default

La venta del agua del Chagras


EL AGUA ES VITAL para el Canal de Panamá. Es el motor que provee la energía para toda la operación. Por su importancia, la Autoridad del Canal ha establecido un complejo sistema de control y manejo de la misma que incluye una amplia red de estaciones hidrometeorológicas, una estación de radiosondeo atmosférico, operación de un radar meteorlógico, operación de un puerto de imágenes satelitales y un programa de control de inundaciones. El sistema es complementado por programas de mantenimiento de presas y vertederos, constante aforo de los ríos del sistema, muestreo de sedimentos en los lagos, control de calidad del agua y control de contaminación y vegetación acuática. La ley que creó la Autoridad del Canal le otorga la responsabilidad del uso y mantenimiento de las cuencas que rodean al Canal.
Mientras el Canal era operado por los Estados Unidos, se promovió el concepto de que Panamá debería ser compensado económicamente por el agua. Aparentemente, todavía hay quienes piensan que los usuarios deberían pagar por ella. En mi opinión, este concepto se volvió obsoleto con la implementación del Tratado Torrijos-Carter. Con el peaje, el usuario cubre el costo del control y manejo del agua, ya que este forma parte de los costos de operación, mantenimiento y modernización del Canal. El peaje incluye una prima por tonelada transitada que se transfiere directamente al Tesoro Nacional que constituye, para los efectos prácticos, las ganancias que se reciben de un Canal que actualmente funciona como una actividad lucrativa. El agua tiene valor para la operación y se paga por ella con ganancia considerable.
El año fiscal anterior, los ingresos del Canal fueron de 1.2 billones de dólares. De esto, el Tesoro Nacional recibió en concepto de pago por tonelada transitada $191 millones, en concepto de sevicios públicos $29 millones y en excedentes $268 millones. Es decir que Panamá recibió en forma directa $488 millones de dólares, una cifra que supera el 40% del ingreso total. No hay negocio en el mundo que tenga un rendimiento tan alto.
El gobernante es responsable del uso juicioso de estos fondos y por convertirlos en salud, educación y desarrollo, respondiendo con ello a un pueblo que siente que no recibe los beneficios que espera del Canal.
Además de los ingresos directos por la operación, existen beneficios indirectos importantes que resultan de actividades promovidas por la presencia del Canal. Actividades como la operación de los puertos, el abastecimiento de naves, las agencias navieras o los abogados, contribuyen a la economía nacional con algo más del 25% del PBI.
En último término, la operación del Canal se reduce a la "venta" del agua del Chagres, un negocio extraordinariamente rentable. Sin embargo, este es un negocio ya maduro que rápidamente se acerca a un techo, lo que ocurrirá en la próxima década. Todo negocio para que mantenga su vigencia debe ser revitalizado. No hacerlo es condenarlo a la obsolecencia o, peor aún, arriesgarlo a morir. La alternativa para que esto no ocurra es la expansión.
¿Habrá agua para la operación de un Canal ampliado? Al respecto vale la pena rescatar conceptos emitidos por Fancisco Míguez, coordinador del Plan Maestro, en un artículo en el boletín El Faro. Allí plantea lo delicado que es decidir el tamaño de las nuevas esclusas. No pueden ser más grande que el tamaño de los buques relevantes que utilizarían la ruta porque se incurriría en una inversión excesiva, provocando, innecesariamente, mayor consumo de agua. Y añade: "La ACP analiza entonces dimensiones de esclusas para los buques que hagan más eficiente y competitivo al Canal en aquellos segmentos de mercado crecientes que serán relevantes para la ruta por Panamá en el futuro. Cada tránsito de estas esclusas pospanamax podría llevar el doble de capacidad de carga que en la esclusa actual. En términos de utilización de agua, una esclusa pospanamax, dotada de un sistema de tinas para ahorro de agua, utilizaría 7% menos agua que lo que utilizan las actuales. Una esclusa más grande, al permitir que transite mayor volumen de carga con menos tránsitos, hace que el Canal sea más eficiente en términos de uso de recursos y agua por volumen de carga transitada". En palabras simples, la revitalización del negocio resutaría en mayores ingresos con menos utilización del recurso agua.
El agua del Chagres es un don con el que Panamá ha sido bendecido. Actualmente, el beneficio que rinde la "venta" de esa agua es extraordinario. Lo que la Autoridad del Canal de Panamá plantea con la expansión es lograr que ese beneficio se multiplique para que, bien administrado, llegue a aquellos sectores que aún no reciben lo que de la panameñización del Canal se espera. Esta es una decisión de negocio inteligente que debería ser apoyada por todos ya que, al final, seremos nosotros los directamente beneficiados. Pero nadie debe llamarse a engaño: un crecimiento vigoroso y una mejor distribución de la riqueza no es algo que ocurrirá con la sola expansión del canal. Eso algo que, apoyados en ella, tendremos que construir con el concenso, trabajo y aporte de todos.

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América