso de todo esto es que vamos perdiendo confianza en el bien, en el amor, creemos que lo único que existe es el mal y va teniéndose miedo a todo y a todos. Así va apareciendo la tensión nerviosa en el corazón de mucha gente. Pero hoy le decimos : !Hay más buenas noticias que malas! No esté buscando sólo las malas noticias.
El miedo es fatal; fabricamos miedo y compramos miedo en el cine y en la televisión, en nuestras conversaciones que giran en torno a cosas negativas; no hablamos de cosas positivas y cultivamos un miedo espantoso. El miedo es un tirano y hay que acabarlo, para ello, siga estos consejos :
1.Que sus conversaciones sean positivas. 2.Cultive pensamientos positivos. 3.Confíe en Dios que quiere cuidarnos en todo momento.4.Sepa que el mundo está en las manos de Dios y al final vencerá el bien. La victoria será del Señor.5.Comprenda que los medios de comunicación hacen sobresalir lo malo, pero hay mucho de bueno en el mundo. Hay más bien que mal.6.Intente practicar técnicas de relación que ayudan a liberar las tensiones de su cuerpo y de su mente. Cultive algún "pasatiempo" sano. Mantenga su mente ocupada.
Y recuerde, con el Señor usted puede vender sus miedos, porque con ¡El usted es...invencible!