La Universidad joven
Nunca vemos en los titulares de los periódicos a los dirigentes de la Universidad de Panamá hablando sobre la problemática del medio ambiente o el combate a la pobreza; en su lugar, sus directivos recorren los medios de comunicación mostrándose más preocupados por mantener sus puestos que en llevar adelante la sagrada misión que nuestra sociedad ha puesto en sus manos. Hemos financiado su presupuesto millonario con el esfuerzo de todos, colocamos en ella a los hombres y mujeres más capaces, y les encomendamos la delicada tarea de educar a nuestros profesionales, y de orientar a nuestra sociedad. En su lugar tenemos una rosca de funcionarios atrincherados en posiciones inamovibles que cierran el paso a una nueva generación de gente con ideas frescas. Este es el momento del liderazgo de la gente joven, que traiga la nueva cultura de responsabilidad social sin los vicios políticos de figuras que han provocado los males que hoy vivimos en nuestro desarrollo como Nación. Le corresponde a la experiencia acompañar estos procesos, pero no llevar la responsabilidad en el manejo de un mundo nuevo que le resulta extraño. La Universidad de Panamá no merece el destino al que está siendo arrastrada; y los panameños, por su parte, no merecen que su primera casa de estudios se pierda en el momento en que más la necesitan para la tarea de encontrar un camino al desarrollo con justicia y paz.