La Universidad y su Compromiso Social
Profundos y de magnitud incalculable son los problemas que enfrentan las sociedades humanas en el mundo. Panamá no escapa de los embates y las proyecciones de las dificultades futuras deben ponernos a la ofensiva. Las crisis económicas, con sus efectos negativos en la calidad de vida de la población; los estragos de la naturaleza, no ajenos al calentamiento global; los virus con resultados lamentable para la salud de nuestra gente; los conflictos sociales con el preocupante incremento de la criminalidad; en fin, convulsión total es lo que respiramos en los albores del nuevo siglo.
En un panorama tétrico, como el que dibujamos, hay que inaugurar nuevos compromisos en la búsqueda de respuestas. Una de las instituciones, que por su naturaleza y experiencia –cumple 75 años, está llamada a expandir su compromiso social es precisamente la Universidad de Panamá. En ella encontramos la intelectualidad, las ciencias del conocimiento en todas sus expresiones, para generar alternativas viables a los problemas aludidos. Pero no se trata solo de proponer eficaces alternativas, este es un primer paso; debe tomarse en cuenta, por quienes administran el poder, lo que hace y puede seguir haciendo la Universidad.
El compromiso social al que aludimos debe materializarse en principios básicos. Necesitamos una Universidad al servicio de la Nación; al servicio de su pueblo. Quienes son los actores, docentes, investigadores y autoridades, deben interpretar en la juventud estudiosa el soporte del progreso de la patria. En las tareas cotidianas de la enseñanza, en la investigación como instrumento para generar resultados, en la extensión para llegar a las comunidades, deben estar acoplado con la visión de reforzar el sentido de compromiso con el bien común lo que ya de por sí es una loable contribución.
Una Universidad comprometida y renovada para afrontar con liderazgo los desafíos del siglo XXI. Este es un requerimiento urgente. La existencia de una universidad abierta a todos los sectores sociales es una realidad gracias al pueblo panameño, principal inversionista de esta obra nacional. Por ello, educar integralmente a los panameños, se corresponde con el de fortalecer los espacios de oportunidades para el progreso intelectual de la nación. Y con esto se retribuye a ese pueblo. El compromiso social universitario debe asumir con responsabilidad las tareas que ayuden a superar aquellos conflictos y para esto, hay que contar con los recursos suficientes de manera que el producto generado sea el que el país exige.
La Casa de Méndez Pereira, que con sus virtudes y limitaciones alcanza su boda de diamante, debe ser el baluarte de las oportunidades para nuestras juventudes esperanzadas en un Panamá fortalecido a través de la educación superior. Ahora que en el 2010 arribamos a los setenta y cinco años reclamemos una Universidad a la vanguardia en los temas nacionales y que sustancia su liderazgo en la solución de los problemas que afronta la nación.
* Ex Diputado de la República.