La Universidad Antipedagógica
La Universidad de Panamá fue conceptualizada por el Dr. Harmodio Arias como un centro de liberación. De liberación del colonialismo y de liberación de la ignorancia. Culminada la lucha por la panameñización del Canal y la eliminación de la Zona del Canal, todavía hay mucha ignorancia contra la cual luchar. Lamentablemente, la Universidad que debía ofrecer luz a la sociedad para liberarse del atraso, es hoy en día el epítome del oscurantismo académico, y de la persecución a quienes tengan ideas diferentes a las del establecimiento. En cualquier sociedad civilizada, los estudiantes y docentes estarían celebrando que se establezca en Panamá una universidad especializada en pedagogía. No solo porque les brindaría nuevas opciones de estudio, sino también de carrera profesional y, sobre todo, porque está demostrado que las universidades de más de cinco mil estudiantes son ineficientes y de menor calidad que las universidades que no superan esa matrícula.
Para desazón de los que tenemos esperanza en la educación como herramienta de liberación y de combate a la pobreza, la pobreza académica de la Universidad de Panamá se evidencia con un ridículo movimiento para obstruir la creación de una Universidad Pedagógica en Panamá. Es más que evidente -por lo vacío y absurdo de los argumentos esgrimidos- que lo que hay detrás es el afán de mantener el presupuesto de la Facultad de Educación y la capacidad de nombramientos, en manos de las actuales autoridades universitarias. Es claro que oponerse ciegamente a la creación de una Universidad Pedagógica es un acto de lesa humanidad, sobre todo en un país en donde la educación pública, más que una herramienta, parece ser una tara social. La conducta de estos irresponsables no debe arredrar a los diputados, sino estimularlos a rechazar la andanada de las fuerzas antipedagógicas.