La transición
Luego del 3 de mayo, se inicia una etapa muy importante: la transición de gobierno.
Antes de la reforma constitucional de 2004, el nuevo gobierno accedía al poder el 1 de septiembre. Ahora será el 1 de julio. Es decir, siete semanas para iniciar el nuevo mandato, habida cuenta que la semana del 4 de mayo fue preparatoria de los equipos entrante y saliente.
La transición la inició Guillermo Endara en 1994 a favor del Presidente Electo Pérez Balladares. Pienso que fue ejemplar. La viví en primera fila, recuerdo. En lo que a mi responsabilidad tocaba, desde el día lunes siguiente a la elección, me reuní con Gabriel Lewis Galindo (Q.E.P.D.) y le dije, frente a los dos equipos de trabajo, que las puertas de la Cancillería estaban abiertas y que toda la información que necesitara, simplemente que me dijera para ponerla a su disposición. Sin renunciar a gobernar y a pesar de lo largo de esos cuatro meses cuando ya el presidente saliente vive la soledad del poder, se hizo bien. Cuando Gabriel llegó a su puesto, encontró encima del escritorio un informe mío de cuatro tomos informando de todos los antecedentes-que eran muchos- y de la situación presente de las relaciones de Panamá y de las iniciativas que quedaban pendientes por parte de la administración entrante.
Simplemente, Endara dejaba un gobierno que administró el Estado con grandes limitaciones, pero con decencia. Nadie tenía temor de nada y bajamos las escaleras del Palacio con la satisfacción del deber cumplido.
El presidente Torrijos y el presidente electo Martinelli han hecho lo propio. El tiempo es corto y hay mucho por hacer. Con respeto, recomiendo un equipo multidisciplinario que atienda los temas puntuales y básicos: finanzas públicas, incluida una especial atención a la ejecución presupuestaria del año en curso y la disponibilidad no comprometida de recursos para lo que queda del año fiscal; seguridad nacional integralmente entendida; situación de la política exterior con énfasis en la realidad del TPC con EE.UU. y lo relativo a la OECD y las presiones, si existen, en torno a la negociación y firma de un tratado de intercambio de información fiscal-ya el gobierno saliente no puede adelantar nada en ese sentido- y demás escenarios de integración, así como las gestiones políticas en el hemisferio, que se revisten de ciertas complejidades; la educación nacional y la realidad de la misma; salud pública y las medidas en adopción para prevenir la posible llegada de la gripe porcina que puede generar una crisis de salud preocupante; en fin, tópicos que formen parte de la principal agenda del Presidente Martinelli, sobre todo en sus primeros cien días. Ya el presupuesto y la obra de gobierno se armarán luego del 1 de julio con las riendas en la mano. Es vital para el nuevo equipo comprender dónde están y con qué disponen para el inicio de la nueva obra de gobierno.
La campaña política terminó. Atrás quedaron las giras y el proselitismo. Ahora, hay que prepararse para gobernar bien y dar inicio al gran cambio prometido. Nada más, pero tampoco nada menos.