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La única causa viable y justa es la Humanidad


Hace algún tiempo recibí una carta de un amigo que estudia en Alemania en respuesta a un correo que le había enviado en donde aparecían los tres reyes magos imposibilitados de llegar a donde naciera Jesús porque han construido un muro que separa Palestina e Israel. Él sostenía que, aunque está en contra de muros que separen a la gente, es una situación que los árabes se merecen.
Hablar sobre las tensas relaciones entre palestinos y judíos es algo muy delicado por lo que me gustaría partir de un punto base: palestinos e israelitas son hermanos, el ser ambos semitas va mucho más allá de las denominaciones singulares que como pueblo o religión sustenten ciertos grupos; ambos tienen igual derecho a vivir en paz en el mismo terruño, pues sus raíces, su amor y su esencia nacen de la misma tierra. Los judíos como pueblo son admirables y pese a las adversidades se han mantenido unidos preservando su cultura.
Sí es cierto que el Holocausto es uno de los horrores más grandes de la historia de la humanidad, pero no puedo dejar de pensar en otros: en el genocidio cometido contra los aborígenes cuando los españoles llegaron a América; en la barbarie contra los negros traídos para ser esclavos; en los ajusticiamientos cometidos por Franco en España durante y después de la Guerra Civil; en el terror y los desmanes de las dictaduras militares de América Latina; y en los que sin duda cometieron los extremistas judíos contra el pueblo palestino. El peligro real para todos nosotros es el fanatismo (en cualquier forma que se presente). Por eso, es realmente importante tener en cuenta que el común de la población árabe no tiene por qué ser juzgada y señalada por lo que hacen los extremistas musulmanes, lo mismo aplica para el pueblo judío.
Las cosas no en son en blanco y negro; la gran cantidad de matices que hay entre ambos colores es infinita. Los tiempos de las revoluciones utópicas son tiempos que quedaron en el pasado, la única causa viable y justa en estos días es la Humanidad. Es crear un entorno en que se respeten las ideologías por distintas que parezcan; es procurar que la gente pueda proveerse de lo necesario para vivir; es no limitarle su libertad; es procurar que ciertos sectores no hagan guerras sólo para darle un empujón a la economía y para darse banquete con el petróleo ajeno; es evitar dictaduras, no sólo las militares sino también las civiles; es luchar porque las religiones no dividan, pues la fe sólo debe unir. En fin, no importa si es Alá, Yahvé, Jehová o si no se le quiere llamar Dios y me refiero con estos últimos, estrictamente a las personas sin-dios pero que creen en la humanidad, en el amor, en el poder que tiene el ser humano de realizar muchas cosas poniendo sólo el infinito como límite; no así a los que no creen en nada, a estos últimos acérrimos escépticos realmente no los entiendo, me dan pesar.
Estoy convencida de que hay algo que es superior a nuestro entendimiento, algo que no está en confrontación con la razón, pero simplemente no me gusta etiquetarlo. Prefiero sentirlo y vivirlo cuando amanece o cuando hay una hermosa luna llena; cuando ves florecer o marchitar una flor; cuando en el Colegio Javier me enviaron de servicio social a Veraguas como alfabetizadora y vi a mi alumno más anciano escribir su nombre y llorar de alegría; cuando murió mi abuelita; cuando veo a mi madre y siento ternura y un amor infinito; cuando he estado lejos de mi patria y me duele el pecho de la añoranza; cuando he sentido que se me desgarra el corazón por un amor destinado a perecer y cuando vuelve súbitamente un nuevo amor por la persona que menos esperabas. Prefiero creer que abundan más los David que los Goliat; en la humanidad más allá de sus errores porque solo la fuerte determinación de practicar la tolerancia como forma de vida, hará viable la construcción un mundo mejor.
(alamar91@yahoo.com)
Tras decurrir 60 días desde que la Comisión Especial entregó ese informe a García de Paredes, las sanciones impuestas no sólo son ridículas, sino que reflejan los resultados de la manipulación para favorecer a los delincuentes y la triste realidad del quiénes y cómo se dirige la casa que debe ser: "conciencia crítica de la nación".
De allí la razón de que en realidad el único más o menos sancionado sea el beneficiado del acto delictivo y eso gracias al hastio y objetividad de varios decanos quienes se opusieron tenazmente a una simple amonestación escrita que recomendó la Comisión de Disciplina.
Pero para la autora de todos los ilícitos descubiertos no ha habido sanción alguna. La separación del cargo de Secretaria General es algo exento de la más mínima penalización, aparte de que el Rector de la Universidad de Panamá es quien nombra y remueve al o a la ocupante de esa posición sin que para ello requiera recomendación u opinión del Consejo Académico, órgano de gobierno universitario desprovisto de atribuciones legales para ese respecto. Lo que si es competencia de ese órgano es la de adoptar medidas disciplinarias para profesores y estudiantes.
Lo que corresponde conforme al Estatuto, artículo 155 literal c-, es la expulsión de Onfala Lopez de De Bello como profesora de la Universidad de Panamá; "Por incurrir en faltas particularmente graves de probidad y honradez".
¿Cúal será la razón por la que el rector Gustavo García de Paredes en todo su proceder y contradicciones en cuanto a las declaraciones del caso de los diplomas de Alcázar pareciera querer ocultar la comisión del delito gravísimo y proteger a Humberto Alcázar y sobre todo, a Onfala de De Bello, subsecretaria general en su administración 1997-2000 y titular en la posición superior en la rectoría que él inició en octubre de 2003? ¿Por qué será?
Como ciudadano y universitario tengo la esperanza en que la Procuraduría General de la Nación agilice la investigación, cosa que no les facilite a los autores del delito en la universidad la impunidad necesaria para ocultar pruebas y mantener un clima de persecución. Es necesario que se proceda a pedir la separación de Gustavo García de Paredes como rector de la Universidad. Al que debe indagársele por encubrimiento, ya que conocía del hecho y si algo ha sucedido, es por la denuncia y no por la gestión de él como asegura.
La orden o solicitud de separación de la Prof. Onfala de De Bello debió ser instruida por el Ministerio Público ello hubiese evitado todas las artimañas del Rector, su consejero jurídico y el resto de la camarilla.

101 años de Panamá América

 
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