La tristeza de la "Patria Nueva" (II)
La Patria está muy triste, pero aún espera que sus buenos hijos lleguen hasta el sacrificio, en una entrega total, para erradicar los intereses partidistas, las ambiciones, la deshonestidad, la corrupción, la violencia y todo aquello que ha dado margen a que Panamá, haya perdido ante el mundo su mejor imagen. La patria está triste y demanda urgente una lucha que sea capaz de devolver la fe y la credibilidad a un pueblo que ha sido defraudado por las promesas incumplidas de muchos gobernantes.
Y la tristeza de la patria dejará de ser cuando no haya hambre y pobreza extrema, cuando haya empleos y viviendas, caminos de penetración, educación de calidad, justicia efectiva y expedita; seguridad institucional y valores que dignifiquen al ser humano y oportunidades que permitan a los hombres y mujeres encontrar caminos hacia su verdadero desenvolvimiento integral.
Resulta una mentira hablar al pueblo de un Panamá mejor si no enfrentamos la crisis de valores que amenaza con derrumbar los cimientos de la nación; es una mentira hablar de progreso y bienestar de nuestras comunidades, si no nos proponemos acabar con los vicios y prácticas politiqueras que en toda época han frustrado las esperanzas de la república.
En un artículo que escribiéramos bajo el título "Por una Patria Nueva" en este diario, traíamos a colación señalamientos del Cardenal Oscar Rodríguez Madariaga, quien en magistral exposición ante fuerzas vivas del país manifestó: "Los políticos panameños pueden dar ejemplo a otras naciones si estrenan el servicio al bien común a que los llama el auténtico significado de la política". Basándose en la doctrina social de la Iglesia, manifestaba que no podemos construir la democracia sin demócratas, que deben ser formados, y es una responsabilidad de todos lograr que los partidos políticos, dentro de su plataforma, tengan como base la verdad, la justicia, la libertad, el amor, porque ello ayudará a construir la paz en nuestras naciones latinoamericanas para lograr, eficazmente, la eliminación de la pobreza.
El término "Patria Nueva" no debe ser retórico, debe entrañar la misma esencia de una nación que, como Panamá, está en espera de las mejores ideas, del trabajo constructivo de sus más capaces hijos, a fin de seguir adelante. Es una voz de alerta para que políticos, empresarios, trabajadores, instituciones y la sociedad civil, se dispongan pronto a rescatar los valores perdidos, a trabajara incansablemente por un país en donde la honestidad, la solidaridad, la responsabilidad, la transparencia, el bien común y el espíritu patriótico, sean el sello que adorne las actuaciones de todos los que tenemos el compromiso de salvaguardar los intereses sagrados del país. Es nuestro máximo compromiso.
Panamá requiere de hombres y mujeres que desde la Presidencia de la República, desde la Corte Suprema de Justicia, desde la Asamblea Nacional, de las gobernaciones, alcaldías, corregimientos y de la sociedad civil, se propongan, con profunda fe en la democracia, en la libertad y en la justicia social, adecentar las instituciones para hacer de ellas baluartes de honestidad, capacidad y trabajo constructivo.
La Patria Nueva marcará el inicio hacia el encuentro de un futuro promisorio para los ciudadanos de esta tierra bendecida por la mano de Dios.
Fue entonces cuando contactamos al MOP, en donde se nos informó que anteriormente la institución tenía cartas en el asunto; sin embargo, en la actulidad es responsabilidad de la ATTT.
En la ATTT, también tuvieron una respuesta limitada.
Aseguraron que sólo les compete la colocación de señales verticales y horizontales, mas no ponerle el nombre a las avenidas.
Lo cierto es que esta confusión interinstitucional está perjudicando la imagen del país, en cuanto al turismo se refiere, porque los letreros de algunas calles permanecen en pésimo estado.
Panamá América hizo un recorrido precisamente para conocer el estado de las nomenclaturas.
Durante el recorrido, José Sánchez, un transeúnte, comentó que no sólo le preocupa la condición de los letreros, sino también que gran parte de ellos son "muy pequeños e ilegibles".
Ese fue el caso de los que están ubicados en la Aavenida Cuba y Perú.
Una situación similar se observó en vía Argentina. La nomenclatura estaba doblada e incluso, un poco borrosa.
Cuentan los vecinos del área que el letrero ha estado así desde hace mucho tiempo y nadie se ha preocupado por darle mantenimiento.
Uno de los aspectos de los que pudo percatarse este diario durante el recorrido fue que las nomenclaturas de las calles principales del área metropolitana han sido reemplazadas como "por arte de magia".
La sustitución consiste en la colocación de unos letreros grandes en donde se encuentra el nombre de la calle y la dirección que hay que seguir para llegar a la avenida.
En ese sentido, el clamor popular en varios de los puntos visitados es que los letreros y señalizaciones son parte fundamental en el desarrollo de un país.
Lo que ocurre es que sirven de orientación a los turistas y por tanto, deben estar en excelentes condiciones.
Y la tristeza de la patria dejará de ser cuando no haya hambre y pobreza extrema, cuando haya empleos y viviendas, caminos de penetración, educación de calidad, justicia efectiva y expedita; seguridad institucional y valores que dignifiquen al ser humano y oportunidades que permitan a los hombres y mujeres encontrar caminos hacia su verdadero desenvolvimiento integral.
Resulta una mentira hablar al pueblo de un Panamá mejor si no enfrentamos la crisis de valores que amenaza con derrumbar los cimientos de la nación; es una mentira hablar de progreso y bienestar de nuestras comunidades, si no nos proponemos acabar con los vicios y prácticas politiqueras que en toda época han frustrado las esperanzas de la república.
En un artículo que escribiéramos bajo el título "Por una Patria Nueva" en este diario, traíamos a colación señalamientos del Cardenal Oscar Rodríguez Madariaga, quien en magistral exposición ante fuerzas vivas del país manifestó: "Los políticos panameños pueden dar ejemplo a otras naciones si estrenan el servicio al bien común a que los llama el auténtico significado de la política". Basándose en la doctrina social de la Iglesia, manifestaba que no podemos construir la democracia sin demócratas, que deben ser formados, y es una responsabilidad de todos lograr que los partidos políticos, dentro de su plataforma, tengan como base la verdad, la justicia, la libertad, el amor, porque ello ayudará a construir la paz en nuestras naciones latinoamericanas para lograr, eficazmente, la eliminación de la pobreza.
El término "Patria Nueva" no debe ser retórico, debe entrañar la misma esencia de una nación que, como Panamá, está en espera de las mejores ideas, del trabajo constructivo de sus más capaces hijos, a fin de seguir adelante. Es una voz de alerta para que políticos, empresarios, trabajadores, instituciones y la sociedad civil, se dispongan pronto a rescatar los valores perdidos, a trabajara incansablemente por un país en donde la honestidad, la solidaridad, la responsabilidad, la transparencia, el bien común y el espíritu patriótico, sean el sello que adorne las actuaciones de todos los que tenemos el compromiso de salvaguardar los intereses sagrados del país. Es nuestro máximo compromiso.
Panamá requiere de hombres y mujeres que desde la Presidencia de la República, desde la Corte Suprema de Justicia, desde la Asamblea Nacional, de las gobernaciones, alcaldías, corregimientos y de la sociedad civil, se propongan, con profunda fe en la democracia, en la libertad y en la justicia social, adecentar las instituciones para hacer de ellas baluartes de honestidad, capacidad y trabajo constructivo.
La Patria Nueva marcará el inicio hacia el encuentro de un futuro promisorio para los ciudadanos de esta tierra bendecida por la mano de Dios.
Fue entonces cuando contactamos al MOP, en donde se nos informó que anteriormente la institución tenía cartas en el asunto; sin embargo, en la actulidad es responsabilidad de la ATTT.
En la ATTT, también tuvieron una respuesta limitada.
Aseguraron que sólo les compete la colocación de señales verticales y horizontales, mas no ponerle el nombre a las avenidas.
Lo cierto es que esta confusión interinstitucional está perjudicando la imagen del país, en cuanto al turismo se refiere, porque los letreros de algunas calles permanecen en pésimo estado.
Panamá América hizo un recorrido precisamente para conocer el estado de las nomenclaturas.
Durante el recorrido, José Sánchez, un transeúnte, comentó que no sólo le preocupa la condición de los letreros, sino también que gran parte de ellos son "muy pequeños e ilegibles".
Ese fue el caso de los que están ubicados en la Aavenida Cuba y Perú.
Una situación similar se observó en vía Argentina. La nomenclatura estaba doblada e incluso, un poco borrosa.
Cuentan los vecinos del área que el letrero ha estado así desde hace mucho tiempo y nadie se ha preocupado por darle mantenimiento.
Uno de los aspectos de los que pudo percatarse este diario durante el recorrido fue que las nomenclaturas de las calles principales del área metropolitana han sido reemplazadas como "por arte de magia".
La sustitución consiste en la colocación de unos letreros grandes en donde se encuentra el nombre de la calle y la dirección que hay que seguir para llegar a la avenida.
En ese sentido, el clamor popular en varios de los puntos visitados es que los letreros y señalizaciones son parte fundamental en el desarrollo de un país.
Lo que ocurre es que sirven de orientación a los turistas y por tanto, deben estar en excelentes condiciones.