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La universidad responsable


Ante la virtual elección de un nuevo Rector de la Universidad de Panamá, otra nota distintiva: la responsabilidad de las universidades no puede limitarse a la educación, ya sea en su sentido amplio de preparar a la juventud para desempeñar funciones de liderazgo social y cultural o en su sentido más estrecho de preparar profesionales y técnicos. En Panamá, país que lucha por desarrollarse y que está experimentando un cambio social rápido, las universidades encarnan demandas sin precedentes en la experiencia de las universidades de los países industrializados de ingresos altos. Deben tratar de interpretar los procesos de cambio a través de la investigación social y económica, asimilar un nivel elevado de ciencia y tecnología en rápida evolución y adaptarlo a las necesidades del país, participar activamente en la planificación del desarrollo y ayudar a la sociedad en su conjunto a comprender mejor lo que está sucediendo, a través de actividades de extensión, publicaciones, etc.
Los problemas universitarios han de resolverlos, fundamentalmente, quienes integran la comunidad universitaria, de modo especial dentro de ella misma los investidos de legítima autoridad o los que en ella ejercen funciones variadas de acuerdo con los diversos niveles que la componen, y de manera señalada quienes quieren a la Universidad, quienes aspiran a que sea la mejor expresión de la vida nacional y a que represente, en el más alto nivel, una institución eficaz, armónica, constructiva dentro de su ordenamiento jurídico.
Al hacer marchar la institución universitaria, no se está enfocando tan sólo la formación de profesionales y técnicos, sino la de hombres y mujeres que sean capaces de elevar su pensamiento a las alturas fundamentales, de donde parte toda la verdad y todo el progreso; y hombres y mujeres con sensibilidad social, capaces de conocer, de interpretar y de servir a las realidades inherentes a nuestra propia vida.
La República es soberana, ella es la que resume la existencia misma de la comunidad nacional y la expresión de la voluntad popular. La Universidad es autónoma como lo es el Municipio, y en grado menor son otros institutos creados por decisión del Estado. En consecuencia, no hay en Panamá autonomía que pueda presentarse segregada del imperio de las leyes del país, de la jurisdicción de los magistrados de la República, de la obligación de acatar y respetar las instituciones y el gobierno legítimamente existente en la Nación.
Que se recuerde que en la libre confrontación de las ideas está la base y fundamento del progreso y de la institución universitaria, que se eduque en todos los participantes de la universidad el respeto por todas las ideas, la convicción de que ellas no pueden combatirse sino con ideas y de que la forma de presión o violencia que cierre la voz a quienes tengan algo que decir es la negación misma de la institución universitaria.
Una de las preocupaciones principales de Panamá (como de muchos países latinoamericanos) es encontrar la manera de integrar y coordinar sus universidades en el plano nacional. Una gran variedad de motivos y presiones lleva a la proliferación de nuevas universidades, proceso que se perpetúa. Cada provincia está ansiosa de tener una universidad simplemente porque otras la tienen, sin considerar la necesidad de distribuir los recursos disponibles en forma racional a través del país, y de mantener le enseñanza en un nivel razonablemente elevado.
Sería prematuro predecir el resultado de este proceso. Pero al parecer, de una parte ayudará con un costo muy alto a extender la educación superior (en muchos casos será en realidad un nivel más alto de educación secundaria), pero de otro lado contribuirá a que el valor de los títulos obtenidos varíen conforme a la universidad que los otorgue.
Finalmente, hay que decirlo con claridad meridiana, los prolongados períodos de pugna han debilitado la capacidad de las universidades para desempeñar sus funciones básicas de educación e investigación. Especialmente nefasto es el hecho de que los resultados de la planificación de las universidades no han mejorado en sus aspectos técnicos ni en su capacidad para enfrentar los problemas más polémicos y aclarar las opciones entre las cuales se debe decidir.
(mguillen@defensoriadelpueblo.gob.pa)

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