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La verdad del sistema eléctrico nacional


Mucho se ha estado escribiendo en los periódicos últimamente sobre el futuro de la energía eléctrica en Panamá, las nuevas concesiones y nuevas plantas eléctricas que se van a instalar, pero nadie realmente ha profundizado sobre la situación panameña hoy día.
Si bien es cierto que el Ente Regulador de los Servicios Públicos (ERSP) ha otorgado una serie de concesiones para el desarrollo de plantas hidroeléctricas, también es cierto que no se han dado las condiciones necesarias para el desarrollo de estas plantas y para ser precisos, vamos a listar algunas de las dificultades que enfrentan los inversionistas para poder llevar a cabo esto.
Cualquier inversión que se haga en energía renovable (hidroeléctrica, eólica o geotérmica) requiere de una inversión de más de B/. 1,000.00 por kilowatt instalado y este tipo de inversiones requieren de un financiamiento promedio de 7 a 10 años. Sin embargo, la nueva resolución creada por el ERSP para contratación de las distribuidoras penaliza a todos aquellos contratos de venta que tengan una duración de más de 4 años. Una inversión para un plantel de generación por energía renovable no se puede financiar con un contrato de venta a 4 años.La mayoría de las concesiones otorgadas por el ERSP para el desarrollo de nuevas plantas hidráulicas en Panamá son para planteles pequeños (menos de 20MW). Estos planteles, por lo general, tienen que interconectarse con las líneas de distribución para poder evacuar su energía; pero no se han creado tarifas competitivas para que la energía producida por estos planteles sea evacuada por las líneas de las distribuidoras, lo que le quita la competitividad a estos proyectos y básicamente los deja en manos exclusivas de tener que vender toda su capacidad de generación a las empresas de distribución.En los casos de desarrollos de planteles de energía eólica, en adición a los problemas ya listados tenemos que estos proyectos no son rentables si no se dan incentivos especiales en los precios de venta de la energía que ellos generan, y dichos incentivos no se han dado.
Luego de analizada la situación sobre los posibles desarrollos futuros y sus problemas, veamos la realidad de la situación. Panamá tiene instalados 1,055MW de capacidad de generación, de los cuales 890MW son firmes, o sea que realmente siempre se puede contar con que se puede generar 890MW y la necesidad del país es de 780MW en su pico y la misma crece a un ritmo de 5% al año, es decir, que para el 2002 necesitaremos instalados firmes en el país un mínimo de 820MW para cumplir con el consumo y falta aún tomar en cuenta las reservas y las necesidades para cubrir los mantenimientos de las unidades existentes.
Si bien es cierto que Panamá tiene muy buen potencial de desarrollo de energía hidráulica y quizás también eólica, un país no puede depender exclusivamente de generación por energías renovables, se debe siempre contar con una mezcla que tenga un porcentaje importante de generación térmica para poder compensar en los años secos y épocas de poco viento, pero la verdad es que tampoco se están dando los incentivos para el desarrollo de planteles térmicos, por lo que todo indica que vamos a situación muy similar a la que tuvimos en 1997 y 1998 con El Niño, donde hubo racionamientos de energía, con un sistema de generación, en su mayoría, viejo y poco confiable.
El futuro del sistema eléctrico nacional hay que verlo con luces largas; desafortunadamente estamos tarde y nos guste o no tendremos que iniciar por llevar a cabo una serie de incentivos rápidos que promuevan el desarrollo de plantas térmicas para sobrepasar la posible crisis de los próximos dos años y, al mismo tiempo ir viendo los incentivos para un desarrollo hidráulico a futuro que nos ofrezca energía competitiva.

101 años de Panamá América

 
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