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La verdad


Hay dos caras con las que muchos panameños ven el futuro de Panamá en este momento tanto en el área política como en la económica, y los que se dedican a presentar predicciones encuentran justificadas razones para sustentar cada una de ellas. La época se presta para el análisis porque dentro del marco de un nuevo siglo estrenamos un nuevo gobierno, y a la vez ampliamos nuestras fronteras con la entrega del canal y de las áreas revertidas.
Encontramos economistas muy pesimistas que anuncian problemas en el crecimiento del Producto Interno Bruto debido, principalmente, al alza en el precio del petróleo y a los mayores índices de inflación que afectan otras economías vinculadas a la nuestra, así como al aumento de la electricidad y al retiro de las bases militares imponiendo una pesada carga sobre el dinamismo económico, todo ello agravado por la ausencia de una política económica de parte del Gobierno Nacional. Otros, sin embargo, vaticinan buenos resultados fundamentándose en la mejoría que comienza a detectarse en economías como la venezolana y la colombiana, y en las oportunidades de inversión que ofrecen las áreas revertidas, los puertos y el turismo, todo ello alimentado por gobernantes preocupados por la realidad social que afecta a la mayoría de los panameños.
En lo político tenemos defensores de la actual división que reparte el poder entre partidos de gobierno y oposición, alegando que este balance sirve para imprimirle prudencia a las decisiones gubernamentales, y detractores que señalan la falta de unidad nacional para tratar importantes temas de Estado, postergando la solución de graves problemas sociales por las frecuentes peleas entre grupos. De uno y otro lado se sostiene con vehemencia cada posición, presentando una imagen ambivalente que define dos países diferentes, uno próspero y armónico y el otro pobre e ingobernable.
Lamentablemente no hay muchas voces objetivas que se atrevan a defender lo bueno y a criticar lo malo. Esa tercera fuerza no comprometida con un sectarismo ideológico o político tiene un ejército numeroso pero silencioso y generalmente pasivo, y necesita de un apoyo para que participe en el debate de la cosa pública concediéndole mayor peso al fiel de la balanza.
En medio de este escenario de contradicciones, nuestra posición como medio de comunicación serio y responsable, es informar a la comunidad cumpliendo la misión que nos hemos impuesto desde hace 75 años. En ese trabajo no adoptamos posición partidista alguna a pesar de que optimistas y pesimistas quieran vincularnos con su grupo cuando la opinión editorial les beneficia, o con el contrario, cuando no es así. En ambos casos cumplimos con nuestro deber de publicar "la verdad que otros ocultan".


101 años de Panamá América

 
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