La verdad del arroz importado
Este diario tuvo acceso a fuentes plenamente confiables, estrechamente vinculadas a la importación, molienda, empaque y comercialización de arroz, lo que fue necesario para aclarar dudas surgidas a raíz de las denuncias sobre la presencia de hongos en el grano recientemente importado desde Norteamérica.
La autorización para la compra se basa en la posible escasez del grano en el mercado nacional, a causa de una insuficiente producción, ocasionada por el Fenómeno del Niño. Sin embargo, el volumen del embarque contratado de dos millones de quintales, se decidió sin ninguna base científica, esto es, sin haberse hecho un inventario previo y completo a nivel nacional.
Como resultado de lo anterior, los productores locales tendrán dificultades para colocar la cosecha nacional hasta 1999, cuando se agoten las existencias del arroz importado. Los molineros son quienes compran, pilan, empacan y venden el producto a los supermercados y tiendas. Y ellos no pueden comprar más de lo que pueden procesar y almacenar. Por el momento están copados de grano foráneo.
Cierto que compran la producción nacional, pero no al mejor precio. Por el quintal extranjero en cáscara el molinero paga B/.15 y por el nacional entre B/.8 y B/.12, dependiendo de su rendimiento y calidad, que este año no ha sido bueno.
La importación fue ganada por comercios nacionales aliados a los suministradores norteamericanos. Entre los nombres locales figuran Virzi, Martinelli y Capriles, cuya ganancia en el negocio se estima razonable. Pero la cantidad de dos millones de quintales es excesiva y el momento en que llegaron los primeros embarques, noviembre, en plena cosecha local, fue inconveniente para los productores.
Lo ideal es que ellos llegaran en enero o febrero a medida que se necesitaran, prorrateándolos entre los 53 molineros en cuotas justas, dependiendo de la capacidad de molienda de cada cual y de la cantidad de arroz local que compre cada uno.
El arroz importado se estima excelente, al igual que el nacional; sólo que el factor climático afectó su calidad, razón por la cual hay que mezclarlo para que tenga salida. El hongo está presente en la cáscara y se elimina con la molienda y pulido del grano. No daña la salud humana y es controlable con fungicidas.
Cierto que se aguacha, se pega y no crece recién cosechado, requiriendo al menos dos meses de reposo, pero no tiene ninguna relación aparente con el hongo.
Para el 2000 cuando los aranceles del arroz bajen del actual 60% a 30%, los productores nacionales sólo podrán competir si los precios internacionales se mantienen altos, como ahora. La tendencia actual es alcista. El arroz de Oriente es baratísimo, pero su calidad es inferior a nuestro gusto y nos expone a plagas desconocidas en nuestro medio.
La autorización para la compra se basa en la posible escasez del grano en el mercado nacional, a causa de una insuficiente producción, ocasionada por el Fenómeno del Niño. Sin embargo, el volumen del embarque contratado de dos millones de quintales, se decidió sin ninguna base científica, esto es, sin haberse hecho un inventario previo y completo a nivel nacional.
Como resultado de lo anterior, los productores locales tendrán dificultades para colocar la cosecha nacional hasta 1999, cuando se agoten las existencias del arroz importado. Los molineros son quienes compran, pilan, empacan y venden el producto a los supermercados y tiendas. Y ellos no pueden comprar más de lo que pueden procesar y almacenar. Por el momento están copados de grano foráneo.
Cierto que compran la producción nacional, pero no al mejor precio. Por el quintal extranjero en cáscara el molinero paga B/.15 y por el nacional entre B/.8 y B/.12, dependiendo de su rendimiento y calidad, que este año no ha sido bueno.
La importación fue ganada por comercios nacionales aliados a los suministradores norteamericanos. Entre los nombres locales figuran Virzi, Martinelli y Capriles, cuya ganancia en el negocio se estima razonable. Pero la cantidad de dos millones de quintales es excesiva y el momento en que llegaron los primeros embarques, noviembre, en plena cosecha local, fue inconveniente para los productores.
Lo ideal es que ellos llegaran en enero o febrero a medida que se necesitaran, prorrateándolos entre los 53 molineros en cuotas justas, dependiendo de la capacidad de molienda de cada cual y de la cantidad de arroz local que compre cada uno.
El arroz importado se estima excelente, al igual que el nacional; sólo que el factor climático afectó su calidad, razón por la cual hay que mezclarlo para que tenga salida. El hongo está presente en la cáscara y se elimina con la molienda y pulido del grano. No daña la salud humana y es controlable con fungicidas.
Cierto que se aguacha, se pega y no crece recién cosechado, requiriendo al menos dos meses de reposo, pero no tiene ninguna relación aparente con el hongo.
Para el 2000 cuando los aranceles del arroz bajen del actual 60% a 30%, los productores nacionales sólo podrán competir si los precios internacionales se mantienen altos, como ahora. La tendencia actual es alcista. El arroz de Oriente es baratísimo, pero su calidad es inferior a nuestro gusto y nos expone a plagas desconocidas en nuestro medio.